Cómo protegernos en las redes sociales
Por Jorge Bentos
En estos momentos electorales los niveles de agresividad se acrecientan, tanto en las conversaciones interpersonales como en las redes. Sobre este último punto, siento oportuno transmitir un buen material desarrollado en el libro “Expuestos”, cuyo autor, Sergio Roitberg, fue entrevistado por CNN.
En una red social se puede expresar desde un verdadero disparate o la más absoluta de las verdades. Pero para que las personas puedan apreciarlo seriamente, deben tener la capacidad de discernir y a veces en lo volátil de las imágenes, ello puede pasar por alto, quedando subyacente en nuestro cerebro la imagen transmitida simplemente. Solo que con esa y millones de imágenes más, nuestro cerebro actúa en consecuencia y lo que parece inocente no es tal.
Eso pasa con los que se dedican a buscar personas (punteros) afines a tendencias terroristas, abuso de menores o la posibilidad de influir para obtener votos en elecciones, formando una imagen de esa persona que dice actuar de una manera pero en realidad siente de manera muy disímil. Hay que ser un experto como Mujica con su simple dicho “como te digo una, cosa te dijo otra”, así como sus seguidores que corren detrás de las monedas de cobre que recogen por seguir su senda. Este perfil de persona solo ve al ciudadano como un peón más de sus intereses.
Hemos visto las declaraciones espontáneas y sin retoques del ex presidente tupamaro. Es el mismo hombre que se vestía como “pobre” y no como un delincuente más de la época del terrorismo. El mismo hablaba del valor de la vida y nunca la respetó en los hechos pasados. El viejo sedicioso y guerrillero, amigo de Maduro, mostró su cara real y no la de las redes. Aún faltan las caras reales de quienes siguen el odio y el enfrentamiento utilizando como herramienta el “espejo retrovisor”, no el tan mentado “progresismo”. Más de un desencantado del FA me ha expresado que los frenteamplistas verdaderos no deberían votar a quien dice una cosa y luego hace otra, cambiando discursos, como si fuesen personas distintas conforme a la tribuna.
Hace poco un actual militante del FA, antiguo compañero de militancia y a quien yo mismo “cubría” con mi gente de que no le hicieran daño los frentistas, me expresó que hoy “...lejos de ser amigos, ni siquiera somos adversarios… Solo un enemigo que no sabe lo que es la democracia, escribe las cosas que vos escribís”.
Es que decir las cosas por su nombre les duele a quienes han “mutado” de cuerpo y cerebro como si ello fuese posible; y no lo es. La única y absoluta verdad es que o mintió antes o miente ahora: en definitiva un simple mentiroso más de las filas frenteamplistas.
Para resumir el pensamiento de cómo protegernos en las redes sociales de esos ambivalentes y tóxicos seres, veamos al adversario frenteamplista como lo que es: un simple adversario aunque algunos de ellos nos vean como enemigos.
Por eso y para evitar desinformación de las redes y la autoprotección personal, debo decir que soy: uruguayo con intenso patriotismo, demócrata a carta cabal, colorado por mis ideales, batllista por formación, riverense por ser fiel a la época en que se fundó el Partido, garibaldino por su gallardía y valores; por último, soy sanguinettista desde que tengo uso de razón.
Por todo lo anterior, yo si me tengo que parar frente a una tanqueta lo haré con firme convicción para que Uruguay no sea la Venezuela de hoy. Que conste en las redes.
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