Edición Nº 1080 - Viernes 8 de mayo de 2026

Equinoccio de Primavera

Por Consuelo Pérez

El 24 de noviembre de 2019 se produjo en nuestro País la entrada de la primavera desde el punto de vista político, aunque muchos no lo hayan percibido, o insistan en retroceder al pasado. Pero como la Naturaleza es sabia, esas circunstancias no son viables en una sociedad sana e inteligente.

En efecto, han llegado los tiempos en los que la esperanza renace, germina el deseo de recuperación, y es necesario acondicionar el terreno para que la cosecha futura sea satisfactoria, con una siembra adecuada. Es un trabajo necesario, que no se puede postergar, y que supone conocimiento, esperanza, dedicación y cariño.

Por supuesto que los ímpetus y el optimismo, basado en la visualización de los primeros brotes, no nos hace desconocer lo complejo de muchas situaciones impostergables.

Según organismos oficiales, la población que está debajo de la línea de pobreza en nuestro país, es del 11,6%. En Latinoamérica solamente Chile está mejor, con un 10,8%. En países que se encuentran bajo dictaduras -democracias distintas, para algunos- o bajo el autoritarismo corrupto del populismo, la cosa cambia. En Venezuela, la pobreza llega al 94,5%, y Argentina está en un 40,6%, y subiendo. Si consideramos que los últimos dos nombrados, que por circunstancias que el amable lector conocerá, podrían estar, dadas sus riquezas territoriales, en una situación diametralmente opuesta -como lo han estado- no es difícil discernir la causa de la ignominia.

Podrían decir los que no festejan la llegada de la primavera, que nuestra situación, compleja pero mejor que la de muchos hermanos de América, se debe a la gestión de la izquierda en los últimos quince años. Pero todos sabemos que estamos en ese sitial, a pesar de haber desperdiciado una coyuntura excepcional, y de haber despilfarrado nuestro acervo económico y cultural, que por supuesto comprende a la enseñanza. Zafamos a tiempo, y de las consecuencias se hará cargo la Justicia, en las que es competente. El resto, debemos arreglarlo entre todos. Y ahí está el problema, pues no hay voluntad para ello. U oposición constructiva, dicho de otra manera.

No podemos desvincular la multiplicación de asentamientos y las patéticas condiciones carcelarias, por ejemplo, de una política que no apostó al trabajo sino al asistencialismo, que no generó condiciones ni expectativas para el honrado trabajador, y que ocultó en obras faraónicas, propias de regímenes totalitarios, su incompetencia. De la pobreza se sale, no de la miseria, pues ésta, involucra al alma.

Es evidente, pues los números lo dicen, que la LUC ha dado ya múltiples resultados. En la postergada seguridad, por ejemplo, y en muchos otros ámbitos directa o indirectamente vinculados a su aplicación. Y esta primer herramienta, primer brote, es amenazado con ser pisoteado. Desinformando, o informando mal intencionalmente, lo que es mucho peor. Es inmoral.

Por supuesto que los que quieren una Enseñanza cautiva de los sindicatos no la quieren. Tampoco los delincuentes. Y muchos, la inmensa mayoría, ni siquiera saben el motivo por el que están en la intención de destruir. No nos extenderemos, pues esa lucha, o esa concientización, la daremos en otro territorio, mientras observamos como los defensores del pasado invierno oscuro, intrincado, resbaladizo y sin esperanza, tratan a diario de cortar los resurgimientos de democracia, que, si los sabemos valorar, borrarán todo vestigio de un pasado que no queremos, y que es presente indigno de muchos pueblos americanos, como ya dijimos.

Mientras otros, incluso desde la vecina orilla, nos miran como un ejemplo a seguir, sin analizar las banderías, desde dentro, debemos soportar la impúdica manifestación de quienes no están dispuestos a crecer, y anteponen la ideología a las ideas. Lástima. Sería interesante poder valorar lo opuesto.

Feliz primavera.




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