Edición Nº 1082 - Viernes 29 de mayo de 2026

De repente nos despertamos

Por Marcela Pérez Pascual

Si bien se venía hablando del coronavirus hacia un tiempo, en el fondo siempre nos quedaba la ilusión de que no iba a llegar. Pero los uruguayos nos despertamos un día y nos encontramos con que todo había cambiado.

Me permito transcribir lo que Fr. Richard Hendrick dijo: "Y de repente despertamos un día y todo cambió, en Disney se apagó la magia, la muralla china no era tan fuerte, ahora Nueva York sí duerme, y ningún camino quiere conducir a Roma. Un virus se corona como dueño del mundo y nos dimos cuenta de nuestra fragilidad....Los abrazos y los besos se transformaron en armas peligrosas y la escasez de productos nos demuestra una vez más lo egoístas que somos. Tan egoístas que decimos "no hay problema este virus solo se lleva a los viejitos", como si no tuviéramos a nuestros padres o como si no fuéramos a llegar nunca ahí. Queremos hacer valer nuestros "derechos" de decidir si dejar vivir o no a otro y ahora nos damos cuenta que no podemos ni decidir por la vida de nosotros. Un planeta que hoy se pone una máscara no solo para un virus sino para tapar nuestra vulnerabilidad mezclada con soberbia y se lava las manos para no reconocer nuestra responsabilidad tal como un pilato."

Nos despertamos un día y nuestros hijos no concurrirán a clase por lo menos por 15 días. Se nos pide que salgamos lo menos posible y sobre todo a quienes tienen más de 65 años. Quienes intentamos comprar alcohol en gel, vitamina C o un tapaboca nos encontramos con que ya no hay más en ningún comercio. Y quienes fuimos al supermercado para hacer nuestra compra habitual nos encontramos con personas que llenaron su carro de forma exagerada como si el gobierno hubiera anunciado que por 30 días los supermercados iban a cerrar.

Nos despertamos y todo cambió. Es claro que para la gran mayoría de nosotros esta situación es inédita. Todo hecho nuevo genera incertidumbre e inseguridad. Pero no debemos perder de vista que nuestro gobierno está actuando con total transparencia y seriedad por lo que debemos confiar y seguir las pautas que de él recibimos.

En situaciones como estas, que se me ocurre compararla con la que vivieron quienes pasaron por una guerra, debe primar la calma, el sentido común, el sentido de responsabilidad y la empatía. Debemos recordar que no estamos solos, tiene que primar la solidaridad y no el egoísmo. Nuestras acciones tienen consecuencias directas sobre los demás. Es por eso que no podemos comprar más productos que los que necesitamos ya que los que no usamos los van a necesitar los demás. Tenemos que respetar la cuarentena y quedarnos en casa saliendo lo mínimo indispensable de manera de cuidarnos nosotros y cuidar a los demás.

Nos es muy fácil como ciudadanos criticar las medidas que toma, o las que no toma, el gobierno. Pero nosotros no estamos sentados en su lugar ni contamos con toda la información con la que ellos, los gobernantes, cuentan. No podemos ver la foto entera que ellos sí pueden ver. Debemos confiar en el gobierno sólido, capaz y preparado con el que contamos. Ha dado muestras más que claras de que es un gobierno por y para todos. El viernes pasado llamó a los representantes de todos los partidos políticos para informarles de las medidas que iba a tomar, antes de informarnos a la población en general. Una muestra más de que nuestro Presidente Luis Lacalle Pou gobierna con todos y para todos. Una demostración de republicanismo y respeto hacia el sistema político de nuestro país del cual todos debemos sentirnos orgullosos.

Las medidas tomadas por el gobierno parecerían ser las correctas. A eso se suma que mantiene su palabra de mantenernos informados. Nuestro gobierno cuenta con los profesionales más capacitados en las distintas áreas para pensar, planificar y tomar las decisiones. Ahora nos toca a nosotros, los ciudadanos hacer nuestra parte. Cumplir con lo que nuestros gobernantes nos piden de la mejor manera posible.

Los uruguayos siempre hemos respondido antes situaciones de crisis y esta vez no va a ser la excepción. Confío en que seremos responsables y nos cuidaremonos entre todos.




La rendición de cuentas y el riesgo de repetir errores
Más ministerios y una universidad
Julio María Sanguinetti
La guerra política en el puerto de Montevideo
Comercio y servicios entran en fase contractiva y confirman el enfriamiento de la economía
Más burocracia para un problema ya monitoreado
Vehículos militares todoterreno... frenados por un trámite
Biblioteca Nacional: entre la necesidad cultural y la irresponsabilidad fiscal
La detención de Ruzok y el necesario límite al vandalismo urbano
Preocupantes dilaciones en la distribución del cupo carne en el marco del acuerdo UE MERCOSUR
Tomás Laguna
Brecha y Delgado Sonora: enojo, racismo y mentiras
Edu Zamo
Los desafíos por venir que la automatización traerá
Gonzalo Durañona
Cuando el discurso se convierte en cálculo
Juan Carlos Nogueira
A 170 años de Batlle: la dignidad como idea de país
Angelina Rios
Cuando los derechos humanos dejan de ser tinta muerta
Santiago Orellano Abal
La ética pública no admite zonas grises
Marcela Pérez Pascual
Pagar más, vivir peor
Alicia Quagliata
Psicodelia y contracultura: la revolución cultural de 1966-1970
Alvaro Valverde Urrutia
La luz del dormitorio chico
Susana Toricez
El PSOE en llamas
Colombia ante una elección bisagra
La extraña mutación de Mahmoud Ahmadinejad
Estados Unidos, la potencia donde crece el hambre
Frases Célebres 1082
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.