Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

La juez Claudia Umpiérrez

Por Luis Hierro López

Buscando en la televisión un partido de Nacional y confundido por los horarios, vi desde Lima un encuentro entre Plaza Colonia y Cerrito, un juego entretenido y con buen fútbol. Pero lo que me llamó la atención fue la actuación sobria y segura de la juez Claudia Umpiérrez, un ejemplo del triunfo de una mujer capaz de vencer los prejuicios.

Umpiérrez es abogada, pero como jugó al fútbol desde chica, resolvió ser también juez, una profesión sometida a las fuertes presiones de la prensa, la opinión pública, la acción de los fanáticos. Alcanza con verla para saber que es una mujer con carácter: preserva sus rasgos y gestos femeninos, pero no hay duda de que sabe imponer su autoridad.

Aunque la juez Umpiérrez mantiene la categoría de árbitro internacional, hace poco fue sancionada por el Colegio de Árbitros, no por sus errores en una cancha, sino por opinar, aparentemente, por fuera de los reglamentos. No puedo juzgar sobre la justicia o la injusticia de la actuación del Colegio de Árbitros, aunque debo confesar que siempre siento simpatía por quienes son sancionados por opinar.

El partido que pude ver fue normal, con un fútbol mucho más dinámico que el que muestra, por ejemplo, la selección de Tabárez. Hubo cuatro amarillas para un lado y cinco para el otro y ninguna tarjeta roja, pero sin fricciones o encontronazos de esos que ensucian al fútbol. No hubo jugadas polémicas, apenas podría discutirse el segundo gol de Plaza Colonia en el que el Cebolla apareció levemente adelantado, pero como el línea no levantó la bandera, la actuación de la juez no mereció reparos.

En medio de esas cavilaciones futboleras, me puse a pensar en esa mujer. No sé nada sobre ella, excepto, por lo que vi en Google, que nació un 6 de enero, linda fecha. Debe ser muy difícil para una mujer manejar un partido entre varones, habituados a las puteadas machistas, a los empujones, al teatro ya consabido de quienes dan conscientemente una patada pero levantan las manos en señal de "yo no fui" y, de paso, le protestan airadamente al árbitro. Debe ser difícil impartir justicia en una instancia que puede terminar a los piñazos o las patoteadas de futbolistas enojados que arremeten contra el juez. Debe ser muy difícil, para una mujer, ascender en una carrera cuyas autoridades son todos hombres que, aunque no sean machistas, están históricamente acostumbrados a que "esto del futbol" -como dicen los comentaristas marcando que se trata de un coto exclusivo, no sólo para los hombres, sino además para los hombres entendidos- es una organización vertical, fanáticamente varonil.

Por todo ello, expreso mi admiración y cariño a la juez de fútbol Claudia Umpiérrez, quien, sin feminismos militantes y agresivos, nos demuestra que por sus méritos las mujeres pueden destacarse y, con ello, que todos podemos ser mejores como sociedad y como personas.




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