Edición Nº 1072 - Viernes 13 de marzo de 2026

Ingratos

Por Luis Hierro López

Ni los rigores de la epidemia hacen que los portavoces del Frente Amplio bajen sus decibeles: médicos que abandonan sus responsabilidades, legisladores que anuncian que van a juntar firmas contra la ley de urgencia, dirigentes sindicales que no saben qué hacer para protestar el 1ero de mayo, pero igualmente convocan a la protesta; jerarcas de Primaria que celebran que no vaya nadie a una escuela rural... Uruguay requiere otras actitudes y mayor espíritu de grandeza.

La ley de urgencia no se ha considerado oficialmente aún. Ingresó ayer al Senado y sus plazos empezarán a regir desde la semana próxima. Hay contenidos en discusión y no se conoce por lo tanto su texto final. Pero hay legisladores del Frente Amplio que ya anuncian que van a recolectar firmas para revocarla, reiterando un viejo ejercicio que, en los últimos 35 años, desde que volvió la democracia, ha tenido más fracasos que éxitos. Se recuerda el caso de la ley de caducidad, cuando las firmas alcanzaron, pero van quedando en el olvido la decena de referéndums que no tuvieron respaldo popular, archivados y sin gloria. Ahora va a pasarles lo mismo, van a fracasar rotundamente. En medio del frío del invierno y de las precauciones sanitarias que seguirán vigentes, se van a pegar otro revolcón.

El miércoles empezaron las clases en las escuelas rurales, en medio de la emoción indudable -registrada por algunos canales- de los chiquilines, sus padres y sus maestros. Fue una gesta silenciosa, pero que permitió reencontrar al país con lo mejor de sus raíces. En cambio, uno de los informativos de televisión se dedicó a mostrar una escuela vacía, sin reportar las otras, las que estaban concurridas. Justo a esa escuela, desde la cual la maestra había sugerido a los padres de alumnos que no fueran a las clases, asistió una directora de Primaria, cuya designación viene de antes. ¡Justo a esa escuela!

La omisión de los médicos renunciantes, que comentamos por aparte es francamente indignante en momentos de pandemia. Han cometido una mezquindad.

Los dirigentes del Pit Cnt siguen jugando a la política y ya no saben qué inventar para marcar alguna presencia el 1ero. de Mayo. En vez de colaborar para afianzar la conciencia responsable y solidaria con la que debe responder la población para superar el desafío del contagio colectivo, promueven movilizaciones imaginarias, contradictorias, casi infantiles, como la propuesta -ahora dejada de lado- de cuatro actos en vez de uno central. Eso sí, se mantiene la idea de hacer un paro general contra la Ley de Urgente Consideración. No han dicho nada del penoso desempleo con que cerró el gobierno anterior ni vienen agregando algún comentario provechoso, inteligente, abierto, sobre el feroz desempleo que se nos viene, que debería convocarnos a todos para ir pensando. La central obrera se ha dedicado únicamente a exigir muchas de las más de 50 reclamaciones de gastos por parte del Estado que se han elevado al gobierno, y a protestar porque, con buen criterio, no se les concedió la cadena de televisión.

Los exgobernantes, es decir, los líderes frenteamplistas, siguen administrando su mal humor. Iban a preparar un plan estratégico (¿?) bajo la conducción de Tabaré Vázquez, reuniendo a un grupo de "expertos". De eso hace más de 20 días y no hay ninguna noticia. Los mismos que fracasaron violentamente hasta febrero pasado ahora quieren demostrar que son capaces de congregar a sabihondos que nos ilustrarán el camino...

Sin duda que debe ser muy distinta la actitud de muchos ciudadanos frenteamplistas que, lejos de esta paranoia directriz, deben sentir las mismas hondas motivaciones que la mayoría de los uruguayos: preocupación y compromiso ante la difícil situación del país, que tiene que movilizar lo mejor de su inteligencia y de su espíritu para enfrentar la pandemia.

Los dirigentes opositores, en cambio, están como enceguecidos, guiándose únicamente por sus intereses partidarios menores, sin advertir que Uruguay no saldrá de esta coyuntura con rencores y militantismos.

 




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