El porvenir desde la historia

Por Eduardo Loedel Soca

Este último aniversario de la Paz del 8 de Octubre entre los que llamamos los no vencidos y los no vencedores, inspira entre otras cosas, el reflexionar sobre el viaje de identificación partidaria y filosófica que a muchos de nosotros nos marca desde siempre.

Es cierta e irrevocable la admiración que la figura histórica de Fructuoso Rivera inspira en mi desde los años escolares en donde uno se encontraba por primera vez con los Héroes de la Patria. Próceres de su tiempo y en su tiempo.

Esos, que son los Próceres de nuestra Republica, que como dice nuestra Constitución es " la asociación política de todos los habitantes comprendidos en el territorio de la Républica Oriental del Uruguay".

Don Frutos, Primer Capitán de Artigas y último en abandonar la lucha cuando ya la derrota era total.

Caudillo que luego de alejado nuestro Prócer custodió exitosamente los títulos de tierras que aquel Don José había otorgado a sus orientales. Esto, ante el arreciar implacable de un Imperio Lusitano que ocupaba nuestra provincia y de las intentonas desde Buenos Aires por recuperar los antiguos títulos de tierras virreinales.

Ese Frutos que aún durante la dominación extranjera legislaba, daba tierras y organizaba la fuerza militar independiente de los Orientales.

Don Frutos Rivera, adalid de la Independencia, por Conquistador de las Misiones que la hizo posible. Nombrado por ellos mismos Jefe de la Nación Guaraní. Luego Primer Presidente Constitucional, acatador celoso de sus instituciones, custodio invicto de la libertad de expresión y Guardián eterno de nuestra Independencia patria.

Protector de su gente de la agresión externa y de los posibles desmanes internos de cualquier gobierno. Por nosotros guerreó contra todos, durante cuarenta largos años. Todo lo dió, nada guardó. Desde la destitución y el mal pasar volvió al llamado de su patria, a servirla, y al entrar en ella encontró la inmortalidad.

Un Gladiador por la Libertad.

Fundador del Partido Colorado. Constructor de la República.

Es ese Don Frutos que cautivó en mi infancia primero mi corazón y luego mi raciocinio fue la puerta a su gran legado y a mi coloradismo irreductible desde entonces. Su legado y sus hazañas me deslumbraron y cautivaron para siempre.

En estas fechas de Octubre debemos también recordar de sus reiterados y nobles intentos de alcanzar una paz temprana por medio de un entendimiento con Oribe que prescindiera de todo poder ajeno. Si, con Oribe, con quien siempre se había llevado muy bien en lo personal; tanto, que fue el primer impulsor de la candidatura de éste a la Presidencia de la Republica. Sin su apoyo Oribe nunca hubiera sido electo.

Esto muestra sin duda que aquel fundador del Partido Colorado era un hombre de Estado, sin ceguera sectaria, sino que como siempre y desde sus tiempos tempranos de caudillo, se interesaba por toda su gente. Por nosotros todos. Siempre.

La segunda parte de mi coloradismo es otra, y viene de la mano de mi padre, Enrique Loedel Moratorio que nos dejó apenas unas semanas antes de la gran Victoria del No en el Plebiscito de Noviembre de 1980.

De Papá solo escuché una referencia a la Guerra y el Sitio Grande, " el tirano Rosas nos tuvo nueve años sitiados tal como fue sitiada Troya, con una sola diferencia, Troya cayó, Montevideo se alzó en victoria". A mis doce años me regaló su vieja copia de "La Nueva Troya" por Alejandro Dumas. Creador también de D'Artgnan y sus mosqueteros.

De su mano el que entra en mi vida es el Batllismo.

Papá fue un hombre de ciencias sin fronteras, no de letras, pero aun así...

Él era nieto materno de Juan Carlos Moratorio, que había sido Diputado Colorado por Canelones, Secretario de Redacción de El Día durante la vida de Don Pepe. Integrante de aquella generación dorada que habían acaudillado Prudencio Vázquez y Vega, Pepe Batlle y el aún positivista Francisco Soca en el Partido Colorado y los de Herrera, Ramírez, Aguirre y otros en los partidos Blanco y Constitucional.

