Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

De aquellos polvos vienen estos lodos...

La aparición de una serie de grafitis que tildan a los funcionarios policiales de "asesinos", son consecuencia directa de los discursos anti-policía que la izquierda vernácula viene abonando desde que la coalición llegó al gobierno. Ahora, cuando la retórica se materializa en hechos vandálicos, se hacen los distraídos. Háganse cargo.

La semana pasada, decenas de personas marcharon por las calles del centro convocados por la asociación de izquierda radical autodenominada "Coordinación Antirrepresiva". La movilización, en contra de una supuesta "violencia institucional y policial", terminó con grafitis que decían "no más policía" y "asesinos" en la puerta de la sede del sindicato policial (Sifpom).

El abogado de Sifpom, Andrés Ojeda, argumentó que se trató de un hecho "previsto" y "deliberado" dado que la marcha, además de las consignas anti-policiales, buscaba solidarizarse con la radio Alternativa FM, que había sido denunciada por el sindicato tras incitar al odio en vivo: "En Alternativa un milico, un policía o un militar no es un vecino ni un hermano de clase. Es un enemigo, un represor y un asesino. Que no se te olvide cuando lo veas por la calle".

Lastimosamente, estos hechos no nos sorprenden en lo absoluto. La izquierda toda comenzó el 2020 denunciado a la Policía por reducir a un "pobre malabarista", que portaba dos machetes en su bolso con los que amenazó a un efectivo. Luego inventaron un caso de abuso policial en la Plaza Seregni, cuando la Policía fue agredida por exhortar a un grupo de personas a dispersarse por motivos sanitarios. Tras esto, un funcionario municipal vinculado al Frente Amplio dijo haber sido herido de bala en un barrio cuando la Policía lo interrogaba, demostrándose después que todo había sido un invento.

Y así, podríamos seguir... En un año y nueve meses de gobierno, las denuncias de supuesta "violencia policial" no han cesado. El hostigamiento a la Policía ha sido constante. Tanto, que los grupos radicales del Pit-Cnt han querido echar de la organización al sindicato policial.

Con el objetivo de demonizar la LUC, que pretenden derogar, crearon una retórica anti-policía que hoy, lastimosamente, tiene consecuencias directas en los hechos.

¡Háganse cargo!




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