División del Batllismo en 1962

Por Miguel Lagrotta

Desde la Segunda Guerra Mundial nuestro país, panamericanismo mediante y férrea oposición a los fascismos, empezó a realinear la política interna.  Se produce la casi inmediata asociación entre el “totalitarismo” con el comunismo y la identificación macartista del “peligro comunista”  con aspectos tan diferentes como los sindicatos, el movimiento estudiantil o el neo –batllismo “chapa 15. Lógicamente surgen movimientos antiliberales y de derecha como el ruralismo que era sin lugar a dudas la derecha a fines del 50.

Posteriormente en los sesenta el enemigo de los conservadores dejó de ser el batllismo. Los sectores dominantes nacionales que sentían profundo temor por el inquietismo batllista ahora se  focalizaban en las clases trabajadoras organizadas y su capacidad de presión y organización. Este se debía sin lugar a dudas al “luisismo” con su sensibilidad social y nuevo impulso redistributivo y con un radicalismo fuerte en momentos de la Guerra Fría.

La crisis económica adobaba los reclamos sociales y el miedo al avance del comunismo sumado a la Revolución Cubana, desencadena un fuerte sentimiento antisindical y anticomunista que va a marcar el inicio de la década del sesenta. El modelo desarrollado por Luis Batlle Berres se sostenía en la exportación y en el modelo de industrialización sustitutiva.

La idea era industrializar la lana y el cuero y buscó afanosamente capitales extranjeros. Sin lugar a dudas consolidó la clase media y no se deslumbró con el desarrollismo tan de moda en esa época y sostuvo en un discurso citado por el Dr. Sanguinetti, ( Relatos de la Memoria, 2015, 16) “Es un inmenso error creer que el desarrollo de la industria nacional tiene valor por ella misma y que es un problema circunscripto solo a la que puede ser la industria nacional. No, el desarrollo, el afianzamiento, corren parejos con toda nuestra estabilidad social, económica y política y si decae podremos enfrentarnos a problemas insolubles”.

 La década del 60 dejó huellas profundas en cada país tanto en costumbres, formas de convivencia, etc. En Uruguay comenzó  en 1959 de la mano de varios hechos importantes en lo nacional y en lo internacional. En nuestro país, el herrerismo establece alianza con  la Liga Federal de Acción Ruralista que le permitió al Partido Nacional llegar al gobierno. El hecho internacional fue el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959. El Colegiado “blanco” fue el episodio político más importante desde el retorno del batlllismo al gobierno.

Evidentemente la sociedad uruguaya buscaba cambios y caminos para solucionar la gran crisis económica. En tanto dentro del Partido Colorado la división ideológica entre los quincistas y catorcistas pone en evidencia la necesaria  búsqueda de unidad para enfrentar políticamente a los blancos en el gobierno.

El más radical era el antiguo secretario de Batlle Berres, Zelmar Michelini que sostenía la imperiosa necesidad de volver al radicalismo batllista y sostenía: “Ha llegado el momento de abandonar los paños tibios. Los que pertenecemos a mi generación debemos aprender a no vivir de tradiciones ni de recuerdos. A las nuevas generaciones hay que hablarles de  programas y realizaciones.

El Golpe de Estado de Marzo ha quedado muy atrás; la formidable época de José Batlle y Ordóñez, también, así como alguno de sus principios que parecían inamovibles. Soy anticolegialista porque los ejecutivos pluripersonales son lentos e inefectivos. Con mucha más razón soy anticolegialista en materia departamental. Me gustaría un retorno a la Constitución del 42, corrigiéndole algunos de sus defectos. No creo en frentes populares ni en Partidos Internacionales, a los problemas nuestros, soluciones nuestras.

El Partido Colorado batllista hubo escisiones y reagrupaciones. Surge el sub lema “Por el gobierno del Pueblo”, lista 99 que lideraba el propio Zelmar Michelini levantando las viejas y mejores tradiciones del batllismo. La Lista 15 se une a viejos enemigos, riveristas, baldomiristas y blacoacevedistas.

La lista 14 forma la Unión Colorada y Batllista que llevó como primer candidato del Consejo Nacional de Gobierno al General Oscar D. Gestido. Sin embargo el triunfo correspondió nuevamente al Partido Nacional y en particular a la UBD.

Ver:
Frega, A. y Otros. Historia del Uruguay en el Siglo XX. EBO Montevideo 2007. Pp. 158-160.
Broquetas, M. La trama autoritaria. Derechas y Violencia en Uruguay (1958-1966) Pp 45 y Ss.
Michelini, Z.  Artículos Periodísticos y Ensayos. Tomo I Cámara de Senadores, 1986.



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