Por LA LIBRERIA
Editorial Fin de Siglo, 2015, 150 páginas. Por Mauricio Almada.
Mauricio Almada Blengio (Montevideo, 1963) es Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social (Universidad Católica de Montevideo). Fue periodista de los diarios Lea, La República y El Observador, del semanario Sin Censura y de la revista Guambia. Condujo diversos programas de radio. Fue productor periodístico de programas de televisión, entre ellos: Debate Abierto, Víctima y Victimarios y Tiempos de Debate (todos en Canal 10). Ejerce la docencia en la Facultad de Comunicación y Diseño de la Universidad ORT. También fue profesor de la Universidad Católica.
En Treinta y Tres, el 18 de abril de 1975, en la previa del desfile por la fecha patria, se llevó adelante una sesión de torturas a un grupo de adolescente detenidos en el cuartel de dicha ciudad. Era un grupo de niños y adolescentes de Treinta y Tres pertenecientes a la Unión de Juventudes Comunistas. 25 menores de edad.
El comunicado oficial, fechado el 30 de abril de ese año, se publicó en los diarios uruguayos. El Comando General del Ejército decía que había sido descubierta la actividad ilegal de estos jóvenes integrantes de la UJC. Allí se hacía referencia a un campamento en el que, según el comunicado oficial, se vivía en total promiscuidad, los intercambios de parejas eran moneda corriente y algunos jóvenes realizaban competencias de índole sexual.
En la obra que recomendamos -un trabajo de investigación que recopila testimonios de aquéllos que vivieron en carne propia las torturas, siendo aún adolescentes- Almada busca esclarecer los hechos, dar voz a las víctimas y demostrar que el comunicado fue una estrategia para justificar que 25 menores de edad estuvieran detenidos en el cuartel del Batallón No 10 de Infantería del Ejército en Treinta y Tres, en un operativo militar ordenado por el general Gregorio Álvarez, donde fueron sometidos a torturas, como plantón, submarino, picana, quemaduras, colgamiento y golpes de distinto tipo.
Por eso, Almada califica al comunicado como el más vil de la dictadura...