Anécdotas, historia y porvenir
Para el expresidente y Senador electo, Julio María Sanguinetti, la triste anécdota de un candidato oficialista exultante, golpeándose el pecho de manera extraña y dilatando el reconocimiento del Presidente electo, no puede opacar el verdadero hecho histórico que constituye el fin de 15 años de hegemonía frenteamplista ni puede desdibujar el porvenir, que estará marcado por los cambios trascendentales por los cuales la ciudadanía decidió apoyar a la coalición encabezada por el Dr. Lacalle Pou.
El pasado domingo, el candidato del Frente Amplio protagonizó un hecho infrecuente: festejó su propia derrota. “Nos dieron por muertos [...] intentaron enterrarnos, lo que no sabían era que somos semillas”, aseguró un exaltado Daniel Martínez. Aseveraciones exageradas –y ridículas–, con las que el candidato oficialista y su partido intentaron restar importancia al verdadero suceso de la jornada electoral: el evidente triunfo de la opción del cambio.
Nadie dio por “muerto” a Martínez, ni intentó “enterrarlo”. A pesar del amplio margen reflejado en las diversas encuestas de opinión previas al balotaje, el propio Lacalle Pou evitó, durante toda la campaña, cualquier forma de triunfalismo. “Somos optimistas, pero estamos lejos de decir que está todo el pescado vendido”, aseguró con frecuencia el ahora Presidente electo.
Por el contrario, su hasta entonces homologo, repitió la estrategia de octubre, cuando, desconociendo la contundente derrota de su partido y al más de un millón de uruguayos que votaron por la reforma “Vivir sin miedo”, aseguró que “la fuerza más importante se llama Frente Amplio” y felicitó “al heroico pueblo uruguayo que dijo que el miedo no es la forma”.
Sin embargo, como aseguró el expresidente y Senador electo, Julio María Sanguinetti, la inexcusable actitud de Martínez y la supuesta “gesta electoral” del Frente Amplio, no puede desviarnos de lo importante: “distinguir la historia de la anécdota”.
“La historia”, aseguró Sanguinetti en un entrevista concedida al programa radial En Perspectiva, “es que se terminó un ciclo hegemónico del Frente Amplio con tres periodos consecutivos, que fueron, a su vez, un cambio histórico en la historia del país ¡Este es el gran dato! En su momento, el triunfo del Frente Amplio fue el quiebre de la hegemonía histórica de los Partidos Tradicionales y el inicio de un ciclo con mayoría absoluta”.
Para el expresidente, el “segundo gran dato en lo electoral” es que “en la elección pasada, el Frente Amplio ganó doce Departamentos y ahora ganó solo dos, Montevideo y Canelones. Quiere decir que ha habido un cambio sustantivo en la geografía electoral, dado que el Frente Amplio había tenido un avance muy importante en el interior que se revierte”.
Respecto al posible impacto de la ajustada distancia que separó a una fórmula de otra y despertó la inentendible actitud triunfalista de Martínez, Sanguinetti consideró que “es una anécdota que dentro de una semana ya no va a existir. La política es aritmética, ya lo dijo Aristóteles, ha habido elecciones muy parejas a lo largo de toda la historia del Uruguay. Personalmente viví la del 94”.
“Después de la anécdota”, aseguró, “lo que empieza es el funcionamiento del gobierno y la particularidad de esta elección es que le dio una mayoría importante desde el punto de vista parlamentario a la futura coalición de gobierno”.
Finalmente, respecto al porvenir, el expresidente afirmó que “Lacalle Pou tiene una actitud de diálogo” que espera “tenga una correspondencia en el Frente Amplio”. A su entender, el futuro gobierno tiene más de un desafío que la ciudadanía le asignó: “el primer desafío es reactivar la economía, el segundo es mejorar la seguridad. Son los dos grandes desafíos que tiene en el corto y mediano plazo. En el largo plazo, hay que reformar la educación. En los últimos años hubo un estancamiento”.
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