Edición Nº 1066 - Viernes 19 de diciembre de 2025

¿Cambiaremos algún día?

Por Julio Aguiar Carrasco

A varias décadas de los sucesos violentos de los años ´70, hay uruguayos que siguen pensando y reaccionando como si el país viviera todavía en el tiempo del odio
 
Hace 45 años del golpe de Estado, 56 años de que nacieran los tupamaros y 33 años desde el regreso a la democracia. El país plebiscitó dos veces la ley de Caducidad, y en ambas circunstancias el cuerpo electoral apoyó su vigencia.

Sin embargo, el odio por un lado, una politización impropia por el otro y una consciente y mentirosa historia de cómo sucedieron los hechos en los años 60, mantienen el tema latente.

Es así como el diputado Luís Puig del Partido por la Victoria del Pueblo, amenaza con denunciar penalmente al Comandante del Ejército Guido Manini Ríos por haber recordado en su tuit, el asesinato perpetuado por los tupas, del Coronel Artigas Álvarez, ocurrido en 1972 (todavía en democracia), frente a su hija de 9 años.

Puig considera que Manini “ha venido reivindicando el terrorismo de Estado” y “demuestra que no hay un proceso de democratización de las FFAA”. Puig agregó “que Manini debería hablar de los desaparecidos; Ud. está homenajeando a un torturador en Jefe”.

Según el Comandante el tuit fue escrito a título personal y no fue replicado en la página web del Ejército.

No es la primera vez que Puig demanda a un militar. Lo había hecho contra el general Mermot al que acusó de la “apología de la tortura durante la dictadura”.

En abril de 2017, el Tribunal de Apelaciones de Primer turno confirmó por unanimidad el fallo en primera instancia; es decir, la demanda de Puig fue rechazada.

No es el único caso en el que se politizó malamente el tema. El 24 de marzo de 2018, el propio Manini señaló que “el 44.5% de los integrantes de las Fuerzas Armadas, están por debajo de la línea de pobreza”.

La Senadora Costanza Moreira salió al cruce de dichas declaraciones, señalando que las cifras que manejaba el Comandante, no eran reales.

El propio Ministro de Defensa del gobierno frentista respaldó las cifras que manejó Manini.

Siendo precandidata presidencial en 2014, Constanza Moreira ya demostraba con la ligereza y el desconocimiento con que maneja los números. En ese entonces la actual senadora señalaba que el Ejército tenía 27.000 efectivos, igual cantidad que hay de maestros.

El entonces Comandante en Jefe del Ejército la corrigió; eran 14.800, casi la mitad menos.

En las últimas semanas, la Sra. Vicepresidente Topolanski, volvió a reiterar declaraciones insólitas, una visión ruin de la pluralidad: que todos los efectivos de las Fuerzas Armadas deberían ser frentistas.

Desde que el Frente Amplio es gobierno, las Fuerzas Armadas han sido empobrecidas a conciencia y acusadas reiteradamente como únicos culpables de un pasado en que no hubo un solo actor.

El General Seregni entendía, como lo hacemos nosotros, que los muertos por el terrorismo de Estado o por la sedición, eran la misma cosa.

Como los radicales del Frente Amplio creen que los muertos de la sedición en democracia, no existieron, insisten con esa visión parcializada, que es mentirosa e injusta.

Una verdad que debe ser reiterada porque no se les enseña a los jóvenes; los tupas nacieron en 1962. Por internet se pueden leer sus Actas, en que aparece la fecha de su nacimiento.

En aquel año, el Uruguay vivía el Colegiado, un Poder Ejecutivo de 9 miembros. A favor o en contra, aquello era la frutilla de la torta, desde el punto de vista institucional.

Los tupas no nacieron para luchar contra la dictadura, pues ella vendría once años después. No nacieron por una crisis económica que existía pero no justificaba un hecho así.

Los tupas nacieron para destruir “el sistema burgués y formal de la democracia”, según ellos, siguiendo a la Revolución cubana y a la Teología de la Liberación.

En un país pacífico y democrático, la guerra la comenzaron los tupas. Todo lo demás son inventos y mentiras, que intentan justificar una lucha “heroica” de los tupas en contra de la dictadura, que no sucedió.

Tan es así, que días pasados, el 31 de julio, se cumplieron 55 años del primer golpe tupamaro. ¡Robaron armas del Tiro Suizo en Colonia!

Ningún tupa recordó la fecha porque sería reconocer sus mentiras.

El odio y la mentira han levantado muros que han separado familias y amistades. El odio es para el país lo que un ancla es para un barco.

Siempre pensé que debíamos aprender de la tragedia que vivió el país. No ha sido así; somos nosotros, los defensores de la democracia liberal, los encargados de que el país tenga Fuerzas Armadas modernas, que se mantengan como lo han hecho desde la apertura, dentro del marco de la ley y la Constitución.



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