El ocultamiento como método
Por Luis Hierro López
La negativa sistemática del Frente Amplio a aceptar comisiones investigadoras, el secretismo que prevalece en las negociaciones por UPM 2 y en torno a la instalación de un puerto chino, y el conocimiento de algunos hechos dramáticos a través de la prensa –como el episodio militar de esta semana– demuestran que el gobierno y el Frente Amplio se manejan con oscurantismo y falta de transparencia.
Tengo la convicción –personal y en esa medida, inconfirmable– que, si no hubiera habido una filtración desde el Ejército y no se hubiera publicado la investigación del periodista Leonardo Haberkorn los uruguayos no nos habríamos enterado ni nos enteraríamos del contenido de las actas del Tribunal de Honor en torno a Gavazzo. El Presidente habría homologado el fallo, como lo hizo, en medio del secreto y la oscuridad burocrática. Cuesta creer que el Presidente o el Secretario de la Presidencia no hayan leído el expediente. Si eso fue así, se trata de una enorme irresponsabilidad. Interpreto en cambio que los jerarcas estaban enterados del contenido de las actas y entendieron que la homologación del Fallo no iba a traer consecuencias, ya que lo que se publicaría es la resolución de homologación, pero no el texto de las actas. La divulgación de los antecedentes puso en jaque al gobierno en su conjunto, provocando versiones contradictorias de los principales protagonistas. La opinión pública, golpeada dramáticamente, queda con la impresión de que se ha ocultado y manipulado la información en un asunto muy sensible de la vida del Estado, lo que es dañino de la propia vigencia democrática.
De similar entidad es la tozuda negativa del Frente Amplio a la instalación de comisiones investigadoras. Por aparte analizamos la increíble justificación de la bancada oficialista para investigar lo que ocurre en el Mides, sosteniendo que no hay irregularidades. Las hay y groseramente, al punto que el Tribunal de Cuentas ha hecho decenas de observaciones, pero el Ministerio desconoce esos criterios y sigue para adelante en su fiesta de contrataciones directas, clientelismo desembozado y “curanderismo social con mucho dinero”, como calificó la situación Julio Sanguinetti.
En el mismo sentido, las negociaciones secretas que el gobierno ha desarrollado en torno a la instalación de UPM 2 son altamente preocupantes, porque se compromete la acción de futuros gobiernos sin haber informado ni al Parlamento ni a los partidos de la oposición. El gobierno, en representación del Estado, se compromete a varias acciones que se ejecutarán en 2020 o 2021, pero de esas cuestiones estratégicas no estamos enterados la mayoría de los uruguayos. Cuando, hace un tiempo, el gobierno infló el globo de que en Uruguay habría petróleo, el Presidente Vázquez montó un muy promovido escenario de consulta con los expresidentes. En este caso de UPM 2 hizo exactamente lo contrario, negando toda consulta o traslado de información.
Lo mismo está ocurriendo con el puerto chino que se instalaría atrás del cerro de Montevideo. La Constitución establece que la facultad de habilitar puertos le corresponde al Parlamento que no fue consultado ni informado sobre las gestiones que secretamente encamina el Poder Ejecutivo.
Lo que ocurre es que, más tarde o más temprano, siempre hay un periodista que cumple con su deber y termina dando la información que se ha retaceado o vedado. Así pasó con la triste historia de Ancap y así va a pasar, inexorablemente, con la igualmente triste historia del Mides. El gobierno y el Frente Amplio deberían haber aprendido ya que no pueden seguir encubriendo sus oscuros propósitos y que el tiempo para hacerlo se les acaba indefectiblemente.
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