Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

El fracaso del Estado

Por Luis Hierro López

Ni la Policía ni la Justicia pueden intervenir en diversas zonas del país, lo que un jerarca del Ministerio de Interior admite que es un “fracaso del Estado”.

Las denuncias sobre lo que ocurre en algunos barrios de Montevideo son conocidas –cotidianamente dramáticas– y lo peor que puede ocurrir es que nos acostumbremos resignadamente a convivir con ellas.

Hay calles donde los tiroteos nocturnos y los ajustes de cuentas son habituales, al punto que el Fiscal de Corte Dr. Jorge Díaz informó que en “cinco manzanas” se producen la mitad de los homicidios que se registran a lo largo del año en todo el país. Hay lugares donde taxis y ambulancias se niegan a entrar. Una reciente orden de un jerarca de la Jefatura de Montevideo, derogada luego por el Ministerio de Interior, exoneraba a los policías de cumplir, en esas zonas rojas, tareas impuestas por la Justicia porque sus vidas podían estar en peligro. A ese cuadro sobrecogedor, se ha agregado ahora la modalidad del copamiento de viviendas por parte de bandas de narcotraficantes, que desalojan a las familias y usan las casas como bases operativas. Lo curioso es que se ha informado que las autoridades se ocupan de conseguir a esas familias nuevos alojamientos, pero no hay noticias de represión y control de las acciones delictivas que provocan las forzadas mudanzas.

Hace unas horas se supo que en uno de esos barrios, dos policías que custodiaban a una mujer amenazada por un hombre, se vieron envueltos en uno de esos tiroteos, pero no reaccionaron: se ocultaron en una casa hasta que cesaron los disparos. Videos que circulan por las redes registran otros dos hechos de esa índole, en los que varios policías son intimidados por delincuentes y no ofrecen resistencia, en lastimosas imágenes que denigran el orgullo policial.

La situación es de tal entidad que hasta las autoridades del Ministerio de Interior, proclives hasta ahora a negar los hechos, empiezan a admitirlos. El director de las Mesas para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, el sociólogo Gustavo Leal – quien ha aparecido en muchas oportunidades como principal portavoz del Ministro – reconoció que hay un retroceso en las cifras del delito y que en algunos sectores de la sociedad, sobre todo en el área metropolitana, el Estado fracasa porque su presencia no garantiza la eficacia de los servicios ni el orden públicos. Al igual que lo hizo anteriormente Bonomi, Leal sostuvo que es imprescindible aplicar en esas zonas un “shock de políticas ciudadanas”, con una fuerte presencia estatal destinada a la educación, la salud y el deporte.

La confesión del sociólogo Leal es sincera y resulta muy grave, primero porque reconoce que el Estado se encuentra en retirada ante el delito y segundo porque admite también que no hay o han fracasado las políticas sociales, tan promovidas oficialmente pero de poca o nula eficacia en términos concretos.

Ante este proceso tan amenazante, el Ministerio de Interior tiene la responsabilidad inexcusable de movilizar todos sus recursos humanos y técnicos, restableciendo la autoridad y la ley y combatiendo al delito, que es su primera obligación. El Ministerio debe conducir una Policía que se haga respetar, que imponga su presencia y su autoridad sin necesidad de usar las armas y que, en caso de que deba hacerlo, lo haga con precisión y rapidez.

Hasta ahora hubo operativos muy televisivos en esas zonas, con grandes despliegues pero con resultados mínimos. No es posible que precisamente allí dónde el “Pado”, Programa de Alta Dedicación Operativa, tiene mayor presencia, se produzca la mayor cantidad de asesinatos. Da la impresión que el Ministerio desarrolla acciones “para la tribuna”, pero de muy bajo rendimiento, lo que las expresiones del sociólogo Leal viene a confirmar.

No hay dudas de que en el largo plazo, la acción de las escuelas, los liceos, las plazas de deportes y los asistentes sociales pueden ser muy importantes, pero lo primero y urgente es que actúe la Policía y la Justicia con todas sus atribuciones y se reestablezca la autoridad.

Deseo fervientemente que ello ocurra, pero dados los antecedentes, me temo que así como está dirigido, el Estado seguirá fracasando.



Terminal TCP y el diálogo como coartada
La doble lectura de las PISA
Julio María Sanguinetti
Una semana colorada que vale la pena recorrer
Una denuncia que exige respuestas inmediatas
Casupá: CAF confirma el alto riesgo que el gobierno minimizó
¿De qué se va a hablar el “Día de la Mujer Palestina”?
La JUTEP sigue perdiendo crédito
La universidad ignota: del absurdo a la irregularidad
El Partido Socialista contra la modernización, una vez más
Por un camarero...
El palo en la rueda
Luis Hierro López
El Abuso o el túnel que horadó la democracia
Santiago Torres
Veinte años de trazabilidad individual obligatoria: entre el relato oficial y la historia completa
Tomás Laguna
Convertir la geografía en seguridad energética
Fitzgerald Cantero Piali
La prisión domiciliaria que la política no quiso resolver
Juan Carlos Nogueira
Estables, ¿pero conformes?
Angelina Rios
Mucha militancia y poco curso: el curso de la Udelar sobre Palestina e Israel (Parte II)
Jonás Bergstein
El Coyote le hace juicio al capitalismo de mierda
Eduardo Irigoyen García
Veinticinco años de una herida que no cierra
Marcela Pérez Pascual
Actuar no es proteger
Alicia Quagliata Rienzi
Apenas una voz
Susana Toricez
AfD: el triunfo que la etiqueta no explica
Brasil: el Supremo se desordena y la elección se cierra
El oportuno sarampión malvinense de Milei
La ministra que permaneció sentada
Meloni: la estabilidad como victoria y como coartada
Alejandro Betancourt, el personaje que ensombrece todavía más el pacto petrolero
Frases Célebres 1097
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.