El pensamiento desde el mundo del revés
Por Luis Hierro López
Los candidatos frenteamplistas discuten sobre la URSS; pero ninguno reconoce que las dictaduras soviéticas asesinaron a millones de opositores. El desconocimiento de la realidad es parte del fantaseo frenteamplista. De ahí a liberar cientos de presos porque las cárceles estaban llenas o a querer tirar los paradores de las playas porque los ocupan los indigentes, hay un paso, el paso de la irracionalidad y el dogmatismo.
A los liberales nos cuesta entender la cabeza de algunos ciudadanos, esos que todavía sostienen que Cuba no es una dictadura o que apoyan a Maduro porque “enfrenta” al imperialismo yankee. No aceptamos el grado de dogmatismo y de irracionalidad que sostiene esas afirmaciones, provenientes de un pensamiento que se estructura y se expresa desde el mundo del revés, en que el delirio y el voluntarismo le arrebatan toda rendija a la razón.
Algo de eso está pasando con la discusión entre los principales dirigentes frenteamplistas sobre la URSS, la serie de dictaduras más sangrientas de que se tenga noticia. El ingeniero Martínez osó reconocer que esa historia fue una vergüenza y aunque esa declaración sea tardía y parcial, es bienvenida. Es tardía, porque sobre lo que ocurrió en la URSS no hay duda histórica por lo menos desde 1989. Es decir, al precandidato oficialista le costó treinta años saber la verdad. Parcial, porque no alcanza con decir que fue una “vergüenza y un desastre” refiriéndose al centralismo económico y a que no hay que esperar todo del Estado. A partir de allí Martínez esbozó la crítica, pero no dijo nada del atropello a los derechos humanos, de los millones de opositores asesinados – cien millones, arriesgan algunos historiadores, veinte millones, sostienen otros –, en una cadena dramática de encarcelamientos, torturas, gulags y limpiezas étnicas, más duras aún que las que protagonizó el nazismo.
Pero para la ingeniera Cosse, las declaraciones de Martínez no fueron ni tardías ni parciales. Sostuvo que lo que falló en la URSS fue la construcción política…Ninguna palabra sobre las dictaduras, el militarismo, las invasiones a Hungría y a Checoeslovaquia, los millones de crímenes.
En ese mundo imaginario planteó su discrepancia, como no podía ser de otra manera, el dirigente comunista Juan Castillo, quien se sintió molesto con las apreciaciones de Martínez, indicando que no comparte para nada su punto de vista. El secretario general del Partido Comunista agregó que hay que “reconocerle a la URSS su aporte a la coexistencia pacífica de millones de seres humanos.”
Más entusiasta, la directora de la División de Programas para Personas en Situación de Calle del Mides, Micaela Melgar – también comunista, aunque sea innecesario identificarla - se expresó públicamente contra la visión del precandidato Martínez a través de Twitter: "No existió, en la historia de la humanidad, un proyecto colectivo tan trascendente como la Unión Soviética. Para las ciencias, para las mujeres, para el desarrollo social, para las ideas basadas en la igualdad y para el freno al odio. La URSS, amores, nos salvó la vida".
Después de estos excesos, lamentablemente habituales, no le reclamemos a estos ciudadanos que reconozcan que Venezuela es una dictadura. Ni queramos convencerlos de que Cristina Kirchner y Lula son corruptos, o de que es una vergüenza que el Frente Amplio haya impulsado y defendido a Sendic, hasta que no tuvo más remedio que “suspenderlo”. Ni siquiera lo expulsaron. Ni se nos ocurra recordarles que, en febrero del 73, el Frente Amplio o por lo menos sus voceros más notorios, apoyaron los “comunicados 4 y 7” y el golpe de Estado en marcha. No les mencionemos que uno de sus líderes históricos más notorios, Vivián Trías, fue espía, en tiempos democráticos, contra los intereses de Uruguay. No esperemos ningún arrepentimiento, ni una pizca de vergüenza, ni un mínimo gesto de pesar.
El dogmatismo aísla a estas personas de la realidad y por eso son realmente nocivas, sobre todo cuando llegan a responsabilidades de gobierno.
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