Edición Nº 1083 - Viernes 5 de junio de 2026

El carnaval y la ofensa

Por Jorge Ciasullo

El Carnaval pasó de ser fiesta popular a ejercicio partidario

El carnaval en nuestro país, ha sido siempre un entretenimiento para toda la población, donde desde niños jugando en los tablados barriales-de los que ya quedan pocos- hasta mayores disfrutando de actuaciones principalmente en el teatro de verano, lo han vivido y disfrutado con la intensidad y apoyo que merecen, tanto para quienes fabrican carros alegóricos o los cabezudos, hasta los elaborados maquillajes y, por supuesto, el reconocimiento al esfuerzo en ensayos y preparación de los diferentes conjuntos en todas las categorías.

Así, todos los años se han destacado conjuntos y actuaciones memorables que han sido, con justicia, destacados y premiados. Entre esas actuaciones, no han faltado las imitaciones en sus gestos expresiones y habla de personas públicas, especialmente vinculados a la política, que dentro de límites autoimpuestos de respeto, han incluido, por ejemplo, a todos los presidentes de la república desde el año 1985 hasta nuestros días. En algunos casos, en presencia de éstos que lo han tomado con humor y sentido republicano.

Por lo anterior, es que llama la atención la actuación de la murga La Martingala, en particular la letra de una de sus presentaciones, donde agrede, ofende y desacredita a toda una institución: las Fuerzas Armadas.

En efecto, algunas frases de una canción, en principio en forma de monólogo y luego todo el conjunto, son, a nuestro juicio, claramente ofensivas. "Nos avergonzaron en el Congo y ahora en Haití..."Por eso cuando los militares hablan de honor toda la gente sencillamente honrada, tiembla..." "Cuéntele a sus hijos de sus hazañas..." "Cuéntele a su nieto, si es que tiene saliva" "Use su conciencia, si es que tuvo madre, una mala entraña lo parió..."

Más allá de los años que han pasado de los tristes hechos que sufrió el Uruguay, como consecuencia de grupos de "Illuminati" que, en busca de un nuevo orden mundial, arrasaron con las instituciones, con las consecuencias que todos conocemos, hechos que se alteran en su relato presentando a unos como héroes y a otros como villanos, relato en el que grupos por desconocimiento o no, divulgan deformado, de todas las formas posibles, especialmente hoy en las redes sociales.

Largo y hasta tedioso, sería aquí referirnos a algunas de las "afirmaciones" o sugerencias de las frases que antes consignamos. Habría que señalar, por ejemplo, que han funcionado y funcionan los tribunales de honor, que se ha desconocido en dos oportunidades la voluntad ciudadana, relacionada con la Ley de Caducidad, que si bien algunos de los que precipitaron las cosas han sufrido prisión, otros, han huido al exilio y vuelto, insertándose en la sociedad que los recibió sin rencores, siendo, probadamente, responsables o partícipes de horrendos delitos, como el asesinato de inocentes, el secuestro, el robo y la tortura. Tan aceptados han sido, que algunos han ocupado altas dignidades en la República.

Tal vez, también a ellos les cabría contarles sus "hazañas" a sus hijos y nietos, no se lo ha pedido ni lo pedirá la sociedad que, en su mayoría, prefiere alzar la mira para un mejor futuro de nuestro país.

Por último, todas las organizaciones e instituciones, sufren y cuanto más numerosas más riesgo, de que integrantes de la misma, ejecuten acciones reñidas con la ley, la moral y la ética, pero eso no da derecho a etiquetar a toda una institución y menos derecho da, cuando siempre es a la misma, y se mira para el costado cuando se trata de quienes cuentan con nuestra adhesión o simpatía.




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