Como siempre
Mañana —16 de junio— se llevará a cabo la sesión final del Congreso Ideológico del Partido Colorado, sabios encuentros de reflexión que han ido a las raíces del pensamiento de la colectividad y han inspirado el tránsito firme ante el desafío del presente.
Coincide, esta sesión final, con la fecha de la aparición, hace 126 años, de la primera edición del diario “El Día”, el 16 de junio de 1886.
No es una frivolidad, ni un capricho estadístico, relacionar ambos acontecimientos. Sirve —¡y cuánto!— porque la vinculación es una sólida línea de pensamiento, que ha sobrevolado todos los tiempos y un anhelo indestructible de libertad.
“El Día” fue fundado por Don José Batlle y Ordóñez, justamente para luchar contra una dictadura (Santos) y ese espíritu se mantuvo intacto hasta el final, hace dos décadas.
Este diario fue clausurado tantas veces, cuando invariablemente defendía la libertad y la democracia ante los embates del autoritarismo.
Cuando la dictadura de Gabriel Terra (1933), la familia Batlle fue perseguida y algunos periodistas apresados. “El Día” dejaba en sus páginas espacios en “blanco” cuando el artículo era censurado, para destacar el atropello a la libertad de prensa. Y continuó su lucha hasta su clausura. Luego reapareció con la colaboración financiera de ciudadanos, que César Batlle Pacheco insistió en pagar, al principio con pequeñas entregas.
El 27 de junio de 1973, por la noche, pocas horas después del “golpe” de Estado, militares rodearon la manzana donde estaba el edificio de “El Día” (18 de Julio y Yaguarón, hoy un casino), con vehículos de guerra y decenas de efectivos.
Un oficial, junto a cuatro soldados, llegó a la Redacción y exigió un encuentro con el Secretario, autoridad máxima en ese momento.
El Secretario de Redacción, Don José Pereyra González, respondió, con coraje, que lo recibiría sin inconvenientes siempre y cuando retirara los hombres armados. “Ni los periodistas, ni los funcionarios, están acostumbrados a las armas”, dijo. Y el oficial retiró a los soldados y guardó sus propias armas en un vehículo, estacionado en la puerta.
En este período, “El Día”, publicaba en todas sus ediciones, en la página editorial, una foto de Batlle y una frase del estadista, como epígrafe. Y la forma de lucha era alguna picardía en artículos y títulos, que no fueran censurados. Alguna vez, el gobierno de turno llegó a censurar alguna frase de Batlle.
Y corrieron 12 años con el espíritu de libertad sobrevolando entre las gruesas paredes, y el esfuerzo heroico de cada jornada. “El Día” fue bastión para perseguidos; en la Redacción se podía expresar libremente los pensamientos.
En sus páginas, apareció parte de la historia del país; es que “El Día” siempre fue parte del acontecer uruguayo.
A principios del Siglo XX se relata con objetividad el atentado (y sus consecuencias) contra Batlle, efectuado por anarquistas. Luego se vinculó con ellos y algunos fueron sus empleados. También fue famoso el alegato de Batlle contra las “corridas de toros”. Por algunos años, Batlle distribuyó entre sus funcionarios parte de las ganancias de la empresa.
Cuando Batlle fue electo Presidente en 1903, comienza un vasto programa de reivindicaciones sociales y económicas, que se extiende luego en su segunda presidencia.
“El Día” recoge, en ese entonces, artículos de Batlle, que reflejan su pensamiento.
El diario exigía a sus periodistas, en todas las épocas, una enorme responsabilidad profesional. Construyó un inigualable prestigio: por muchos años se repitió públicamente la frase “si lo dijo El Día entonces es cierto”.
Es curioso: cuenta la historia pequeña, esa que no se escribe pero se repite en voz alta por generaciones, que miles de uruguayos aprendieron a leer en las páginas de ese diario, y no en algún otro.
Por todas estas cosas, y muchas más, El Día merece un respetuoso recuerdo. Por su periodismo excelso, y porque ha sido bandera del Partido Colorado.
El diario desapareció, es verdad, pero dejó el legado de sus ideas, que son las de Batlle. Y que siguen vigentes. Como siempre.
DLP.
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