Campeonato de pretextos
Los gobernantes siguen sumando pretextos para justificar su fracaso en materia de seguridad pública. El subsecretario de Interior, Jorge Vázquez, arremetió otra vez contra el nuevo Código del Proceso Penal, el que en cambio fue defendido por la Vicepresidente Lucía Topolansky y por el Fiscal de Corte. Si los gobernantes se llamaran a un recatado silencio por unas semanas, por lo menos no correrían el riesgo de quedar en ridículo. La larga serie de excusas y contradicciones es interminable, pero mientras tanto siguen subiendo las rapiñas y los asesinatos.
El rotundo fracaso de las políticas de seguridad ha provocado reacciones diversas en la cúpula gubernamental. El Presidente Vásquez asumió la responsabilidad directamente, relegando al ministro Bonomi, quien prácticamente ha desaparecido de escena. Mientras tanto, el subsecretario Jorge Vázquez, hermano del jefe de Estado, quien había estado a su vez oculto y silencioso, retomó protagonismo, acusando a la benignidad del nuevo Código del Proceso Penal el auge del delito. Con la incoherencia que caracteriza a los voceros del Frente Amplio, las afirmaciones de Jorge Vázquez van en contra de lo que había sostenido pocos días atrás la propia Vicepresidente Lucía Topolansky, quien explicó a la prensa que el problema no es el Código, sino el narcotráfico.
También indicó el subsecretario de Interior que la aplicación de la nueva ley de inclusión financiera significa que circule menos dinero, por lo que los delincuentes tienen que hacer más robos para obtener los mismos resultados, sin advertir que hasta hace poco todos los gobernantes sostenían que esa legislación, que impone la forzosa intermediación bancaria, iba a significar una baja de los atracos. Cuando hace unos meses las autoridades hacían estos anuncios, no imaginaban que habría de inmediato una ola aún no resuelta ni investigada de explosiones de los cajeros automáticos.
Pero ese no fue el único sesgo absurdo en el que incurrió el señor Vázquez, enfermero de profesión y hombre poco propenso a la elocuencia. Esa intervención suya sobre las supuestas consecuencias de la ley de intermediación financiera, habría provocado oposiciones en el propio Poder Ejecutivo, ante lo cual Vázquez, Jorge, no el hermano, se las agarró con la prensa –qué raro, ¿no?– e intentó desmentir a El Observador, el diario al que le había concedido sus declaraciones originales. Vázquez primero aclaró sus dichos, corrigiendo en televisión su propia versión, y luego llamó al periodista que le había hecho la nota y le increpó el título de la misma, porque aparentemente lo ubicaba como crítico de la ley, cuando él defiende esa norma. Todo fue un gran entrevero, pero el diario no se desmintió, que es lo que reclamaba el jerarca, ante lo que el señor Vázquez se llamó otra vez a silencio.
Para culminar el campeonato de pretextos e incoherencias, el Fiscal de Corte Jorge Díaz quien aunque es un funcionario técnico integra, como se sabe, el conglomerado político oficialista, sostuvo que el Código funciona muy bien, contradiciendo frontalmente al subsecretario Vázquez. Es decir, Vázquez, el hermano del Presidente, contradice a la Vicepresidente y al Fiscal, que es hombre de confianza del Presidente. ¿Queda claro? Y en el medio de sus declaraciones sobre el Código, el subsecretario inventa también una nueva excusa sobre el delito, señalando la posible responsabilidad de la ley de intermediación financiera. Pero de inmediato y ante alguna reprimenda de sus colegas, Vázquez, el hermano, dice que no dijo lo que dijo. ¿Queda claro otra vez?
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