Edición Nº 1074 - Viernes 27 de marzo de 2026

A propósito de la insistente propuesta del voto en el exterior

Por cuarta vez en menos de una década, el Frente Amplio el Frente Amplio busca imponer un tema que la ciudadanía ya rechazó y que la Justicia debió impugnar. Hay que reconocerles, al menos, su capacidad para romper los límites de la necedad.

En las últimas semanas, senadores del Frente Amplio presentaron dos nuevos proyectos de ley relacionados con el "voto en el exterior" Por un lado, el senador Bergara volvió a elevar una propuesta para que se logre aprobar el "voto consular", mientras que Mahía busca que se modifique el artículo quinto de la Ley 13.882, que refiere a "ciudadanos con inscripción vigente en el Registro Cívico Nacional"; pretende que se flexibilice la posibilidad de que uruguayos que estén en el extranjero puedan levantar la exclusión de votar.

En el fondo, la misma argumentación de siempre: el derecho al voto es "sagrado" se "esté donde se esté"; "debe ser prioridad de todo Estado democrático velar y garantizar" el "derecho al ejercicio del sufragio"; "la diáspora uruguaya contribuye al desarrollo del Uruguay"; "somos el único país de America que no deja votar a sus ciudadanos que residen en el exterior"; etc., etc...

El Frente Amplio apela a las emociones, pretendiendo hacer ver al resto como unos insensibles. Es obvio, como sostienen los frentistas, que muchas de las personas que se fueron del país lo hicieron "obligados". En épocas oscuras, en crisis económicas... No hay duda de ello. Hoy Uruguay es un país libre y próspero. Al menos más libre y próspero que muchos en los que se encuentran varios compatriotas. Si alguien no regresa es porque no quiere o porque no puede (habría que revisar las políticas de repatriación y no el voto). Entonces, ¿por qué debería decidir -con su voto- las políticas y los políticos a los que se debe someter el resto? ¿Por sangre? ¿Por genética?

La Constitución es simple y clara. Desde 1917 dice en su artículo 1°: "La República Oriental del Uruguay es la asociación política de todos los habitantes comprendidos dentro de su territorio". En resumen, quien no se encuentre en el territorio de la República, no forma parte de ella. No obstante, se acota en el artículo 74°, que, "por el hecho de avecinarse en el país e inscribirse en el Registro Cívico", vuelve a pertenecer a la asociación política, a la República.

De todas maneras, sabemos que nuestros argumentos, centrados en la esencia republicana, jamás convencerán a los populistas. El Frente Amplio ya demostró que poco le importa. Lo intentó en las urnas y perdió. Lo intentó vía "Ley interpretativa" y la Justicia declaró inconstitucional la iniciativa. Ahora vuelven a insistir y lo seguirán haciendo. Aquí seguiremos, firmes en defensa de la República.




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