El diputado Placeres contra las cuerdas
Investigado por la Justicia, el diputado mujiquista se enfrenta a un posible desafuero, ya que se confirmaría que motivó a empleados de Envidrio a trabajar “en negro”, mientras usufructuaban el seguro de paro, así como quedaría ratificado que hizo gestiones a favor de su empresa siendo diputado, lo que le está especialmente prohibido. La Justicia reclamó además seguir la ruta del financiamiento que vino de Venezuela. Todo ello conforma una situación muy turbia.
El diputado mujiquista Daniel Placeres, quien viajó por lo menos 85 veces a Venezuela según su propia confesión, enfrenta acusaciones muy duras. Por un lado, se confirmaría que siendo diputado ejerce una posición de mando o de gerencia en Envidrio, habiéndose reunido en diversas oportunidades con empresarios extranjeros que podrían invertir en la empresa. Esa actividad puede configurar un delito de conjunción del interés público y privado por lo que fue denunciado en la Cámara y ante la Justicia.
A su vez, y según las denuncias que hizo el periodista Ignacio Álvarez en su programa Santo y Seña, las grabaciones de una asamblea en Envidrio, demostrarían que Placeres fue decisivo para convencer a trabajadores que estaban en seguro de paro, siguieran trabajando en la planta, lo que por aparte está siendo investigado por el Banco de Previsión Social. Tres de los trabajadores que habían testimoniado en ese sentido en el programa de televisión, ratificaron sus versiones en el Juzgado, contradiciendo a Placeres y demostrando que el diputado mantenía hasta hace poco una posición preponderante en la empresa. Él declaro ante el Fiscal y el Juez que concurría cada tanto a la planta para saludar a sus compañeros. Los testimonios de los trabajadores contradicen esa versión.
Finalmente, la Justicia le reclamó al Banco Central que libere información sobre el circuito de financiación que provenía de Venezuela, ya que se analizan eventuales irregularidades en los préstamos otorgados a Envidrio por el Fondes y por el Instituto de Empleo y Formación Profesional.
En un arranque de romanticismo, o de impunidad, el diputado dijo que el ama el trabajo de los uruguayos y que todo lo que hizo, lo hizo por amor. Pero si la Justicia funciona, el amor no es, por ahora, una garantía de que los autores de delitos puedan evitar las penas que correspondan.
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