Edición Nº 1104 - Viernes 30 de octubre de 2026

Arremetida nazi

Por Leonardo Vinci

En Esparta, con el objeto de asegurar la continuidad estatal de un pueblo guerrero, las personas enfermizas y los niños nacidos con algún defecto, eran asesinados. Esparta era una ciudad donde la debilidad física no era tolerada, por lo que desde el Taigeto, en un valle conocido como Cerdas arrojaban a los "no aptos" (niños débiles, enfermos, deformados o con retraso mental).

Esta horrible práctica no fue la única en la historia de la humanidad. Con sus delirantes sueños de formar cuerpos hermosos, Adolf Hitler creyó que para el mejoramiento de su raza, había que suprimir los lisiados, los débiles mentales y los incurables.

Lamentablemente, hemos comprobado recientemente, que aún existen comportamientos propios de verdaderos neo-nazis, auténticos enemigos de la sociedad y la civilización.

Hace cinco años, la "Aldea de la Bondad" sufrió las terribles consecuencias de una arremetida nazi.

Era tan válido lo que sostuvimos entonces, que podríamos repetirlo hoy sin quitar ni un punto ni una coma.

En aquellos días, con verdadero estupor, escuchamos a la ex Ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi decir lo más campante que había seres humanos (en la Aldea de la Bondad) que fueron "tirados allí..." y que habían sido "tremendamente maltratados..." Como si los ancianos comidos por los perros en los hospicios montevideanos no fueran en parte su responsabilidad y como si los fantasmas vivos que pululaban desnudos en la Colonia Enchapare le fuesen ajenos...

Los "tremendamente mal tratados" vivieron en la Aldea más de treinta años... pero en cinco días murieron en Montevideo.

El colmo del desparpajo llegó a su punto culminante al decir que había un brote infeccioso y epidemiológico en la Aldea de la Bondad para justificar las muertes. ¿Por qué no se activó el protocolo nacional entonces?

El desaparecido médico de los internos de Aldeas de la Bondad, Ricardo Scaparoni, manifestó en aquellas horas de incertidumbre y angustia que era "una locura lo que se estaba diciendo, que los internos estén con síntomas virales; ¡Es mentira! -afirmó- y más aún que fueran maltratados".

Agregó "¿Cómo iban a autorizar el traslado si hay un foco epidémico?"

El Dr. Scaparoni también declaró en ese entonces: "Me duelen sus palabras. No puede decir eso una persona que no es médica... (la ex Ministra Arismendi) se va a tener que retractar".

La actual Senadora Gloria Rodríguez escribió: "Nos invade una enorme impotencia con esa triste sensación de que cuando luchamos para que no se realizaran los traslados, ante las consecuencias que creíamos podían suceder, lamentablemente no nos equivocamos y la decisión obstinada y prepotente de las autoridades de INAU y MIDES condujeron al lamentable desenlace que conocemos".

Bajo el título "Stalin visita Salto", el Dr. Diez de Medina se refirió a estos cuatro "... seres humanos desesperadamente dependientes de otros, abandonados a la mera misericordia de los demás, arramblados a su vaticinada muerte por la ciega e inflexible decisión de una burocracia emperrada y sin alma".

Dijimos entonces -y no nos equivocamos- Sra. Marina Arismendi: le aseguramos que le queda poco en su cargo. Pronto, otra persona con sensibilidad, amor por sus semejantes y respeto por la vida ocupará su lugar. Téngalo por seguro.

Nuestras palabras resultaron proféticas.




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