Con alegría y esperanza
Por Luis Hierro López
El Partido Colorado llega a la elección interna con el ánimo renovado. Sanguinetti ha encarado la campaña con fuerza intelectual y amplia visión del mundo y del país, ofreciéndonos un camino y, además, actuando con humildad republicana. Su anuncio de que aceptaría la nominación a la vicepresidencia en caso de salir segundo es un acto de grandeza y de unidad partidaria. Por muchas otras cosas merece ser el primero del partido -lo va a ser- pero esa constancia, viniendo de quien ha sido ya presidente dos veces, marca un espíritu y su talante: las grandes causas hay que servirlas con desprendimiento, con coraje y con alegría.
Un amigo personal, colorado pero no muy sanguinettista, me llamó para decirme que en la interna iba a votarlo en reconocimiento a su gesto de humildad al decir que, si salía segundo, aceptaría sin vueltas la nominación a la vicepresidencia. Es una conducta -dijo mi amigo- de un enorme significado cívico. Por mi parte, coincido. No veo que será necesario llegar a esa instancia, pero las constancias sirven, sobre todo cuando Talvi esquivó al principio de la campaña la respuesta, ante la pregunta de si sería vice de Julio, expresando que sería mejor que la fórmula la completara una mujer. Sanguinetti no esquivó nada.
Pero hay muchas otras razones para votar al expresidente: es el único que nos garantiza la gobernabilidad necesaria, que se armará con amplias coaliciones parlamentarias, motivo por el cual hay que votar a los partidos grandes. Una ciudadana de origen colorado a quien encontré en una recorrida por un barrio, me dijo que va a votar al general Manini "por la seguridad". Traté de persuadirla, diciendo que Manini sacará a lo sumo un senador y dos diputados, una pequeña bancada que no tendrá influencia en marzo del 2020. La señora quedó dudando. Espero que los votantes de Manini vuelvan a la realidad y adviertan que sus votos, desde ya legítimos, van a perderse en el parlamento. Quienes deseen votar a Manini porque representa al perdido orgullo militar, está bien. Quienes lo votarán porque creen que va a llegar a la presidencia y cambiará al país, se equivocan, van a desperdiciar su voto.
Lo que estamos resolviendo este próximo domingo es cómo sacar el Frente Amplio y cómo armar el mejor gobierno alternativo posible en 2020. No hay un partido de la oposición que por sí mismo pueda ganar la elección, se trata de construir una coalición viable y responsable, que saque al país de la profunda hipoteca que le deja el Frente Amplio y que le diga a la gente, con franqueza, que ese tránsito va a ser duro, pero será posible. Es posible mejorar la seguridad, como lo vienen haciendo los países vecinos. Es posible ordenar las cuentas del Estado, como ya lo hizo el partido colorado en 1985. Es posible gobernar con buen criterio, evitando el despilfarro e invirtiendo con sentido de productividad y beneficio social. Es posible mostrar a los jóvenes un nuevo camino basado en la enseñanza y en la inteligencia.
Es posible tratar bien a la gente, sin mentiras al estilo Bonomi, sin versos ni promesas fáciles, diciendo la verdad, que a veces parece muy lejana pero que es el único camino seguro.
Sanguinetti tiene mucho que ver con esa esperanza.
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