Edición Nº 1105 - Viernes 6 de noviembre de 2026

Embarazo Adolescente, una Alarmante Realidad

Por Angelina Rios

El futuro no es lo que era. La pandemia, la Covid19, nos ha expuesto de tal manera que ha evidenciado lo vulnerable que somos como sociedad.

De los muchos impactos negativos que ha tenido la Covid19 en nuestras vidas, uno de los más graves, ha sido sin lugar a dudas la violencia de género, una pandemia silenciosa, que afecta a familias y comunidades enteras.

En América Latina y el Caribe el aumento de la violencia de género, debido al distanciamiento social y al encierro -según estudios de organismos internacionales- aumentó drásticamente. Los medios de comunicación nos informan todos los días de estos hechos y desempeñan una función que es la de ponernos en conocimiento de la realidad que nos envuelve. La violencia de género no está olvidada. Esta allí, latente.

El tema que nos ocupa hoy, y que hoy si está invisibilizado es el embarazo adolescente. Embarazos que son consecuencia -muchas veces- de la violencia sexual y de género, de la falta de información y del limitado acceso a métodos anticonceptivos.

En el mundo se estima que el 11% de todos los nacimientos se produce en jóvenes de entre 15 y 19 años. En América Latina y el Caribe, esta cifra asciende al 19%. Estos embarazos, que se podrían haber evitado, se traducen en menos oportunidades.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), instó a tomar medidas para acabar con los embarazos adolescentes en Latinoamérica y el Caribe, reclamando a los Gobiernos "estrategias y medidas inmediatas enfocadas en la reducción" de este problema, siendo que nos hemos convertido en la segunda región del mundo en cuanto a maternidad adolescente.

Según la ONU en Latinoamérica y el Caribe, se producen 62 nacimientos por cada 1.000 niñas adolescentes entre 15 y 19 años, trayendo en la mayoría de los casos "consecuencias negativas e irreversibles" y cambiado por ende "todo el proyecto de vida de la adolescente".

El director regional del UNFPA para América Latina y el Caribe, Harold Robinson, destacó en una declaración pública, que los costos económicos que el embarazo adolescente supone para el Estado y la sociedad alcanzó en 2018 un promedio equivalente a 1.242 dólares anuales, un número que tiene en cuenta lo que las mujeres dejan de ingresar y, por tanto, de contribuir con impuestos. Y si se multiplica por el millón y medio de embarazos adolescentes anuales esto equivale a pérdidas de oportunidades para las madres jóvenes y para los Estados superiores a 1.800 millones de dólares anuales.

Cifras alarmantes

El Fondo de Población de Naciones Unidas, a través de su informe, subrayó:

- 2% de las mujeres en edad fértil en la región tuvieron su primer parto antes de los 15 años.

- Cada año, alrededor de un millón y medio de adolescentes de entre 15 y 19 años dan a luz.

- Cada minuto nacen, en América Latina y el Caribe, alrededor de cuatro bebés hijos de madres adolescentes.

El informe, con estas cifras alarmantes, busca evidenciar y analizar cómo el futuro de millones de adolescentes que tienen bebés cada año en América Latina y el Caribe, es incierto.

Las cifras en Uruguay, de embarazo adolescente, vienen en descenso. El Ministerio de Salud Pública aborda el tema con tres ejes de acción:

1 - Prevención del embarazo para aquellos adolescentes que aún no son padres ni madres;

2 - Acompañar a quiénes están cursando un embarazo, ya fuera que decidieran tenerlo o no; y

3 - Ayudar para la reinserción educativa o laboral de aquella adolescente que ya tuviera un hijo y la prevención de un segundo embarazo.

La prioridad para el Fondo de Población de Naciones Unidas y que deben hacer suyo cada Estado es garantizar derechos y oportunidades para todas las niñas y adolescentes, de que todos los embarazos sean deseados, todos los partos sean seguros y que todas las personas alcancen su pleno desarrollo.

La realidad requiere una respuesta eficiente y urgente, porque de nosotros depende transformarla y aquí bien vale mencionar: "No podéis esperar crear un mundo mejor sin mejorar a los individuos. Todos y cada uno de nosotros debemos trabajar en este sentido, para mejorarnos a nosotros mismos y compartir, al mismo tiempo, una responsabilidad general por toda la humanidad, cuando nuestra obligación particular consiste en ayudar a aquellos a quienes creamos que podamos resultar más útiles", Marie Curie.




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