Esa generación que encontraba gloria en las Puntas del Arroyo Soto a la que más tarde se unirían Arena, Barrandeguy, Grauert, Brum y tantos otros .Juventud de entonces que creía en la libertad del amor y en el amor en libertad, en la igualdad de los hijos dentro y fuera del matrimonio, en la libertad e igualdad de la mujer, en el derecho del que trabaja al esparcimiento la educación y el tiempo libre, en la educación de todas la clases sociales, en el progreso, la ciencia y la convivencia de todos. Esa generación brillante que como sostenía Arena en la fundamentación de la ley de Divorcio por sola voluntad e la mujer , sabía que " no hay razón válida para obligar a la mujer a permanecer al lado del esposo en matrimonio cuando ya se ha extinguido el abrazo el amor".

Jóvenes de entonces que sostenían que la vida era un gran derecho, el más importante, pero nunca una obligación.

Gente que creyó en la secularidad de las instituciones y que protegió con gran celo el espacio privado en donde anida y existe la religiosidad.

A mi no me legó un dios pues él no lo tenía como Don Pepe sí lo había tenido, pero me legó la razón y la fuerza para defender hasta con la vida misma el derecho inalienable de los que en un dios creen y en una religión se inspiran.

Esa generación del Quebracho que hizo del amor a la ciencia y la innovación la herramienta formidable de la prosperidad de aquel pequeño país modelo del que hablaban Pepe y Arena. Hicieron que sus sueños y proyectos fueran realidades para todos. En justicia, libertad y democracia , para los hijos de ellos y los hijos de sus circunstanciales adversarios.

Con la palabra de Papá empiezan a llegar la historias nuestras en el Quebracho, en que se levantaron colorados, junto con blancos y constitucionales contra el militarismo y la opresión. Para reconquistar y consolidar el Estado de Derecho y sus Instituciones.

Fue esa derrota militar pero gran victoria política que abrió el nuevo tiempo de nuestra República a la modernidad y a su espíritu nuevo, rápidamente proyectados y guiados fuera de aquel cuasi medioevo para convertirnos en un país moderno y de avanzada. En todos los aspectos.

Esa generación en ese tiempo es a la que llamamos Batllismo y que marcó la vida de todos. El reformismo del estado liberal clásico sólidamente construido anteriormente. Ese estado liberal y democrático que posibilitó su misma reforma.

Así fueron me fueron llegando las demás páginas. Brum y Grauert , a quien admiró apasionadamente, que dieron sus vidas por las instituciones convirtiéndose en mártires primeros de aquellos duros días dictatoriales de los años ‘30. Hechos que marcaron y definieron al batllismo como el adversario y enemigo más implacable de toda dictadura, dentro y fuera de fronteras.

Llegaba también Amézaga y su legislación social y la liberación definitiva de la mujer.

De Papá también, y en las páginas que guardaba de su pequeño diario de barrio en las cercanías del Ombú, vi lo terrible de la segunda guerra y el combate contra la expresión más grande de antisemitismo y xenofobia. Y él, como tantos otros niños llevaban la voz de la libertad y la postura pro-aliada de nuestro batllismo. En el aula, el baldío, la vereda.

Ese batllismo también llegaba en alas de los suplementos marrones en huecograbado de El Día de los domingos, por ejemplo en las páginas de Dora Isella Russell, los editoriales de Renán Rodríguez y tantos otros que educaban nuestra infancia. En esos principios y valores, como también nos educaban las viejas baldosas en damero fraterno del patio de Maldonado del Elbio Fernández que transitamos cada uno a su tiempo, el Liceo Rodó y el IAVA suyos o el preparatorios en el Capdevile de Fray Bentos míos.

En esas conversaciones de padre a hijo vi la lucha titánica de Luis Batlle abriendo mercados para el trabajo uruguayo. Como no podía ser de otra manera, Papá era un Luisista de la primera hora. Como bien le llamaba, nuestro caudillo de la generación de posguerra y el camino al optimismo. Me contaba además una y otra vez de cómo Luis enfrentaba al peronismo. Ese Luis que era la envidia de mis primos argentinos.

Claro, además su abuela Tita Ereñú de Moratorio había sido de aquellas damas de la hora fundacional de la 15 de Luis.

Pero también sus palabras en mis charlas con él llevaban otras tonalidades y timbres. Nunca le entusiasmó el colegiado, pero entendía que durante la vida de Luis ese era un tema que no se podía tocar. La economía dirigista le asfixiaba pero ya veía brotes y vientos nuevos que animaban a ese nuevo batllismo que se asomaba.

Como no podía ser de otra manera fue. Apoyó la reforma naranja de Jorge y me hizo salir con él a juntar firmas para ir a una Constitución de sistema presidencialista que fue casi toda escrita por Julio.

