Edición Nº 1072 - Viernes 13 de marzo de 2026

De lo que Bonomi es responsable

Por Luis Hierro López

El Ministro de Interior dice que no es responsable de la violencia que hay en la sociedad. Pero es responsable de no saber ni poder enfrentar al delito.

Campeón del “yo no fui”, el ministro Eduardo Bonomi dijo, ante el anuncio de que se le hará una nueva interpelación ante el auge de asesinatos, que él no es responsable por la violencia que hay en la sociedad. Eso es parcialmente cierto, porque la cultura contemporánea, aquí y en el mundo, muestra una dosis dramática de virulencia y de agresividad.

Pero Bonomi, ministro de interior desde hace ocho años y jerarca de los gobiernos frenteamplistas desde hace 13 años, es directamente responsable de varias calamidades, que vamos a numerar:

1) El Frente Amplio y Bonomi han desarrollado sucesivas interpretaciones “sociológicas” para explicar las causas del delito. Esas explicaciones han venido variando –desde el impacto de la pobreza al auge del consumo– pero todas operan como excusa para no asumir la responsabilidad principal, que es combatir al delito con toda la fuerza legal posible.

2) El Frente Amplio y Bonomi son responsables de haber creído que liberando a los presos iba a resolverse el problema de superpoblación de las cárceles. Fue una propuesta absurda e irresponsable y la expresión de una postura de blandura hacia los delincuentes, que sigue manifestándose hasta ahora.

3) El Frente Amplio y Bonomi han logrado que el presupuesto del Ministerio haya crecido mucho, ubicándose hoy en los U$S 900 millones, pero esa cifra no ha tenido impacto. Como en otras áreas del Estado, el mayor gasto no se ha convertido en una mejor gestión. El Ministerio cuenta con 29.000 funcionarios pero sólo 14.644 están dedicados a mantener la seguridad en las calles. Buena parte del resto cumple tareas administrativas y burocráticas. A eso hay que agregarle casi 30 mil personas más que trabajan en las empresas de seguridad privada pero que no tienen preparación ni facultades para actuar. En conjunto, funcionarios del Ministerio y guardias privadas conforman un elenco enorme pero muy ineficiente.

4) Bonomi es responsable, en esa medida, de propiciar un modelo policial que está superado. La Policía sigue siendo “bolsa de trabajo” de la sociedad, se reducen cada vez más los niveles de exigencia para el ingreso y se apuesta a las respuestas cuantitativas, según las cuales el delito se combate con más policías y no con mejores policías. Las experiencias internacionales demuestran exactamente lo contrario: la Policía debe integrarse con personal vocacional y altamente especializado.

5) Bonomi es responsable de haber cambiado la formación policial, restándole horas al entrenamiento con las armas para volcarlas a un supuesto beneficio de los conocimientos jurídicos y humanísticos. Pero el resultado es muy negativo y la Policía está mal entrenada, hace pocas horas de práctica de tiro y menos de entrenamiento gimnástico

6) Bonomi es responsable de haber promovido una Policía sin disciplina ni orgullo. Los delincuentes no respetan a los policías, porque saben que no van a disparar a menos que sean de la vieja Guardia Republicana, la única unidad que entrena a sus funcionarios en la práctica de tiro. Reiteradamente ocurre que los policías son desarmados y los delincuentes les roban sus armas, chalecos anti balas y equipos de comunicación.

7) Bonomi es responsable de no haber actualizado la legislación. Su bancada ni siquiera vota los proyectos enviados por el gobierno, como uno que regula la actuación de los guardias privados y otro –acordado con la oposición– por el que se acentúan las penas a algunos delitos.

8) El Ministro no quiere legislar respecto a la legítima defensa presunta de los policías para garantizar su actuación. A cambio, les ofrece escopetas con balas de goma. Hace un tiempo había dispuesto la prohibición de usar escopetas. Hay improvisación y un permanente desprecio a la Policía: ¿balas de goma?

9) Bonomi es responsable de no haber previsto guardias para los comercios más concurridos. Hace años que propone supuestas soluciones –policías eventuales y otros inventos– pero los anuncios quedan en nada. Cuando en 2012 se produjo el conmovedor asesinato de Gastón Hernández, el pizzero de La Pasiva en 8 de Octubre, se ensayaron drásticas respuestas, pero no pasó nada. Ahora, tras el asesinato de la cajera de un supermercado Florencia Cabrera, vuelven a prometerse custodias especiales, pero por lo que indican los antecedentes, puede afirmarse que los comercios seguirán “regalados”.

10) Bonomi es responsable de una política oficial de pretextos y evasivas. La culpa es de los policías o de los vecinos que no cerraron las ventanas para evitar los hurtos. Las personas que “no andan en algo” no deben temer, dijo el subsecretario señor Vázquez, antes de que se contaran por decenas los inocentes asesinados. Las explicaciones oficiales resultan ridículas y cínicas.

11) El Frente Amplio y Bonomi son responsables de no haber promovido políticas sociales eficaces. En 2012, el gobierno de Mujica anunció –cuando Bonomi ya era ministro de Interior– con bombos y platillos el plan “Siete zonas”, destinado precisamente a mejorar la condición social y económica de los vecinos de los barrios rojos. No se hizo nada. Ahora, Bonomi reclama “un shock” de políticas sociales...

12) Bonomi es responsable del estado de indefensión en que se encuentra la población, que sabe que la Policía no tiene medios para custodiarla eficazmente. Las autoridades ceden territorio en varias zonas a las organizaciones delictivas. Entre las explicaciones sociológicas y los complejos ideológicos, Bonomi y el Frente Amplio son culpables de la deserción del Estado.

La suma de todos estos fracasos tiene las dramáticas consecuencias ya conocidas: epidemias de asaltos, asesinatos e inseguridad. Sólo la mitad de los asesinatos se aclaran y apenas entre un 5 y un 10% de las rapiñas son aclaradas, ubicándose a sus autores. El resto queda impune.

Bonomi es por lo tanto responsable de una política absolutamente errónea y perjudicial. ¡Hágase cargo!



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