El Batllismo Unido
Por Julio María Sanguinetti
No bien pasaron las elecciones internas, sostuvimos que era una buena idea que las dos tendencias batllistas unieran esfuerzos a fin de consolidar dos grandes columnas partidarias, la hoy mayoritaria de “Ciudadanos” y la tradicional, la de siempre, la de aquellos que hemos mantenido viva la llama en todos los momentos de nuestra larga historia.
Pasaron los días y felizmente se ha logrado ese entendimiento, para que una lista al Senado común lo exprese en todo el país. De este modo, se suman Batllistas y Uruguay Batllista, que en la elección interna representaron un electorado partidario del 46%. Esto no es solo un agregado aritmético, es mucho más, en lo simbólico, en la gente que comprende y en los valores que representan. Hay allí una tradición de lucha y compromiso, que se ha renovado en estos años difíciles, en que hubo de levantarse de una situación crítica, cuando se perdió el liderazgo, la conducción y un desánimo generalizado paralizaba a la dirigencia.
El año pasado, no bien se fundó Batllistas, a fin de mayo, se notó un cambio de ánimo, una vigorosa levantada. Los mismos analistas políticos que discutían la sobrevivencia del Partido Colorado, pasaron a hablar de sus posibilidades. Las encuestas también mejoraron su tono. La gente de la 15 seguía como siempre y aparece Ciudadanos como una novedad. Así llegamos a la elección interna y ella confirma la recuperación de la colectividad. Desde nuestro ángulo particular, no fue lo esperado, pero no por ello dejamos de respetar el resultado y aplaudir al candidato electo, Ernesto Talvi, del mismo modo que dimos la batalla para que se reconociera el derecho a ser candidato a Vicepresidente al profesor Robert Silva, joven compañero batllista de toda la vida y figura relevante de nuestra reforma educativa. Con alegría y convicción estamos ya luchando por esa fórmula, sociológicamente de cuño batllista. Uno un hijo de inmigrantes de primera generación, huidos de las persecuciones europeas,; el otro un representante típico del interior profundo, de origen trabajador y modesto, hijo de su esfuerzo.
Ahora miramos a octubre y no perdemos el horizonte de noviembre. Con este agrupamiento batllista seguramente podremos asegurar la mayoría en muchos departamentos y conquistar posiciones para una bancada parlamentaria que esperemos sea todo lo importante que soñamos. Requiere mirada amplia, sentido de responsabilidad. Y eso esperamos de toda la dirigencia departamental, que uniendo esfuerzos podrá hacer mejor al conjunto.
Lo importante es que el Partido Colorado hoy está en una posición prometedora. Todos recordarán que, desde que salimos al ruedo, machaconamente insistimos en que teníamos dos objetivos: 1) que el partido resurgiera y volviera a tener una posición decisoria en materia electoral y 2) que se instalara la idea de la coalición de gobierno, que por entonces no estaba sobre la mesa. Hoy podemos decir que esa misión está cumplida pero ella ha abierto nuevos desafíos. El electoral, porque realmente hoy es incuestionable el crecimiento partidario y está claro que su posibilidad de llegar a la segunda vuelta es difícil pero ya no una utopía. En cuanto a la coalición, hoy todos reconocen la necesidad de irla construyendo y va reconociéndose nuestra idea de que antes de octubre se hagan acuerdos en los temas básicos. En el corto mes de la segunda vuelta son muy difíciles los entendimientos y más cuando, como ahora, hay más actores y ya no sólo dos. Se requiere tiempo para conciliar posiciones en temas difíciles como, por ejemplo, la seguridad pública o los caminos para el ordenamiento fiscal.
Pensando en esos nuevos desafíos es que hemos llegado a este entendimiento que une y suma. Que se hace, además, sobre la común esencia batlllista, ese patrimonio inmaterial que se amasa con tradiciones para imaginar el futuro, que recoge el empuje constantemente liberal, renovador, socialdemócrata, que nos viene de la historia. Ese que forjó la democracia nacional, integrando la sociedad hispano-criolla con las oleadas inmigratorias que en la legislación social y la educación pública del Batllismo encontraron el sustento de nuestra vasta clase media. Al pie de esos ideales de siempre, renovamos hoy la fe en este nuevo compromiso.
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