El Ministro Bonomi oculta la verdad. Siguen manipulando las cifras del delito
Ante el enorme impacto que tuvo la divulgación del fenomenal crecimiento de los homicidios, que aumentaron un 160% en el primer trimestre de 2012 –hubo 88 asesinatos contra 34 del mismo período del año anterior– casi pasó desapercibido un nuevo error y ocultamiento en el manejo de las cifras oficiales del delito.
El diario El Observador del lunes pasado informó que existía desconcierto en el Ministerio de Interior porque las cifras de delitos divulgadas por la Jefatura de Montevideo estaban equivocadas. Ese día, como en el propio Consejo de Ministros se hizo pública la dramática estadística de los homicidios, ese asunto aparentemente menor quedó sin atención periodística y nadie le preguntó al Ministro Bonomi sobre las cifras de la Jefatura, que efectivamente estaban dando una duplicación de los menores detenidos entre el 6 de enero de este año –cuando la Policía empezó a aplicar un nuevo plan de organización territorial de los efectivos, tras haber concretado 700 ingresos– y el 12 de febrero. El Observador aseguró que las fuentes del Ministerio de Interior sostuvieron que las cifras no eran esas, que los números estaban inflados y por ahí quedó la cosa.
El asunto es puntual pero muy grave, porque estamos ante la evidencia de un proceso que sólo admite dos instancias: o la Jefatura de Policía adulteró las cifras o el Ministerio del Interior le enmendó la plana a la Jefatura, extremos que son ambos perniciosos e intolerables, porque terminan provocando una gran desconfianza de la población, que no sabe a qué atenerse
Hay lastimosos antecedentes. En noviembre de 2010 el entonces director del Observatorio de Violencia y Criminalidad, el sociólogo Rafael Paternain, tuvo que renunciar porque el Ministro hizo cambios al difundir las cifras, aminorándolas. Accedió al cargo un sociólogo de confianza de Bonomi, Javier Donnángelo, quien ahora es el que le enmienda la plana a la Jefatura. Recordemos: Paternain no era un opositor ni un descarriado, ya que al momento de renunciar reiteró que seguía perteneciendo al Frente Amplio y que su actitud se debía a desencuentros con el Ministro, que exigía que todas las cifras pasaran por su oficina antes de ser publicadas, de manera de poder “entibiarlas” si venían muy calientes. Es lo que pasó hasta ahora, pero se ve que con motivo de la reestructura que se aplica en la Jefatura desde enero, hubo premura en esta dependencia por mostrar resultados positivos y así se dio a conocer, –oficialmente, porque nada ha sido un invento de la prensa– el número de menores detenidos que se duplicó. Pero por algún motivo que no queda claro ante la opinión pública, al Ministerio no le pareció conveniente ese extremo, informó que los números estaban mal y chau. No se dieron más razones ni argumentos ni se ofrecieron cifras sustitutivas, actuando con un estilo autoritario y controlador.
Bonomi es el dueño de la pelota y nadie puede jugar si él no quiere.
 El Ministro del Interior no autoriza a que nadie maneje públicamente las cifras del delito. Y si los números son malos, directamente los cambia, como acaba de hacer, ¡¡otra vez!! con la Jefatura de Policía de Montevideo.
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