Edición Nº 1103 - Viernes 23 de octubre de 2026

Brasil entre la paz y la violencia

Por Jorge Ciasullo

Pensadores de todos los tiempos, se han ocupado de la violencia en la sociedad así, Tomas Hobbes o Nicolás Machiavelo, destacaban la necesidad de un poder fuerte centralizado y necesario como rector de la vida social y política. También lo sostuvo Max Weber: "El estado es el depositario del monopolio de la violencia" es decir, del uso de la fuerza.

Nos parece oportuno iniciar esta columna, con las reflexiones de filósofos y pensadores, relacionadas con la violencia en las sociedades. Todos ellos parten de la base de que el hombre es esencialmente bueno, sin embargo, son necesarias leyes y disposiciones que los amparen y gobiernos que apliquen sin hesitar esas disposiciones, cuando surgen grupos, aparentemente intrascendentes, pero que luego como bola de nieve, van creciendo tanto en número y radicalización, como en violencia, a la sombra de un estado ausente o cuando no tolerante, llegando en algunos casos hasta a alentarla abiertamente.

Estas situaciones de extrema violencia que las sociedades han sufrido por razones políticas, religiosas, étnicas, etc. también lamentablemente con demasiada frecuencia, vuelven a aparecer en la "modernidad" del siglo XXI.

Por esta razón es preocupante la situación en algunas ciudades del Brasil, relacionada con simpatizantes del gobierno de Jair Bolsonaro.

En ese sentido, es ilustrativo el artículo publicado el pasado 18 de mayo bajo el título: "Civiles armados apoyan a Bolsonaro en Brasilia" (Página 12).

En el texto al que hacemos referencia, informa sobre un grupo de militantes pro Bolsonaro, que se hace llamar los 300 de Brasilia: "sus integrantes acampan-armados- en las inmediaciones de la Plaza de los Tres poderes".

La vocera del grupo es Sara Giromin integrante del partido Demócratas - cuyo líder es Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados- que fue candidata a diputada (sin lograr ser electa) por Rio de Janeiro, logrando llamativamente casi 18 mil votos. Para que no quepan dudas de su ideología, Sara Giromin se hace llamar Sara Winter, en honor a una militante de la Unión Británica de fascistas. Por si fuera poco, en las entrevistas que concede, gusta de fotografiarse con una pistola en cada mano. En esas entrevistas, realiza declaraciones tales como que "los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF) deben ser eliminados por ley o por el pueblo" o que los simpatizantes izquierdistas "tienen que ser exterminados". Todo dicho.

El campamento -armado- es frecuentado por dos diputadas federales del Partido Liberal Social (PLS) un grupo ultraderechista que actúa en sus declaraciones como tales.

Desde un tiempo a esta parte Brasil sufre con las llamadas milicias, integradas por hombres armados y enmascarados- se dice que entre ellos ex policías- que toman justicia por mano propia, además de perpetrar robos, asaltos y extorsiones. El gobierno las combate abiertamente así como al delito en general y a los narcotraficantes, con "mano dura".

Los defensores de los derechos humanos, han denunciado el accionar policial, calificándolo de tan inhumano como ineficiente. Por su parte, la policía sostiene que es la única manera de enfrentar una ola delictiva que ha puesto al país en riesgo.

El número de asesinatos registró en 2019, 41.000 muertes, 10.000 menos que el año anterior, de todos modos, una cifra estremecedora, siendo la inseguridad la mayor preocupación de los ciudadanos.

Surge entonces la pregunta: ¿es válido utilizar la violencia contra la violencia? En todo caso tolerar organizaciones o grupos, como "Los 300 de Brasilia" no parece ser la solución.

"La violencia nunca surge del poder. El poder solo surge de la acción política. La violencia surge cuando hay ausencia de poder" (Hannah Arendt).




La catástrofe educativa que seguimos ignorando
El Frente es el problema
Julio María Sanguinetti
La Semana
Dos homenajes a Jorge Batlle a diez años de su partida
El Partido Colorado reclama elecciones libres y garantías democráticas para Venezuela
Una invitación que agravia al Parlamento
El optimismo de Cardona y las cuentas pendientes
312 homicidios: el fracaso de un gobierno que pierde la batalla contra el crimen
Cuando la ley no alcanza
El Frente Amplio vuelve a dinamitar un acuerdo
Jorge Batlle y el valor de las ideas
Luis Hierro López
Octubre de 1972: las advertencias que Bordaberry no quiso escuchar
Santiago Torres
La trasparencia no puede generar castas
Elena Grauert
Biotecnología y competitividad: una omisión en la ley de referencia
Tomás Laguna
La transición energética también se decide en el Parlamento
Fitzgerald Cantero Piali
El peligro de empobrecer el lenguaje
Juan Carlos Nogueira
El gobierno del relato
Gonzalo Durañona
Una vida no tiene precio
Angelina Rios
¡Somos franceses, papá!
Eduardo Irigoyen García
Aprobado de antemano
Alicia Quagliata Rienzi
Héroes del anonimato
Susana Toricez
Brasil, entre las promesas y los escándalos
Las garantías también valen para los adversarios
Irán amenaza con una guerra larga y el mundo vuelve a temblar
De París a Milán: violencia, saqueos y toques de queda
La ofensiva migratoria de Trump también mata estadounidenses
Cataluña sigue pagando el precio del "procés"
Frases Célebres 1103
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.