Homenaje a Benito Stern
Por Julio María Sanguinetti
El martes, en el hermoso espacio arquitectónico que lleva su nombre, se realizó un homenaje a Benito Stern, ex Intendente de Maldonado, ex Ministro de Turismo y ex director de Antel, pero —por encima de todo— un gran líder político de la entraña batllista.
Fue una hermosa jornada, emotiva por la evocación de alguien profundamente humano y querible, pero también conceptual, al recordarse al dirigente político con profundo sentido social y al gobernante con visión de Estado, que puso en marcha políticas de turismo mirando al mundo.
Benito era un increíble personaje. Su inmobiliaria, en la avenida Gorlero, se desplegaba en el Bar Greco mucho más que en su sede. Allí tomaba un café con un cliente mientras hacía esperar a otro. Y, al mismo tiempo, iba atendiendo a cualquier ciudadano que se le arrimara invocando una necesidad. En esa labor no tenía horarios, estaba siempre disponible y pronto, a la vez, para encarar cualquier planteamiento.
Como Intendente fernandino, pese a su condición de entrañable puntaesteño, miró a todo el departamento, pensando siempre en fuentes de trabajo, con ideas de parques industriales, obras de infraestructura y desde ya una Intendencia cercana a la gente. Así fue que multiplicó polideportivos y centros comunales barriales, que luego se replicaron en todo el país por otras Intendencias.
Como Ministro tenía clara su idea: Punta del Este internacional, ciudad de jerarquía, turismo que dejara divisas y trabajo, urbanismo que conciliara modernidad con cuidado ambiental.
Todo esto se puso de relieve en esa hermosa jornada. Pudimos decirlo nosotros, con el recuerdo entrañable de años de colaboración, que comenzaron en la época de la dictadura, en los años que Benito se erigió en el gran líder batllista. Su activismo por el NO cuando el plebiscito de 1980, en la dictadura, le proyectó con perfil propio y así fue que llegó a la Intendencia cinco años después. Con generosidad, también lo señalaron el Alcalde de Punta del Este Andrés Jafif, el Intendente de Maldonado Enrique Antía y su amigo y continuador, el diputado Germán Cardoso. Su viejos amigos Jorge Schusman y Amílcar Fernández Chávez evocaron la honradez, la humanidad, lo que sufrió cuando fue víctima de la injusticia y cómo triunfó ante la difamación y la mala fe, con reconocimiento de todos los partidos. Su colaborador en la Intendencia, José Luis Sciandro, mostró sus perfiles de gobierno, sus ideas, sus obras, muchas de ellas hoy miradas como trascendentales.
El homenaje a Benito lo fue al político del pueblo y a la política misma, tan cuestionada siempre, sin advertir el sacrifico que impone a quienes, como él, vuelcan en ella todo su esfuerzo, su tranquilidad y su vida misma.
El acto lo organizaba la Intendencia pero la multitud que colmó el local era colorada, naturalmente. Había gente de otros partidos, pero la mayoría era quienes tienen vivo el recuerdo de este líder singular.
Nos honramos con su amistad y la reivindicamos a la distancia, por lo que supone de ejemplaridad humana y auténtica entrega política.
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