Luego de la muerte de Luis vino aquella fermental elección interna de la lista 15 en donde se comenzaba a liderar los nuevos tiempos y se abandonaba el dirigismo y nos abrazábamos a la Economía de Mercado y la Libertad. Mises comenzaba a sustituir a Keynes. Ahí fue Papa y le seguí. Eso es en realidad el surgimiento del neobatllismo. El abandono de la economía dirigista en pos de la de mercado. Ahí surgió, en esa interna.

Es en esos años en donde una tarde me llevo y dejó aun siendo niño en el club de la calle Chucarro, en donde conocí en esa misma tarde a Julio, a Hierro y a sus hijos Veronica y Luis, a Graciela Rompani y otros. A Jorge ya lo había conocido antes. Esos eran los grandes. De ahí en más salimos a repartir Margaritas por Montevideo con muchos otros chiquilines de entonces.

De ahí en más siempre militamos la causa de la Libertad y la democracia. En todos los ordenes de la vida, en toda ocasión, en todo momento.

Ahora el desafío es distinto, pero teniendo nuestro partido la historia que tiene, se puede abordar sin temor alguno.

Hoy nuestro partido se deberá erigir una vez más en una trinchera de occidente, de sus cuarto pilares fundamentales. De la Ley por sobre todas las cosas que heredamos de los Judíos, la Piedad cristiana, el sentido de Libertad y racionalidad de la Grecia clásica y el sentido de lo legal y la convivencia de los Roma.

Hay nuevos desafíos para el hoy y el mañana, el crear las condiciones de prosperidad económica y regocijo espiritual que nuestra juventud merece. Cómo vivir dónde vivir y cómo convivir.

Es un desafío fundamental que abramos la educación para el porvenir a nuestra juventud desde la primera hora y en libertad, en los temas económicos del mañana, y en los temas del Ser para siempre. De que se es antes que nada y de que no se existe en función de un estado sino que ese debe servir a la gente.

Abrir el debate para educar en lo que es la real generación de riqueza y no de si vamos o no a imprimir o pedir prestado papel impreso. Como funciona el dinero de hoy y el del mañana. En fin. Ser un puente para que ellos lleguen mas rápidamente a sus destinos.

Crear las guías necesarias para aprovechar el fantástico mundo de la nueva civilización que la tecnología ha traído salvaguardando además el derecho a la intimidad y la libertad personal en toda su extensión imaginable.

Dar a todos una educación en donde se aprenda para el mundo que aún no ha llegado y no empantanándonos en un pasado que tiene lo suyo pero que ya no es más.

Nuestra misión será poner a los uruguayos en el mundo en condiciones de triunfar en esta nueva globalidad digital, biotecnológica sin tener que radicarse fuera si es que prefieren quedarse en su bella casa. Ya hay ejemplos. No hay fronteras que puedan detener al conocimiento y la energía creadora.

Hacer del país de nuestros jóvenes el más atractivo y en donde vengan venir a vivir todos aquellos de buena voluntad que así lo desasen. El más Libre y por eso fuerte y compasivo.

Entonces, en estos días de Octubre en que recordamos el fin del Sitio Grande recuerdo y agradezco a Don Frutos por el partido Colorado que nos legó como instrumento defensor de nuestra Libertad e Independencia . A la generación Krausista y su Espíritu Nuevo que constituyó el batllismo reformador que nos lanzó a aquel destino que alcanzamos en Libertad y Democracia.

Y al Viejo, Todo, por llevarme de la mano a la casa del Partido y de la Libertad. Por la edición aquella de la Nueva Troya y por la copia del Curso de Derecho Natural de Ahrens que Adela , tía de mi madre había traído desde a Bélgica de posguerra.

Por los valores y no la ideología. Por entender que la vida política se debe basar en valores que hagan que el Ser realice su finalidad que es el bien en Libertad. Por el consejo de que cuando asaltan las dudas siempre elija el camino de la Libertad.

Por esos valores es que nuestro Partido Colorado será eterno.

En este Octubre de Vencedores que derrotaron al pasado y abriendo el camino al porvenir, recordamos agradecidos y comprometidos a militar hasta el último aliento la Republica Laica Democrática Justa y Liberal de todos. A través de nuestro gran partido al que todo seguiremos dando en las buenas en las malas. " Cuando del bienestar de la Patria se trata no hay razón de andar mezquindeando el esfuerzo" Fructuoso Rivera.




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