El virus de la realidad paralela

Uruguay no está solo en el mundo, no es una isla inaccesible. Y por ello, no había que ser experto para darse cuenta que, tarde o temprano, el covid-19 (coronavirus) golpearía nuestras puertas. Sin embargo, antes de abandonar el gobierno, el Frente Amplio decidió donar (a China) instrumental médico y materiales de primera necesidad (mascarillas y alcohol en gel) que hoy escasean en nuestro país, al tiempo que adquirió una cantidad insuficiente de kits de diagnóstico (100 unidades de un único uso) que son esenciales para evitar la propagación del virus. Un reconocido infectólogo sostuvo que, por imprevisiones, "perdimos entre 4 y 6 semanas".

Comúnmente se afirma que las crisis "sacan lo peor de nosotros". Y efectivamente, esto ha sucedido en Uruguay tras la llegada del covid-19. Centenares de militantes frenteamplistas del ciberespacio, han aprovechado el momento crítico que enfrenta nuestro país para intentar sacar redito político. Lamentablemente, lejos de mostrar malestar ante una actitud tan irresponsable, muchos de sus dirigentes han optado por el mismo camino.

Aunque la evidencia indique lo contrario, mientras un grupo de cobardes -escudados en el anonimato de las redes- repite hasta el cansancio que el gobierno actuó tarde para enfrentar la pandemia que hoy azota al mundo entero, sus dirigentes se han concentrado en fustigar las necesarias medidas económicas que ha tenido que implementar el nuevo equipo de gobierno ante este escenario. En esta nota nos ocuparemos únicamente del primer asunto.

El lunes 2 de marzo, cuando el covid-19 ya había llegado a nuestro vecino Brasil, las nuevas autoridades del Ministerio de Salud Pública se encontraron con un panorama desolador: el laboratorio central de esta cartera sólo poseía 100 kits de diagnóstico de un único uso. No hay excusas. Las autoridades salientes sabían, dada la experiencia de los países a los que el virus llegó primero, que estos kits eran fundamentales para detener su expansión.

Ante esta realidad, el nuevo Ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, evitó entrar en polémicas y encargó 20.000 nuevos kits, además de centralizar la actividad de diagnóstico para evitar pérdidas de información. Por su parte, las autoridades salientes se desligaron de toda responsabilidad: "Yo no sé los números (de kits diagnóstico) que había en el laboratorio. Nosotros nos fuimos el 29 de febrero. La situación era otra", afirmó, descaradamente, el exsubsecretario de salud Jorge Quian.

Pero esta falta de respaldo con las nuevas autoridades y el pueblo uruguayo todo, fue compensada con un gesto solidario, aunque sumamente inoportuno. El 19 de febrero, el Gobierno de Vázquez decidió hacer una donación a China para "colaborar en el combate de la enfermedad".

Según el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, fechado el 20 de febrero, el exsubsecretario, Ariel Bergamino, manifestó un "sentimiento de solidaridad" para con el "pueblo de la República Popular China", destacando "los esfuerzos y medidas que se están aplicando en ese país para evitar la propagación del virus y para brindar a los afectados el tratamiento apropiado".

Por su parte, la Embajada de China en nuestro país, calificó la donación como "un gesto muy amistoso de solidaridad hacia el gobierno y pueblo chinos" del que están "muy agradecidos". Según la publicación, Uruguay entregó, en la sede la Cancillería (Palacio Santos), "decenas de cajas con mascarillas, guantes, batas y alcohol en gel, entre otros artículos".

Es claro que lo que se reprocha aquí no es el gesto, que compartimos, sino el momento en el que se realiza. Uruguay oficializó la donación cuando el virus ya se encontraba esparcido en Europa. Los primeros casos europeos (en Italia y España) se detectaron 18 días antes de efectuada la misma (el 1° de febrero). Era de esperar que, dada la conectividad de Uruguay y la región con estos países, el virus no tardaría en llegar.

Una semana después, el 26 de febrero, apareció el primer caso en la región, nada menos que en Brasil. Ignorando todas estas advertencias, el gobierno saliente no solo decidió hacer donaciones, sino que adquirió únicamente 100 kits de diagnóstico sabiendo que una vez en Brasil, el virus llegaría sí o sí a nuestro país.

Mientras tanto, el infectólogo Julio Medina director de la cátedra de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Udelar, explicó que "perdimos entre 4 y 6 semanas" para tomar medidas de prevención.

En definitiva, el Frente Amplio demostró hasta el final del mandato que, como hemos denunciado en reiteradas oportunidades, vive en una realidad paralela.




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