Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

La querida "centinela batllista"

Tras una vida larga y generosa, falleció doña Alba Cassina de Nogara, demócrata cabal, batllista desde siempre y pionera defensora de los derechos de las mujeres.

A los 97 años murió el pasado 14 de marzo Alba Cassina, nacida en 1923 y volcada a la actividad partidaria cuando tenía 20 años, abrazando la causa del Batllismo, de la que fue protagonista y "centinela", según el propio seudónimo que había impuesto en la prensa para publicar cartas, siempre bien escritas pero enérgicas y concisas, reclamando por los derechos de las mujeres.

Se había criado en torno a la acción social y cultural de su tía Helvecia Bomio de Cassina, fundadora en 1942 del Comité Cultural Batllista de Piedras Blancas y de la biblioteca Batlle y Ordóñez. En la fragua de esa acción cívica, Alba fue forjando la pasión partidaria y humanista a la que dedicó su vida, escribiendo en el diario El Día, participando de las asambleas y agrupaciones partidarias -hasta hace poco se le veía en ellas, cantando en forma completa las estrofas del himno partidario, convirtiéndose en el reservorio de la memoria colorada y bregando en todas las tribunas posibles por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

Era siempre interesante escucharla en las reuniones coloradas, haciendo el relato de las conquistas -enormes, pero interminables- que el Batllismo había aportado desde principios del siglo XX: la prédica de don Pepe escribiendo como Laura desde El Día; la creación de la enseñanza secundaria y profesional para las mujeres que devendría en la Universidad de la Mujer; las leyes de divorcio; el ingreso de las mujeres a la administración pública; el proyecto de reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres de Héctor Miranda, de 1914; la fundación del Consejo Nacional de Mujeres en 1916; el voto femenino en 1938 y el ingreso de las primeras parlamentarias en 1942 y la ley de derechos civiles de la mujer en 1946; aspecto, éste último, al que dedicaba largos párrafos con espíritu didáctico y de reconocimiento a ese enorme avance.

Doña Alba consideraba que Batlle y Ordóñez fue el primer feminista del país, ya que antes de que se formalizara el movimiento feminista en 1916, don Pepe había impulsado la legislación igualitarista. En un reportaje reciente, explicó que "la formación filosófica de Batlle estuvo inspirada, fundamentalmente, por el Derecho Natural de Arhens. De acuerdo con esos principios de Derecho Natural, Batlle sostuvo que la mujer, en tanto ser humano, tenía los mismos derechos que el hombre. También leyó a Concepción Arenal. En 1908, estando en Europa después de su primera presidencia, le escribe a Arena recomendándole que consiguiera un libro de esa escritora sobre la mujer. Y le pide que hiciera, en EL DIA, una encuesta para ver qué lugar debían ocupar las mujeres en los empleos públicos y los cargos políticos".

Sus conocimientos sobre la obra legislativa de Batlle y Ordóñez significaron que, cuando el Poder Legislativo dispuso la publicación de los principales textos vinculados a don Pepe, integrara la comisión editorial, donde volcó con autoridad sus informaciones e investigaciones.

De esas preocupaciones surge, quizás, la resolución de doña Alba de haber sido autora, junto al Dr. Enrique E. Tarigo, de uno de los primeros proyectos presentados en favor de la cuotificación de la representación política de las mujeres, causa de la que fue una sostén permanente.

Hace unos años y en su homenaje, el Partido Colorado designó con su nombre una sección de su biblioteca, especializada en los temas de la mujer. En ese acto, doña Alba volvió a recordar a los dirigentes presentes - con el tono cordial y elegante que siempre usaba, pero no exento de un sentido de reconvención - que el Partido debía seguir promoviendo los avances y conquistas en materia de derechos e igualdad.

Doña Alba, la querida "centinela batllista", ya no estará en nuestras asambleas y discusiones. Pero seguirá vigente en lo mejor de nuestra memoria y de nuestros sentimientos.




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