La honestidad de los Batlle
Por Luis Hierro López
En el homenaje que le hizo el Senado a Jorge Batlle, Pablo Mieres puso énfasis en la honestidad de los cuatro ciudadanos Batlle que ocuparon la Presidencia.
Fueron todos muy emotivos y sinceros los discursos de los senadores al rendir homenaje a Jorge Batlle. Quien habló en nombre del Frente Amplio, Rafael Michelini, dijo que al ex Presidente colorado se le podía caracterizar como “el hombre de la libertad”.
El senador Larrañaga sostuvo que la vida de Jorge Batlle representa una reivindicación de los mejores valores de la política ejercida como servicio.
Y el senador Mieres indicó que con los cuatro ciudadanos Batlle que a lo largo de los siglos ejercieron la presidencia uruguaya –Lorenzo en el siglo XIX, don Pepe y Luis en el siglo XX y Jorge al despuntar el XXI– se da un caso único en América Latina y en el mundo, porque no sólo no se enriquecieron en el poder, sino que mostraron absoluta honestidad, austeridad y transparencia.
El reconocimiento vale, porque es históricamente correcto pero además oportuno, porque no hace tanto tiempo –entre 1968 y 1972– se tejió una calumnia contra Jorge Batlle, de la que se hicieron eco los militares, instigados por quienes eran entonces sus prisioneros, los tupamaros, preparando el terreno para dar el golpe de estado, una de cuyas motivaciones era, precisamente, la supuesta corrupción de los políticos.
Durante la dictadura, los militares investigaron a todos los dirigentes partidarios y no sólo no pudieron encontrar nada contra Jorge Batlle, sino contra nadie, lo que fue un dato irreversible sobre la condición moral de los elencos políticos uruguayos. Con todo el poder que ejercieron, los militares golpistas no pudieron presentar ninguna acusación creíble sobre la corrupción de los dirigentes políticos. Eso habla en forma expresiva de la ética de los líderes partidarios.
Es de justicia recordar estos antecedentes, en homenaje a Jorge Batlle y a sus contemporáneos. Y en homenaje a la política como forma de vida y de realización democrática.
Eso fue nuestra historia, la antigua y la reciente. Deseamos que el país pueda ahora seguir esos ejemplos de austeridad, republicanismo y decencia.
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