Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Artigas y las tradiciones nacionales

Por Luis Hierro López

En un nuevo aniversario del natalicio de Artigas, los uruguayos debemos reunirnos en el homenaje a nuestro héroe y a lo que significó su ideario, en un tiempo de caída de los valores en el que se propone derogar el acto solemne de jurar por nuestra bandera y en el que se han querido manosear los símbolos de nuestro honroso pasado.

Hace 256 años del nacimiento de José Artigas y la República debe recordarlo con el respeto patriótico que corresponde. El surgimiento del Uruguay independiente no fue precisamente su proyecto, ya que el Jefe de los Orientales luchó por la confederación de las provincias del Plata, en un proyecto ambicioso y políticamente muy adelantado, que no pudo plasmarse en la época por la influencia centralista de Buenos Aires y las pretensiones del Brasil.

Pero no hay duda de que Artigas nos marcó el camino. Vencedor en Las Piedras y autor de la consigna histórica de "Clemencia para los vencidos", fue el líder seguido por su gente en el Éxodo, una de las primeras expresiones de la nacionalidad; afirmada en las Instrucciones del año XIII y en el reglamento de tierras de 1815, concepciones institucionales y sociales muy avanzadas para su época.

Su derrota militar y su posterior internación en Paraguay durante treinta años no impidió que hacia 1880 el Uruguay empezara a recomponer su memoria, estableciendo su figura, con justicia, como héroe principal. Las naciones se erigen en torno a estas reconstrucciones de su memoria, que son necesarias y auténticas.

Algunos ciudadanos argentinos sostienen, todavía hoy, que Artigas quería ser argentino, tergiversando los hechos, porque el Protector de los Pueblos Libres, como lo nominaron los pueblos de las provincias, no quería someterse a Buenos Aires. Artigas quería forjar una confederación de provincias cuando Argentina todavía no existía como tal - tampoco en ese momento existía Uruguay como república independiente - lo que jurídicamente vino a conformarse recién en 1853. Quizás esas expresiones actuales refieran a la indudable influencia que las Instrucciones del año XIII y la figura del caudillo provocaron y aún provocan en las provincias argentinas del litoral; pero tratar de apropiarse del héroe, como lo hizo hace un tiempo la señora Cristina Kirchner y lo reitera ahora el historiador Mario Ernesto O´Donell; es no sólo un error histórico sino además una pretensión política equivocada.

Esta conmemoración se produce tras quince años en que los gobiernos del Frente Amplio manosearon las fechas patrias, cambiando los días y el sentido de sus celebraciones. Por decreto - y no por ley como debió haber sido - el presidente Tabaré Vázquez sustituyó el significado del 19 de Junio, imponiendo un ficticio "día del nunca más", que tuvo cierto auge en su primera realización y que luego se archivó en el olvido, porque la gente convocada a Plaza Independencia no concurrió, respondiendo con frialdad popular al invento oficial.

Ahora sabemos que unos profesores de Secundaria proponen derogar la Jura de la Bandera por considerarlo un acto fascista y militar. No entienden nada.

Ese tipo de compromiso no sólo es emocionante para los niños y sus familias, sino que son los jalones mínimos que permiten ir forjando los sentimientos de adhesión y compromiso colectivo que deben identificar a las naciones.

Uruguay no impone la veneración obligatoria a los símbolos patrios. Somos un país muy pequeño, frágil a veces, que hace bien en formar ciudadanos libres y racionales a quienes se le pide la adhesión inicial a un símbolo - nuestra bandera - que no es un trapo, como dijo incomprensiblemente un periodista, sino una insignia que nos une y que merece cariño y respeto.

Me encuentro entre los uruguayos que se emocionan ante los símbolos patrios. No requiero un certificado de uruguayidad y que todos se emocionen igual. Puede haber uruguayos que quieran tanto al país y que no se emocionen ante nuestros símbolos colectivos. Lo que no puede haber es compatriotas que destraten deliberadamente esas enseñas y lo que significan.




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