Celebración de los 25 años del Plan Agropecuario que no es tal

Por Tomás Laguna

El Instituto Plan Agropecuario celebrará los 25 años de su creación como instituto de derecho público no estatal con un acto en Florida este viernes 8 de octubre. Pero la verdadera fecha a conmemorar es en noviembre, cuando se cumplan 64 años de su creación original.

El aniversario de este viernes se corresponde con la fecha en la cual el viejo Plan Agropecuario, por entonces programa 07 del MGAP, emigró de la administración central proclamando su independencia a través de una serie de artículos incluidos en el fárrago de disposiciones de una ley de presupuesto, la ley 16.736 del año 1996.

Pero si de conmemorar acontecimientos se trata, interesa mucho más recordar aquel notable instrumento de trasferencia de tecnología que además acompañaba su implementación a nivel de predio, más aún, financiaba las inversiones necesarias para que esto fuera posible. Si algo hay que recordar es aquel Plan Agropecuario original y no tanto su última etapa en la cual los recursos presupuestales no acompañaron las exigencias y expectativas que se tenía del nuevo instituto.

Cuando la gran crisis de inicio de la década del '30, que golpeó principalmente a la agropecuaria, el país tenía una ganadería extensiva, básicamente extractiva a partir del uso del campo natural como casi único recurso forrajero. Fue durante el gobierno de Terra, la dictadura de Terra, que se formó a nivel del Ministerio de Ganadería y Agricultura la Comisión Nacional de Estudio del Problema Forrajero, confiando su presidencia al ilustre Dr. Alberto Boerger. Por entonces la gran alternativa para el desarrollo productivo del agro, el gran paradigma, refería a la agricultura como rubro dinamizador, en particular la cerealera. De hecho, años más tarde, el fomento de la actividad agrícola se constituyó en uno de los principales objetivos del gobierno de don Luis Batlle Berres.

En la década del '40 se acentuó una contraposición que ya venía instalada desde el siglo XIX, ganadería vs agricultura. Por entonces emerge como actor preponderante y gran protagonista en el desarrollo ganadero el Ing. Agr. Esteban Campal. Hombre de convicciones coloradas y batllistas, llegó a ser sub secretario de Ganadería y Agricultura durante el gobierno de don Andrés Martinez Trueba. Decía Campal en una conferencia de 1944 "Nuestra política agraria ha padecido y padece de un error de concepto fundamental que se viene repitiendo desde hace más de un siglo. Se ha creído y se cree que la agricultura significa para el país progreso económico y social. Por el contrario, se ha pensado y se piensa que la ganadería retrasa el progreso de nuestra campaña...." para concluir luego "ni la inmigración, ni los créditos, ni la colonización, ni la propaganda durante un siglo y medio han podido hacer de este caprichoso territorio un país agrícola". Preclaro don Esteban Campal cuando ya entrado el siglo XXI, aun cuando la biotecnología y el desarrollo empresarial del agro negocio lograron expandir la frontera agrícola más allá de sus fronteras históricas, aun así, el país sigue siendo esencialmente ganadero pero hoy en día con una ganadería como la imaginó Campal, con valor agregado en innovación y desarrollo y derramando como ningún otro rubro hacia el resto de la economía.

Ya en los '50 estaba se discutía la incorporación de nuevas prácticas que solucionaran el problema forrajero. Fue entonces que la recién creada "Food and Agriculture Organization" (FAO) como órgano de las Naciones Unidas, ofreció a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, luego Banco Mundial, el apoyo institucional y financiero promoviendo consultorías externas en apoyo a aquella gran demanda sentida. Fue entonces que un equipo de consultores llegó al país al mando del recordado Dr. Campbell McMeekan. En mayo de 1953, al finalizar su misión, McMeekan dio una conferencia sobre "Manejo de las pasturas para lograr una mayor producción pecuaria" en el Paraninfo de la Universidad de la República. Asistió lo más granado de la comunidad agropecuaria, tanto gremialistas como académicos. Ofició de traductor el mismo Esteban Campal, por entonces sub secretario de Ganadería y Agricultura.

Durante los siguientes años se sucedieron viajes a Nueva Zelandia de dirigentes de las gremiales agropecuarias, pero principalmente de ingenieros agrónomos formados en la Universidad de la República.

Para entonces ya existía el Plan de Mejoras Básicas a nivel del Ministerio de Ganadería y Agricultura mientras que en 1953 se creaba la Sociedad de Mejoramiento de Praderas. Al primero se le encomendó la redacción de un proyecto de ley para que, al impulso de los apoyos técnicos y de financiamiento desde el exterior, procediera a dar forma institucional a lo que luego se dio en llamar "Comisión Honoraria del Plan Agropecuario". El proyecto de ley fue presentado en noviembre de 1955. Luego de dos años y con las modificaciones propias de la discusión parlamentaria, se aprobó en noviembre de 1957. Aquella Comisión Honoraria estaba integrada por 4 delegados de los productores y 2 del Poder Ejecutivo, quienes deberían a su vez designar al Presidente, el 7º miembro.

Recién en 1960 se firmó el contrato de préstamo con el Banco Mundial, lo que habilitó a que el Plan Agropecuario quedara operativo al año siguiente. A partir de entonces, mediante el acceso al crédito supervisado, la ganadería uruguaya logro incorporar las mejores técnicas en pasturas disponibles en los países de referencia, integrando la fertilización fosfatada y la inclusión de leguminosas, para lo cual fue necesario conocer las técnicas de tratamiento de semillas a través de la inoculación con rhizobium, además de las mezclas con gramíneas de aptitud forrajera. Hoy todo muy convencional, por entonces una revolución tecnológica como lo fue 40 años más tarde los organismos genéticamente modificados.

Así como ocurrió en el primer gobierno del Dr. Sanguinetti cuando se aprobó la ley forestal y la creación del INIA para luego pasar a ser ejecutados y por ende aprovechados a partir del siguiente, del mismo modo aquel Plan Agropecuario, uno de los instrumentos de desarrollos más potentes en la historia de la producción agropecuaria, fue creado por un gobierno batllista para luego quedar operativo en los gobiernos siguientes.

El INIA suele recordar su existencia a partir de la creación del Instituto Fitotécnico y Semillero Nacional en el año 1914, del mismo modo hoy el Instituto Plan Agropecuario debería homenajear sus orígenes, cuando sus técnicos recorrían el Uruguay profundo en los emblemáticos Land Rovers, aquel Plan Agropecuario del crédito supervisado con ajuste en canasta producto, el viejo Plan que desarrollo en 1970 desde su Sección Economía y Registros aquel notable instrumento de gestión llamado Carpeta Verde, con plena vigencia y aplicación. Aquel Plan Agropecuario es el que toda la ganadería debe recordar y homenajear hoy. Acaso con una nostálgica reivindicación de sus bondades y todo lo que aporto a nuestro ganadería tanto de carne como lechera.




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