Carolina Cosse, furiosa con el pasado reciente
La precandidata del Frente Amplio no quiere lidiar con el pasado reciente, y ha resuelto borrarlo, como si se pudiera resolver la historia por decreto.
Dando cuenta de su auténtico espíritu autoritario, la ingeniera Carolina Cosse anunció que, de ser electa presidente, recorrerá “todos los caminos para eliminar la ley de Caducidad. Según registra la prensa la señora expresó que “no sé cómo vamos a sacarnos de encima esa ley, pero le he pedido a un equipo de trabajo que se ponga a estudiar las formas. Será el primer proyecto que mande. En el siglo XXI no se puede tener el lastre de la ley de impunidad”.
Es posible que, en su condición de ingeniera, la precandidata no sepa que las leyes se eliminan, sino que se derogan. Hace unos años la bancada del Frente Amplio intentó hacerlo, pero no se puso de acuerdo, porque esa iniciativa no contó, entre otros, con el apoyo del propio José Mujica, quien se presentó especialmente durante la discusión para impedir que la norma fuera derogada.
En segundo término, la ingeniera Cosse quiere saltearse otra vez la voluntad popular. Es una ley ratificada en dos instancias por decisión soberana del cuerpo electoral, en un caso único en Uruguay y quizás en el mundo. La norma quiso derogarse en el referéndum de 1989 y luego quiso plebiscitarse una reforma de la Constitución en 2009, que implicaba la anulación de la ley. En ambos casos, los promotores de esos cambios fracasaron, por lo que la ley mantuvo su vigencia en ambas instancias. Es, por lo tanto, un cuerpo legal con un respaldo explícito de la ciudadanía.
Tampoco sabe la ingeniera Cosse que al pasado no se le puede cambiar por decreto. El Frente Amplio ha querido hacerlo para contribuir al relato de que los tupamaros “lucharon contra la dictadura”, pero los hechos son los hechos. Uruguay transitó tras 1985 un camino de entendimiento y de paz que no puede borrarse, aunque la emperatriz así lo disponga.
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