Edición Nº 1098 - Viernes 18 de setiembre de 2026

Fenapes: ¿y quién defiende a los educandos?

Por Jorge Ciasullo

"La única forma que tenemos para hacernos del poder como comunistas, no es lo que hizo Marx. Nosotros debemos infiltrarnos dentro de la iglesia, infiltrarnos en la educación, lentamente e ir transformando y ridiculizando las tradiciones que se han sostenido históricamente a fin de ir destruyéndolas y formando la sociedad que nosotros queremos". (Antonio Gramsci)

Nos resulta entre asombroso e indignante las afirmaciones de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes) recogidas bajo títulos en el diario El País del pasado 18 de los corrientes: "Fenapes acusa de ilegal a investigadora y se queja de su imposibilidad de defenderse". "Sindicalistas y exconsejeros denuncian falta de garantías y piden a la cámara archivar actuaciones por suponer una enorme pérdida de tiempo".

En primer lugar, convendría a la dirigencia de Fenapes, si no la conocen, dar una lectura a la Constitución de la República, en especial, en este caso, lo referido a las Comisiones Investigadoras: artículos 66, 120 y 121. Lo grave es que de las investigaciones han surgido hechos con apariencia delictiva entre ellos: "...fraude, estafa, falsificación, abuso de funciones encubrimiento". Ante esas acusaciones, sostiene el sindicato, la "imposibilidad de defenderse". Conviene recordar que el señor José Olivera, presidente de Fenapes, fue citado y concurrió a la Comisión, pero luego de responder -exclusivamente- las preguntas de legisladores del Frente Amplio, con total falta de respeto se retiró, negándose a contestar preguntas de los legisladores oficialistas. En los hechos, el señor Olivera, renunció a su derecho que ahora reclama, "Ninguna investigación parlamentaria o administrativa sobre irregularidades, omisiones o delitos, se considerara concluida mientras el funcionario inculpado no pueda presentar sus descargos y articular su defensa" (Constitución, artículo 66).

Es lógico que se retirara, cuando no se puede defender lo indefendible. Como ser las licencias sindicales irregulares, por cientos de horas de compañeros sindicalistas, invocando un acuerdo inexistente y que, a pesar de las advertencias de la división jurídica de Fenapes, los dirigentes, que ahora se agravian, con total impunidad las aprobaron, por eso en su momento incurrieron, "en apariencia" en los delitos del que se los acusa.

Esas situaciones -de licencias irregulares- sin duda han contribuido a la situación actual de la enseñanza. Vayamos a los hechos, ¿cuál ha sido el resultado de la administración del FA en 15 años de gobierno? Un niño de 3 años, es el mismo que, transitando todo el ciclo educativo debería egresar de 6º de Liceo o 3º de la UTU, sin embargo, cada 100 alumnos que ingresa a 1º de escuela entre 58 y 52 egresan de 19 años; 12 de cada 100 alumnos terminan 4º años de liceo; 42% de alumnos de 19 años abandonan el ciclo educativo; 22% asiste con atraso curricular (repetición) entre los alumnos de 16 años, sólo el 51% está en el nivel educativo que corresponde a su edad. En el año 2005 egresaban 1400 profesores y maestros por año, en el año 2021 egresaron 600 (presidente del Codicen, Robert Silva, Radio Carve, 18.05.2022).

La Ley de Urgente Consideración, ha incluido, felizmente, cambios sustanciales en el área educativa, entre ellos, la elección de los dirigentes sindicales por voto secreto, la formación profesional de los docentes, con el foco en los estudiantes y un plan educativo nacional.

En todo caso los sindicatos no son los órganos de decisión, por otra parte, su representación es relativa, en efecto, de 22 mil profesores sólo 7400 están afiliados. Pero lo más grave es cuando este sindicato (el de la educación) debería dejar de lado cuestiones ideológicas y partidarias que impiden dificultan y atrasan los cambios necesarios (volvemos a Gramsci). Debe tenerse en cuenta que la gran mayoría de los profesores en su vocación, su ética y por ello su trabajo diario, cumplen con su compromiso, a ellos también se opone el sindicato.

José Pedro Varela sostuvo: "el techo máximo de la calidad en la educación, son sus docentes". Ese debe ser y objetivo y la meta.




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