¿A quién votaría Batlle y Ordóñez?
Por Luis Hierro López
La pregunta del título encierra sin duda una picardía, dado que no es posible sostener una historia contrafactual, basada en la hipótesis de lo que habría pasado si... Pero la traspolación funciona para ensayar algunas conclusiones que pueden servir a los indecisos
Hay algunos ciudadanos colorados – o que dicen serlo – que invocan a Batlle y Ordóñez para justificar sus posiciones de hoy, volcando reflexiones sobre la segunda vuelta electoral y negándose a acompañar a Lacalle Pou, a partir de una lealtad inmaculada hacia la figura y el pensamiento de don Pepe.
Coincidamos en que es difícil auto proclamarse dueño en exclusiva del “batllistómetro”, esa medida moral que algunos ciudadanos tendrían, aparentemente en desmedro de otros colorados que no serían tan batllistas como los primeros.
Tampoco voy a usar el “batllistómetro” al revés, adjudicándome la verdad exclusiva en la interpretación de los hechos históricos que moldearon al Uruguay de la mano de don Pepe.
Con todo, volcaré algunas anotaciones que pueden orientarnos.
1) Batlle y Ordóñez fue electo presidente de la República tras un acuerdo electoral con un sector del Partido Nacional, que le votó en la Asamblea General. Ese pacto no disminuyó su fuerza progresista ni destiñó su propuesta ideológica.
2) A lo largo los últimos 14 años de su trayectoria –1915-1929– Batlle y Ordóñez tuvo que transar en la interna colorada, ya que el Batllismo fue cediendo espacio a otros sectores colorados, anticolegialistas y antibatllistas. Los presidentes de la República tras la segunda gestión de Batlle y Ordóñez, fueron productos de transacciones en las que don Pepe tuvo que ceder y negociar. Aunque cunde la imagen de que el Batllismo fue poderoso y excluyente, eso ocurrió en los diez primeros años. Los hechos indican que en realidad el Batllismo fue, posteriormente, perdiendo parte de su cuantía electoral, no en beneficio de la oposición blanca sino de los otros sectores colorados, ante lo que Batlle y Ordóñez hizo lo que deben hacer los grandes líderes: negociar para mantener influencia en el gobierno y en la orientación del país. De 1915 a 1929 la historia de don Pepe es la historia de las negociaciones, los acuerdos y los pactos con los sectores de Feliciano Viera, Pedro Manini Ríos, Julio María Sosa y otros que se escindieron sucesivamente. El historiador Goran Lindalh dice que en ese tiempo “había cinco Partidos Colorados”.
3) La peor elección de Batlle y Ordóñez fue la del 30 de julio de 1916, al integrarse la asamblea constituyente para actualizar la Constitución. Perdió don Pepe – tuvo 58.500 votos, contra 80.000 de blancos y colorados anticolegialistas - pero, en consonancia con su carácter, no se retiró ni se dio por vencido, sino que se dispuso a negociar, a transar y a convencer. Un enorme avance histórico de la Constitución y de la sociedad uruguayas, como la separación de la Iglesia y del Estado, fue, entre otros, el legado de esa disposición de don Pepe a seguir luchando, convirtiendo su derrota en una victoria.
4) Don Pepe no optó en ninguna circunstancia electoral, por más adversa que se presentara, por el voto en blanco o el escape sin gloria. Siempre acordó y negoció, ganando o perdiendo. ¿ Habrá sido un traidor?
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