Edición Nº 1072 - Viernes 13 de marzo de 2026

Arrancar de raíz

Por Julio María Sanguinetti

Las pintadas nazistas en el Monumento al Holocausto son un asunto serio. No basta la condenación ritual y que la Intendencia limpie rápidamente. Hay que arrancar de raíz ese rebrote nazista que resulta insólito pero no por ello menos preocupante.

Está claro que este tipo de ataques no expresan sino a una ínfima minoría, pero repiten consignas que en Europa repican por aquí y por allá, en un reiteración que si no es orquestada responde igualmente a ese microclima de prejuicio que se retroalimenta con la prédica antisionista, antijudía y antiisraelí de los grupos musulmanes radicales.

Ya nuestra sociedad sufrió la humillación moral del asesinato de David Fremd, un pacífico y honorable comerciante sanducero, apuñalado por un maestro uruguayo que se había convertido a la religión musulmana. Ocurrió en marzo del año pasado. Fue un hecho aislado, que no respondía a ninguna organización y esa circunstancia que mucha gente menciona para disminuir la trascendencia del episodio, es exactamente al revés. Se trata de un asesino que por su iniciativa sale a apuñalar, respondiendo a la consigna universal del yihadismo de matar al judío que se encuentre cerca. No se sienten “lobos solitarios” sino parte de una ola mundial, una guerra global, y las evidencias se repiten constantemente en Europa y EE.UU. No necesitan una orden concreta. Les basta su sola determinación.

La tradición de nuestro país hace inviable que esas corrientes adquieran un peso trascendente, pero es evidente que la complacencia de algunos sectores de la sociedad con los grupos islámicos, estimula la expansión de ese fanatismo, que se sustenta en el histórico prejuicio antijudío . Como se sabe, éste hoy se disfraza debajo del rotulo del “antisionismo” o simplemente ”antiisrealismo”, trasladando a todo el pueblo judío las resistencias, explicables en una democracia, que puedan existir con el actual gobierno israelí.

No faltan tampoco quienes dicen que la reacción nazista o filo nazista en Europa es la resultancia de la imposición de la “verdad oficial” y que expresar una posición contraria no debiera ser reprimida. Lo hemos oído en algunas tertulias uruguayas y es gravísimo. Ante todo porque no hay una “verdad oficial” sino una verdad histórica, absolutamente incuestionable, con evidencias de todo tipo y naturaleza. En la historia también hay verdades. Podemos discutir la significación de la batalla de Waterloo, pero no dudar de que existió, porque es una verdad evidente. El Holocausto judío podemos examinarlo desde perspectivas diferentes, pero negarlo es enfrentar la evidencia. En el caso, además, la negación se acompaña de acciones directamente referidas a agraviar al pueblo judío. No son solo opiniones, son consignas que se estampan en un monumento público. Más allá de la falta que supone ese “grafiteo”, la circunstancia revela claramente una actitud de ese odio que nuestra legislación con razón condena. No son opiniones sino, por sí mismas, agresiones morales, preludio normalmente de otros delitos.

No parecería tan difícil realizar una pesquisa policial que esclarezca la presencia de estos grupúsculos reaccionarios que si siguen pintando es porque están activos, al pie de consignas difundidas por todos los grupos radicales del Islam. Hace poco más de un mes ocurrió un incidente en un bar montevideano, donde ocho personas corearon consignas antijudías y luego rompieron mesas y sillas del bar cuando se les pidió que se retiraran. En el caso hubo un solo procesamiento, por “violencia privada” y no por el delito de “incitación al odio, al desprecio o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en del color de su piel, su raza, religión…” (artículo 149 bis del Código Penal, modificado a propuesta de nuestro viejo amigo, el Dr. Nahum Bergstein).

Son episodios aparentemente aislados pero continuos. La Policía ya ha efectuado detenciones y seguramente posee antecedentes suficientes para que la pesquisa sea exitosa.

Es muy doloroso que esto ocurra en nuestro país, que luchó siempre junto al pueblo judío por sus derechos y que fue activo participante del proceso de declaración de independencia del Estado de Israel. Anhelamos que se puedan encontrar los responsables de estas ominosas pintadas y se pueda arrancar de raíz esta semilla del mal.



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