Brasil para el asombro
Por Julio Aguiar Carrasco
Quince de los probables veinte candidatos presidenciales en Brasil para la elección de octubre próximo, son objeto de más de 160 causas judiciales que están siendo tramitadas.
El propio presidente Temer, ex socio de Lula y vice-presidente de Dilma, tienen sobre sí dos denuncias y dos investigaciones en trámite.
Aecio Neves, principal candidato de la oposición e integrante del PSDB, fue filmado pidiendo soborno por U$S600 mil dólares, a los dueños de JBS-Friboi, la empresa cárnica más grande del mundo.
El tema es muy grave: ya lo hemos dicho y escrito. No solo por la corrupción en sí, masiva y sin inhibiciones: la misma se ha extendido de tal manera que ya es uno de los pilares de apoyo del sistema político.
Es un problema estructural y cultural. El presidencialismo de coalición que impera constitucionalmente en el Brasil, es el terreno ideal para el clientelismo y los favores políticos.
Pero diría más, la corrupción en el Brasil es secular, es decir, se inicia con la colonización portuguesa.
En el siglo XVI se dividió el Brasil en 15 Capitanías hereditarias. Allí nació la herencia del latifundio y el caciquismo.
En el Congreso, el PT, ganador en la elección nacional, siendo Lula Presidente, solo tenía 85 de los 581 diputados. En los Estados prevalece el “coronelismo”, (fundamentalmente los del noreste, los más necesitados): por ejemplo, Sarney en Marañao o Collor en Alagoas (el mismo que fue expulsado de la presidencia).
Si el gobierno es corrupto, la impunidad se perpetúa. Los controles son escasos e ineficientes.
El 70% del dinero que se blanquea en el Brasil es de origen público.
La solución no está solo en el tema de la ética, sino también en la reforma de las instituciones.
Más allá de todo lo que ya se sabe de Odebrecht (Lava Jato) y el Mensalao , en sus pretensiones nunca logradas de ser una potencia de peso a nivel mundial, el Brasil de Lula, nadando en la abundancia, le dio a Cuba para obras en el puerto de Mariel, U$S 692 millones. U$S 400 millones para alimentos y 200 más para maquinaria agrícola, también para Cuba. ¡Se sabe que estos nunca están en condiciones de devolver nada, de manera que más que un préstamo es un regalo!
Lo que ha hecho el juez Moro es histórico. Se le compara con la investigación de Manos Limpias que se realizó en Italia en la década de los 90. El tema es que allí, luego de las investigaciones, el sistema partidista se derrumbó.
El vacío lo terminó llenando un populista corrupto como Berlusconi, lo que es definitivamente malo.
Brasil hoy es una torre de naipes. El tema es mucho más profundo que alguien que se cree Dios, una idea o un mito; hay razones para que esté preso y allí seguirá seguramente porque tiene siete casos más en su contra.
El tema es que una crisis política en el Brasil de esas dimensiones, es grave para sí mismo y para todos nosotros.
Por supuesto que Moro debe seguir y llegar hasta el hueso. Es el sistema político el responsable de impulsar las reformas que protejan al sistema de la corrupción.
¡No es fácil! Brasil encontró a un Moro: ojalá encuentre un líder político que encamine éticamente al sistema democrático.
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