El acto de mañana y el Partido Colorado
Mañana sábado, a las 11, en la Casa del Partido Colorado se realizará el acto que ya hemos anunciado, en que se tributará un homenaje al ex Presidente Jorge Batlle, reinaugurando a la vez una remozada Sala de la Convención. Por supuesto, es un acto abierto al público y tiene esa doble significación, la del reconocimiento a la gran figura recientemente desaparecida y poner en funcionamiento nuevamente una sala histórica, que hace varios años se había cerrado por problemas estructurales.
Una comisión, en que participaron activamente los ex Presidentes, fue la que recogió los fondos necesarios para la obra de la Sala de la Convención, que es algo más que un techo y un cielorraso: es la expresión de voluntad de reafirmar la vida partidaria, es un acto de militancia, de fe. En los últimos tiempos, la histórica casa se ha ido manteniendo muy bien y la hermosa exposición histórica que dirigió Luis Antonio Hierro y se realizó con motivo de los 180 años de vigencia de los partidos fundacionales, así lo mostró. Faltaba que la gran sala, testigo de grandes momentos de la vida política del país, volviera a llenarse de vida, luego de un largo lapso en que había quedado inutilizado su techo a raíz de una tormenta.
El homenaje, naturalmente, tiene también un doble significado: el del recuerdo y tributo a un hombre que dedicó su vida entera a la acción cívica y, a la vez, una expresión de fe en el futuro colorado y batllista.
Las circunstancias políticas últimamente no han sido todo lo buenas que hubiéramos deseado para el partido político más importante de la historia nacional. Advertimos en estos días, sin embargo, un reverdecer del entusiasmo. La voluntad de cambio se hace cada día más firme en el país, el desencanto en las filas del gobierno es inocultable y aun voceros muy calificados del oficialismo no esconden ese estado de ánimo. Su negativas a las comisiones investigadoras han precipitado ese sentimiento que venía creciendo lentamente. Se vuelve a mirar, entonces, a la oposición.
El Partido Nacional mantiene sus dos tendencias conocidas y la fuerza de sus Intendentes. El Partido Colorado es el que tiene que volver a crecer y rescatar a muchos de sus antiguos votantes, que se perdieron en el camino y abrir nuevamente una perspectiva a jóvenes que hoy buscan con curiosidad una alternativa.
Como suele ocurrir, los tiempos políticos parecen acelerados y la gente quiere ver candidatos. Ya don Pepe se quejaba de que se hablaba demasiado de los dirigentes y no lo suficiente de las ideas. Obviamente, esto hoy es mucho más acentuado que en aquellos lejanos tiempos, pero es preciso entender que estamos lejos de la elección, que lo que importa es el posicionamiento de la colectividad, refrescar sus propuestas, ofrecerle al país lo que siempre ha sido, la garantía cierta de libertades, de respeto al derecho, de estabilidad económica y progreso social, de preocupación profunda por la educación, de la modernidad que nos sigue inspirando.
Los tiempos que corren, con sus redes sociales y burbujas publicitarias, suelen generar movimientos de ocasión. Y se ha visto el resultado en nuestra América Latina, con los Collor de Mello o los Fujimori o los mismos Chávez, que nacieron de un modo y terminaron en el desastre que hoy se sufre.
Los candidatos ya llegarán. Esperemos que sean varios y que ofrezcan a la ciudadanía las alternativas suficientes para poder elegir. Pero no hay que atar la carreta delante de los bueyes. Hay que poner al Partido Colorado de pie y allí irán apareciendo quienes aspiren a representarlo. Estamos seguros de que volverá a ser la opción de gobierno que siempre fue.
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