Edición Nº 1101 - Viernes 9 de octubre de 2026

A lo Goebbels...

Emulando las tácticas del jefe de propaganda nazi, hay algunos que continúan insistiendo en la inmoral mentira de que los niños comían pasto.

"Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convertirá en verdad", es una ley de propaganda con frecuencia atribuida al nazi Joseph Goebbels. Al parecer, en Uruguay todavía quedan algunos admiradores de su doctrina.

El miércoles de la semana pasada, la Federación de Funcionarios de Salud Pública realizó un paro de 24 horas con concentración y movilización frente a la Administración de los Servicios de Salud del Estado.

Una de las oradoras, la dirigente sindical Silvia Machado, realizó un discurso cargado de odio y mentiras que la pequeña pero radicalizada tribuna contestó con un fuerte aplauso. "¡En este país los niños comían pasto, y esto se puede volver a repetir en cualquier momento!", espetó Machado a los gritos mientras leía su discurso.

"Sos típico de la monarquía", continuó Machado para referirse al Presidente Lacalle Pou y terminó con un grito de guerra de otra época: "ya está, no te aguanto más... El pueblo se está despertando y la revolución tiene que estar más firme que nunca y hoy decimos que vamos a seguir ocupando la calle, la vamos a seguir inundando, le vamos a dar discusión y le vamos a dar la pelea".

Detenernos en las críticas de Machado a la gestión de la salud durante la pandemia, no tiene sentido; los hechos hablan por sí solos. Lo que no podemos permitir es que esta infame dirigente lance la mentira y quede impune.

Por fortuna, esta perversa mentira sembrada por el diario "La República" en plena crisis de 2002 y reiterada por ese mismo matutino durante la pasada campaña electoral, fue desmentida en una rigurosa investigación científica que trazó la fabricación de la mentira desde sus orígenes.

Una vez más, ante un nuevo episodio de tergiversación histórica, nos vemos en la obligación de transcribir a continuación la nota de "El Observador" que da cuenta de la investigación mencionada:

Maestras pidieron a Vázquez que no repitiera más que niños comían pasto

Investigación académica analiza la trayectoria de uno de los mitos de la crisis de 2002

Fue como una turbonada que lo arrasó todo. La economía se desplomó y el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 11% en tres años. Uno de cada cinco uruguayos con intenciones de trabajar no encontraba empleo, la pobreza rozaba el 40% de la población, y familias enteras se volaban del país. Hubo suicidios, hubo desnutrición.

Todas esas son estadísticas certeras sobre la implacable crisis que azotó al país en 2002 y que se estiró por al menos dos años con consecuencias nefastas para la sociedad uruguaya. Sin embargo, existe una imagen mucho más potente, mucho más simbólica, que condensa en el imaginario colectivo toda esa maraña de números, de fracturas, de agonías. Es la historia de "los niños que comían pasto".

Según repasa una investigación realizada por el periodista de El Observador Martín Tocar como tesis de grado de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo de Universidad ORT -titulada De la "noticia" al "mito": la historia de "los niños que comían pasto"-, el latiguillo tan repetido vio la luz a partir de una nota del diario La República y enseguida fue incorporado en el discurso de referentes de la izquierda uruguaya como el actual presidente Tabaré Vázquez.

La investigación, que analiza el recorrido de esa historia en el ecosistema de medios nacionales e internacionales, describe cómo un "rumor" extendido entre un grupo de padres devino en uno de los símbolos de la crisis de 2002.

En setiembre de 2017, el programa Suena Tremendo informó que las maestras de la escuela 128 del barrio Conciliación -en donde supuestamente ocurrieron los hechos- habían intentado en vano desmentir la historia, entendiendo que la información no era más que un rumor entre padres. Luego de que en el Parlamento se volviera sobre los famosos niños, el programa radial realizó un informe contando el origen de la historia y dio con Gabriela Verde, actual funcionaria del Consejo de Primaria, y exmaestra de sexto año en la escuela 128. "Eso lo quisimos desmentir en el diario y no nos dieron el lugar en la parte del derecho a réplica", comentó Verde.

La génesis del mito está en un pequeño salón de la Escuela 128 del barrio Conciliación, con una merienda compartida en preescolar que terminó abruptamente cuando uno de los niños se descompuso. "Yo estaba ahí, enfrente de la clase donde sucedió todo", cuenta una de las maestras citadas en la investigación de Universidad ORT.

La docente, que aún trabaja en la escuela, señaló que en aquel momento uno de los niños "se sintió mal" y que una madre vio en el aspecto "verdoso" de los vómitos y la diarrea un indicador suficiente de una ingesta de pasto. "Después fue miente, miente y miente, que algo quedará", afirmó la maestra.

Consultada para ese trabajo, Verde dijo que además de enviar una carta a La República, también se comunicaron enseguida con Tabaré Vázquez -en aquel momento principal líder opositor- para que "dejara de repetir" una información de la que no había evidencia alguna.

Las maestras le informaron a Vázquez que la historia se basaba en un "rumor sin pruebas" y que sí había evidencia de otras situaciones críticas en materia edilicia y sanitaria. "Se lo dijimos a Vázquez en el mismo momento que pasó, porque fue uno de los que lo utilizó en la campaña. Cuando escuché su discurso y lo dijo, con otras maestras llegamos hasta él y le pedimos una entrevista", explicó. Quien después sería dos veces presidente hizo caso omiso al pedido de las funcionarias de la escuela y se convirtió -junto a José Mujica- en uno de los principales propagadores de esa historia, según concluye el trabajo.

El día que se difundió la historia en La República, el país estaba al borde de la quiebra. Había pasado solo una semana desde la renuncia del ministro de Economía Alberto Bensión, y ese mismo lunes una delegación uruguaya negociaba en Washington un salvataje para darle algo de oxígeno a la plaza financiera.

El martes 30 de julio el gobierno decretó el primer feriado bancario desde la crisis de la tablita, y un día más tarde Vázquez lanzaba una metáfora drástica: "Ya no estamos en el Titanic. Ya estamos en los botes, porque el Titanic ya se hundió. Estamos en el agua y acá todos los uruguayos tenemos que remar juntos para salir lo antes posible de esta dramática situación".

En ese contexto, varios dirigentes de la oposición apelaron a la información divulgada por La República para resumir la crisis social. Jorge Zabalza, dirigente tupamaro, dijo en ese entonces que había una "legitimidad" de parte de las personas que, "en estado de necesidad", tomaban alimentos de un supermercado para "alimentar a sus hijos, y no con pasto".

El 2 de agosto, fecha en la que algunos medios replicaron los rumores de unas "hordas que bajaban del Cerro" -llevando a que varios negocios cerraran sus locales-, Tabaré Vázquez utilizó la imagen de los niños del pasto por primera vez.

Tras asistir a un acto del PIT-CNT, fue consultado por la prensa acerca de los saqueos y dijo: "El pueblo uruguayo tiene hambre, mucha hambre (...) Hace unos días supimos que niños uruguayos comían pasto los fines de semana porque no tenían otra cosa para comer".




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