En memoria de Nahum Bergstein
El martes de tardecita, en el Hotel Palladium, se realizó un homenaje a la memoria de Nahum Bergstein, abogado brillante, profesor universitario, dirigente de la comunidad israelita y activo parlamentario batllista. En la ocasión, se presentó un interesante libro que, bajo el título de “No estamos solos”, recoge numerosos testimonios de personas relevantes sobre la figura de Bergstein en sus múltiples aspectos, tanto humanos como profesionales. La obra, llevada a cabo por sus hijos, está dedicada a Nelly, su esposa y compañera de toda la vida.
El acto, ante una sala desbordada de público, fue abierto por Myriam Bergstein, la hija de Nahum, en nombre de todos sus hermanos, para expresar la sentida vivencia del padre, sabio y afectuoso, al que se recordaba con emoción.
Luego hizo uso de la palabra el Dr. Julio María Sanguinetti, quien comenzó elogiando la idea del libro al mostrar a Bergstein en las variadas facetas de su vida a través del testimonio de quienes —en cada etapa— convivieron con él. En abono de esa idea, citó a Martín Buber, el filósofo de la existencia, quien sostenía que la individualidad era una abstracción mientras no se comunicara con otro; que “el hecho fundamental de la existencia es el hombre con el hombre“, de ahí que el mejor modo de mirar a Nahum es justamente en esa dimensión humana del contacto con los demás.
Mostró después su personalidad desde el ángulo del inmigrante judío que, como tantos, llegó a este suelo en busca de realizarse y se encontró con esa tradición de tolerancia y libertad que ha sido consustancial al país. La sociedad criolla, de la colonia y la mitad del siglo XIX, fue luego refundada como sociedad uruguaya, a partir de entonces con la presencia de esos inmigrantes, gallegos, genoveses, valdenses, libaneses, armenios, judíos, que aquí llegaban sin saber siquiera el idioma y que en la escuela vareliana encontraron el ámbito de incorporación a una ciudadanía uruguaya que Nahum sintió con profundidad. “Era un gran uruguayo como también un profundo judío, doble condición esencial para un buen ciudadano, porque nunca adquieren esa condición los renegados, los que olvidan sus tradiciones ancestrales, especialmente en un país que se forjó justamente en esa amalgama”.
El Dr. Sanguinetti aludió luego al universitario que se formó en la gran Facultad de Justino Jiménez de Aréchaga y Eduardo J. Couture, de Aníbal Barbagelata y Sayagués Laso, para brillar más tarde en la cátedra de Derecho Penal junto a la inolvidable Dra. Adela Reta, a la que acompañó en su histórico Ministerio de Educación y Cultura. Se refirió también a su trayectoria como dirigente comunitario, sostenida con dignidad y valor en tiempos de la dictadura, en que la comunidad judía nunca dejó de expresar su culto a la libertad y el humanismo.
Evocó luego su acción parlamentaria, especialmente en su proyecto de ley contra la discriminación, avance fundamental en nuestra legislación de derechos humanos, culminando su oratoria con una semblanza de la personalidad de Nahum, en que se conjugaban el vigoroso intelectual, profundo y racionalista, con el hombre leal a sus principios y a sus amigos y el republicano convencido, militante de todas las horas de los mejores valores del país.
En la calificada concurrencia, aparte de los familiares y amigos más cercanos de Nahum, se destacó la presencia del Dr. Miguel Angel Semino, el Dr. Jorge Tálice, el ex Canciller Dr. Gonzalo Fernández, el periodista Federico Fasano, el Dr. Carlos Cassina, el ex Ministro Alejo Fernández Chávez y el publicista Pipe Stein, entre otras personalidades.
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