Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

“Feminicidio” y pensamiento hegemónico

Por Elena Grauert

Presentamos un punto de vista heterodoxo —y valiente— en un tema por demás sensible.

Tenemos graves problemas como sociedad y como sistema político. Votan todos, por miedo a quedar mal.

Si se pretende cambiar el Código Penal, convirtiendo el “feminicidio” en una agravante del homicidio, se trata de un error. Debería presentarse no como un delito exclusivo y excluyente, de un solo género porque la violencia debería tratarse en forma integral. La violencia y la desigualdad no se solucionan con inflación penal, promoviendo el odio de un género al otro. Si seguimos el camino de la tipificación de delitos por categoría y no por intención, llegamos a resultados injustos.

La cultura del odio, la cultura de la discriminación, la cultura de no ver mas allá del prejuicio se persigue con otro tipo de normas. Hay que ser contundente y defender la igualdad, y no la desigualdad disfrazada de “equidad” y “políticas de género”, que son discriminadoras y peligrosas.

Lo que más me preocupa es la dictadura del pensamiento único, que nadie se exprese en contra, que se crea que los votos son cautivos de un pensamiento hegemónico y nadie se anime a decir “¡Alto!”.

Hay miles de injusticias intrafamiliares. La violencia, no es patrimonio de un género, ni sexo. La utilización de los hijos para presionar al otro, o negar visitas, son los actos de violencia (porque es violencia) más comunes y menos castigados, sin embargo lleva a la enajenación de las personas. Y en proporción, quizás sea mucho mayor la violencia moral que genera la utilización de los hijos. Pero ese derecho humano no existe, no entra en el discurso de la “igualdad”, no forma parte del discurso hegemónico.

Lo cierto es que si esas cosas, que hacen a la convivencia, a lo cotidiano, no se solucionan, la violencia se perpetúa. Solo basta ir a los juzgados de familia y verlo.

Pero eso es la realidad, no los pajaritos de colores y vendedores de sueños que creen que un tema tan profundo se resuelve con una ley de ilusiones, no de soluciones.

No hay peor dolor que aquel que se genera y propicia desde el Estado por la desigualdad y la injusticia en el tratamiento de situaciones análogas. Eso es lo que están sintiendo muchas mujeres y muchos hombres, que esperan largamente a que los juicios se resuelvan y, mientras tanto, continúan sin ver a sus hijos, sin percibir una pensión alimenticia o sin poder desenmascarar miles de falsas denuncias.

Si no se fortalece el sistema judicial, nada se soluciona.



La foto de la infamia
La diplomacia no es un adorno
Julio María Sanguinetti
Otra semana colorada para recorrer
Rincón: la victoria que cambió la campaña de 1825
Federalismo republicano y federalismo autoritario
Cuba y Orsi: la voz de la “barra” en la ONU
Orsi y el Compromiso de Santiago: de las declaraciones a la acción
El enchastre personal como método
Negocian y negocian mientras el país espera por el Puerto
El Parlamento no es una escribanía
¿Y si Lula pierde?
Luis Hierro López
El viejo odio que volvió a ser respetable
Santiago Torres
Cómo entender la generosidad de nuestro país con Brasil en materia de cupos de exportación
Tomás Laguna
PISA 2025: la otra brecha de la transición energética
Fitzgerald Cantero Piali
La conducta de algunos políticos también erosiona la confianza
Juan Carlos Nogueira
Cuando el delito tiene cara de adolescente
Angelina Rios
Cuando la estabilidad no alcanza
Ruth Furtenbach
Entre Loretta y Naty Menstrual
Eduardo Irigoyen García
A tapa cerrada
Marcela Pérez Pascual
Brasil ante una elección decisiva: qué puede cambiar en el Mercosur
Alvaro Valverde Urrutia
Raquelita
Susana Toricez
Mohamed VI y la modernización autoritaria
La prensa que el poder no puede elegir
Rusia votó, pero no eligió
Dos rebeliones contra el centro político alemán
Medio siglo de crueldad y mentiras
Groenlandia no cambia de bandera, pero sí de equilibrio
Frases Célebres 1099
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.