Edición Nº 1069 - Viernes 20 de febrero de 2026

Agonías latentes

Por Francisco Berchesi

Mañana, 27 de junio, se cumplen 47 años de la última dictadura cívico-militar de nuestra historia, por lo que haremos algunas consideraciones al respecto.

Fue un período tan oscuro para nuestra democracia como el que lo precedió.

Tal magnitud tiene la tergiversación del relato histórico realizado por la actual oposición -cada vez más filtrada en las raíces educativas y socioculturales-, que creo pertinente manifestar con el mismo espíritu, que sin lo primero jamás hubiera existido lo segundo.

Sin aquellos jóvenes actuando en la sociedad como lo hicieron, atacando y debilitando cuanta institución pudieron mediante copamientos, hurtos, secuestros y cobardes homicidios en democracia, no hubiera existido, jamás, una reacción. Porque fue eso, una reacción... y lo es frente un hecho previo, de magnitudes subjetivas.

Así, tras una década de enfrentamientos (1963-73) entre un grupo de jóvenes inspirados en la Revolución Cubana y una democracia representativa, el Ejército cierra el Parlamento y lo ocupa por la fuerza el 27 de junio de 1973.

"Está ganando espacio la intransigencia y sólo con el tiempo el Uruguay entenderá que, antes de perder la democracia, perdió la tolerancia" indica "La agonía de una Democracia" del Presidente Sanguinetti.

El "mismísimo" Che Guevara visitó a Uruguay y advirtió que "cuando se dispara la primera bala se sabe dónde comienza pero no se sabe dónde termina", y agregó que en éste país no estaban dadas las condiciones para llevar a cabo una revolución como pretendían. Pero no escucharon a su líder, a aquel revolucionario, homofóbico y asesino, cuyo nombre lleva el salón de actos de nuestra Facultad de Arquitectura.

Como bien les advirtieron, en 1963 comenzaron los hechos de violencia política, y contando... Una década de enfrentamientos en democracia contra un pueblo libre y un gobierno electo democráticamente; otra década de una dictadura cívico-militar que acarrea con sucesos de similar índole, con heridas que no han sanado incluso 47 años después, en gran parte porque quienes las abrieron primero no les sirve que cicatricen.

Por el contrario, ponen a gente de un lado y del otro del tajo, separados por ese profundo dolor causado por tantos y soportado por tan pocos, inocentes y culpables.

Tito Livio expresó hace algunos años, allá por el 59 A.C, que el conocimiento de la historia enseña al individuo y a la nación a asumir lo imitable y a evitar lo vergonzoso.




La continuidad del Estado y el caso Cardama
Los suicidas
Julio María Sanguinetti
Maneco y la coherencia democrática
El control del relato pesa más que la tradición parlamentaria
Rigidez laboral y competitividad en riesgo
Robert Silva pone en jaque una política educativa sin rumbo claro
Periodismo sesgado y política sin límites
Carnaval y política: el debate sobre la crítica selectiva
Uruguay recupera alas de combate
Santiago Torres
Casupá: represa sin presa
Elena Grauert
CONAPROLE y su enfermiza relación con un sindicato irracionalmente combativo
Tomás Laguna
Cuando la identidad busca refugio
Angelina Rios
Las OPV y el gatopardismo del poder político
Juan Carlos Nogueira
La trampa del ladrillo
Alicia Quagliata
El poderoso vecino
Susana Toricez
La alarma está encendida en el Reina Sofía
La Moncloa bajo sospecha
Quién es “El Cangrejo” y por qué su nombre resuena en conversaciones entre Marco Rubio y el poder cubano
El arancel que volvió como boomerang
Frases Célebres 1069
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.