Edición Nº 1102 - Viernes 16 de octubre de 2026

El tren volvió a pasar, no lo perdamos...

En una decisión que lo enaltece, el Presidente reunió a representantes de todos los partidos políticos para anunciarles que el gobierno de China realizó un planteo formal para avanzar en la firma de un tratado de libre comercio con nuestro país. Uruguay ya perdió un tren en 2007, culpa del dogmatismo frenteamplista, no puede perder otro. No obstante, dada la importancia que reviste el asunto, cada paso deberá ser tan firme como seguro. Y así lo encararemos los colorados.

El pasado martes 7, el Presidente de la República, Luis Lacalle Pou, informó en conferencia de prensa que el gobierno uruguayo recibió una oferta formal de la República Popular de China para iniciar el análisis de prefactibilidad para avanzar en la firma de un tratado de libre comercio entre ambos países.

Previamente, el mandatario reunió en la Torre Ejecutiva a representantes de todos los partidos políticos con representación parlamentaria para informar sobre los hechos. Entre los presentes, se encontraba nuestro Secretario General, el ex Presidente Julio María Sanguinetti, responsable de restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con el gigante asiático durante su primera presidencia.

"Hubo una vocación histórica en nuestro país de pertenecer al Mercosur y, al mismo tiempo, abrir nuestros mercados y nuestras fronteras a distintos países del mundo", aclaró Lacalle Pou durante la conferencia, reafirmando la voluntad de nuestro país de continuar perteneciendo al bloque del que fuimos fundadores, sin perjuicio de buscar otros acuerdos beneficiosos por fuera del mismo.

Con la mesura que lo ha caracterizado en los últimos años, el Presidente dejó claro, por un lado, que la eventual firma de un TLC con China no es una "bala de plata" que solucionará todos nuestros problemas y que necesariamente deberán evaluarse medidas compensatorias para quienes pudieran verse afectados, y por otro lado, aclaró que dicha la negociación no es excluyente, ya que Uruguay está abierto a negociar -ya sea de forma bilateral o en conjunto con nuestros socios del Mercosur- con otros países, como por ejemplo EE.UU.

En el mismo sentido se expresó nuestro Secretario General, al que los medios abordaron rápidamente luego de la reunión con Lacalle Pou. El ex Presidente Sanguinetti aclaró que el inicio de estas negociaciones no suponen una situación de "fractura" con el Mercosur. Además, explicó que la idea original del bloque "nunca fue de encierro sino de buscar un espacio geográfico mejor y más amplio para competir con el mundo en mejores condiciones".

No obstante, Sanguinetti resaltó la necesidad de "dejar de mirarnos el obligo" y salir a buscar "afuera del barrio" una solución que no encontramos en él. De hecho, como mencionamos al comenzar, las relaciones diplomáticas y comerciales con el gigante asiático no son nuevas. Y esa larga trayectoria de intercambios, que comenzó nuestro Partido y que continuaron todos los demás, incluyendo al siempre crítico Frente Amplio, es nuestra principal ventaja hoy día.

Desde el inicio del gobierno de la restauración democrática, el "tema China" estuvo en la agenda del batllismo. En 1986, cuando se celebró la reunión del GATT en Punta del Este, el gobierno del Presidente Sanguinetti invitó como observador a China, gesto al que se le concedió alto valor en su momento.

Pese a que en la época la mayoría creía que Uruguay debía preservar su relación con Taiwan, el gobierno decidió igualmente dar el paso. El 2 de febrero de 1988, estableció relaciones con China, cuestión que motivó el rompimiento de Taiwan. El comercio se intensificó inmediatamente y el Presidente Sanguinetti, acompañado de sus Ministros y una importante delegación, que incluía al sector privado, viajó a China en el mes de noviembre de ese mismo año.

Como recordó en su momento el propio ex Presidente Jorge Batlle -en cuyo gobierno se firmó el último TLC legítimo (Uruguay-México)-, las relaciones con China tenían un lejano antecedente en 1955, cuando su padre, el también ex Presidente Don Luis Batlle Berres, en visita a los EE.UU., había sostenido en una conferencia de prensa que era imposible ignorar un país de 600 millones de habitantes (hoy son más de 1.300), instalando así una importante polémica.

Gracias a esta visión estratégica del batllismo, concretada nada menos que en gobierno de la restauración democrática, la República Popular de China es el principal comprador de bienes -detrás de Brasil- de nuestro país desde 2012. Según datos recientes de Aduana, en lo que va de este año, Uruguay exportó a China por US$ 1623 millones y el país asiático importó al país por US$ 1.013 millones.

No obstante, y aquí la importancia de avanzar en una nueva modalidad comercial, China representa para Uruguay más del 50% de los aranceles pagados por nuestras exportaciones, aproximadamente unos 184 millones de dólares anuales. Por ejemplo, la carne bovina, el producto que más exportamos a China, paga un arancel del 12% en promedio, muy superior al que pagan otros competidores (Australia y Nueva Zelanda, como ejemplos paradigmáticos) que ya tienen acuerdos comerciales con ese país.

Sin embargo, como analiza uno de nuestros columnistas en nota aparte, no sólo China nos cobra aranceles. Mercados como el japonés, nos imponen barreras que triplican a la del gigante asiático. Por lo tanto, no podemos pensar el asunto en términos de este acuerdo específico, va mucho más allá. Incluso, en un mundo comercial que avanza hacia el comercio electrónico y los servicios, no es descabellado afirmar que este acuerdo -y otros que pudieran concretarse- puedan incluir asuntos que vayan más allá del comercio de bienes.

No hay duda de que Uruguay sólo crecerá hacia afuera -conquistando nuevos mercados- o no crecerá. En el pasado, el dogmático "plenario" frenteamplista, eufemismo detrás del que se esconden los sectores más reaccionarios de esa fuerza política, hizo que nuestro país perdiera, primero, la posibilidad de firmar un TLC con Estados Unidos, y luego, de afiliarse al acuerdo de comercio y servicios, TISA. Lo volverán a intentar, incluso con más fuerza.

Por este motivo, el próximo lunes, el Comité Ejecutivo del Partido se reunirá especialmente para tratar la cuestión, escuchando a algunos referentes fundamentales como Mosca, Hodara, Albertoni y Opertti. La importancia del asunto lo amerita, y así lo haremos.




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