Edición Nº 1098 - Viernes 18 de setiembre de 2026

La hinchazón administrativa

Por Julio María Sanguinetti

A raíz del planteamiento de Ernesto Talvi de procurar la reducción del personal innecesario en la administración, se han desatado las iras del Frente Amplio y del PIT CNT, que es su verdadero mandante.

Por supuesto, toda la gente de trabajo del país se queja del peso impositivo, no sólo en el comercio y en la industria, sino en el simple ciudadano, que paga IVA trás IVA y tarifas de servicios públicos, usadas como herramienta de recaudación.

El reclamo ya era unánime durante la campaña electoral del 2014, razón por la cual el entonces Vicepresidente, y hoy Ministro de Economía, Danilo Astori, juró que era tal la solidez financiera del Estado, que no recordaba en décadas algo parecido y por ello solemnemente proclamaba que no se establecerían nuevos impuestos. Ya sabemos lo que ocurrió. El propio Presidente Vázquez reconoció, apenas asumido, que la situación era peor de lo esperado y su Ministro Astori arrancó con un ajuste impositivo que tiraba por la borda la promesa.

Bueno es recordar que también Astori dijo hace un par de años en radio Carve que en cantidad de funcionarios hay un “exceso a combatir y enfrentar”.

Ese excesivo peso del Estado, que lastra la economía, aleja inversiones y, por lo tanto, castiga el empleo, lleva a sostener la necesidad de racionalizar el gasto y tratar de reducir el número de funcionarios.

Talvi no propuso echar a nadie. Eso es falso. Fijó sí una meta ambiciosa, a cumplir en cinco años, lo que es posible lograr si se actúa con racionalidad.

Nosotros, los batllistas, en nuestra segunda presidencia, solidificamos ANCAP, cumplimos todos sus cometidos y, al mismo tiempo, redujimos los 3.674 funcionarios a 2.807. Lo mismo se hizo en UTE, bajando de 9.650 a 7.064. No fue un milagro sino un trabajo serio de gestión de la empresa publica, que es lo que corresponde como deber particularísimo al Batllismo.

Si nos vamos al terreno de los servicios duplicados y recontraduplicados, que terminan gastando de más, no hay como observar la propia Presidencia de la República. ¿Tiene sentido una “Secretaría de Medio Ambiente, Aguas y Cambio Climático”, cuando ya tenemos un Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, con su correspondiente Dirección Nacional de Medio Ambiente, la célebre DINAMA? ¿O una Agencia de Cooperación Internacional, cuando existe desde siempre un Ministerio de Relaciones Exteriores y Uruguay XXI? ¿ Una Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) compitiendo con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que se ocupa de todo lo referido a los caminos del país? ¿Secretarías de Ciencia y Tecnología o de Lucha contra el Lavado de Activos, competencias específicas de Ministerios?

El argumento de la necesidad de cumplir mejor con la educación se desmiente con los hechos: hoy existen 660 mil estudiantes cuando eran 708 mil hace diez años. En lugar de 70 funcionarios cada 1.000 alumnos tenemos 140… Y así pasamos de 845 millones de dólares a 2.100 de Presupuesto, con resultados peores, tan malos que son hoy —en la perspectiva de mediano plazo— el mayor problema económico y social de nuestra República.

No hay duda que el PIT CNT salió, como suele decirse, “a hacer el mandado”, a ayudar a un Frente Amplio en dificultades, que avizora una derrota y se lanza con toda su fuerza, usando y abusando de los recursos del Estado (como ocurre con los medios de comunicación).

El sindicalismo uruguayo quizás no asuma que no cuenta con apoyo de la opinión. Si la política en general no luce muy airosa, menos aún ocurre con ese ámbito gremial. ¿No han pensado que es por sus abusos, sus paros sin causa suficiente y su alineamiento automático al Frente Amplio, con el que recíprocamente se retroalimentan?

Han elegido al candidato colorado como objetivo. Han sentido que les araña, les hiere en la opinión pública. No es malo para él.



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