Edición Nº 1072 - Viernes 13 de marzo de 2026

Cabildo Abierto al margen

Por Julio María Sanguinetti

Los matices, las diferencias y aun las confrontaciones, son inherentes al ejercicio de la política democrática. Y también lo es la tal vez poco épica pero siempre necesaria construcción de acuerdos.

En el Semanario “Crónicas”, el general Guido Manini definió claramente que no participará de ningún acuerdo dirigido a formar una coalición de gobierno: “Lo que no queremos es que nos pongan en la misma bolsa de «la oposición». No queremos entrar en el mismo paquete que los blancos, colorados e independientes; tenemos propuestas que son nuestras. Nacimos en abril como un sector nuevo porque no quisimos integrar otro partido”. “No queremos ahora, en esta etapa que va hasta el 27 de octubre y hasta el 25 de noviembre, entrar en ningún tipo de coalición; no queremos estar conciliando con Talvi, Lacalle Pou o Mieres”, agregó.

Esta actitud ubica al novel partido Cabildo Abierto afuera de toda conversación o diálogo político. Es un hecho relevante, que lo pone en el margen del sistema político. Le parece malo “estar conciliando con Talvi, Lacalle Pou o Mieres”, como si esto fuera algo malo por sí mismo.

Como es notorio, venimos preconizando desde hace más de un año la necesidad de que el gobierno de coalición se prefigure en algunos acuerdos puntuales, sobre tres o cuatro grandes asuntos, de modo de configurar un real alternativa al gobierno frentista. El tema ha ido ganando espacio y muy insistentemente el Dr. Lacalle Pou ha hablado de “una coalición multicolor”. Nuestro candidato, el doctor Talvi, que también impulsa la idea, sostiene que ella debe iniciarse con un entendimiento entre los partidos actualmente con representación parlamentaria. Es una posición lógica, pero por nuestra parte hemos dicho que no nos resultaba bueno excluir a nadie en principio y que, si había expresiones preocupantes del general Manini había que, justamente, aclararlas en un diálogo previo.

Todo este debate de procedimiento ha quedado ya zanjado porque ha quedado claro que él no va a sentarse a dialogar con nadie. No lo quiere hacer. Una vez que se instale el gobierno, verá qué apoya o no apoya.

Esto nos lleva a dos razonamientos muy importantes.

El primero es que Cabildo Abierto no solo se ubica como un partido nuevo sino prácticamente opuesto a los partidos hoy en la oposición. No quiere que se le confunda, no desea ser considerado parte del espacio opositor, “el paquete opositor”, lo que lo pone al borde del propio sistema político.

El segundo es que sus eventuales votantes tienen que saber que si pensaban que con este nuevo partido podrían poner en marcha políticas de rigor en el orden público o cumplir una defensa de las instituciones militares, eso ya no está en sus posibilidades. Quedarse al margen es renunciar a conciliar, a proponer, a buscar entendimiento. El voto deja de ser útil, porque se instala en un espacio de negación particularmente inefectivo.

Ya había sido muy rotundo en contra de la propuesta de reforma del Dr. Larrañaga, insistiendo en que los militares no pueden patrullar. Ahora amplía esa actitud de rechazo general.

No habría necesidad de aclarar que estas apreciaciones políticas no suponen ningún ataque personal al general Guido Manini Ríos, a quien respetamos como a todo ciudadano que está en el escenario político. Lo hacemos, sin embargo, porque en ocasiones no lo ha entendido así y ahora vuelve a respuestas arrogantes, atribuyéndonos ser parte de una conjura de quienes “no quieren el cambio”. Yo no le atribuyo a él ninguna mala intención. Digo que está muy equivocado y, naturalmente, le exijo que tampoco me atribuya intenciones que no me animan. Sí digo que dividiendo y repudiando a quienes hoy sustentan la oposición, está ayudando al Frente Amplio, aunque no lo quiera. Y que al margen del sistema, tampoco podrá ayudar a quienes desea ayudar.

La democracia es diálogo, acuerdo y desacuerdo, oficialismo y oposición, discusión y conciliación. No es un frontón donde las cosas se lanzan y se devuelven rechazadas por una pared. Es lo opuesto .Y si lo que se quiere es cambio, hay que construirlo, buscando el común denominador entre quienes estamos en la oposición, que por algo estamos. Esa es la esencia de la política. Por lo menos en la democracia.



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