Edición Nº 1088 - Viernes 10 de julio de 2026

A la búsqueda de un mártir

Por Jorge Ciasullo

En una acción concertada y dirigida por el Pit-cnt/FA, distintas facultades se encuentran en conflicto, que derivan en ocupaciones de centros de estudios por parte de alumnos y docentes, algo que, de acuerdo a derecho, no debe ser permitido.

El pasado martes 20, sobre las 18 horas, un grupo de estudiantes ocupaban parte de la calle Andrés Martínez Trueba, en la entrada de la Facultad de Ciencias Sociales, un joven acompañado de dos adultos, exigían a quienes deseaban ingresar, presentación de cédula y firma, requiriéndosele, además, el motivo de su presencia. Manifestamos que deseábamos ver a un amigo profesor -que nombramos- se nos dijo que, lamentablemente, no podían permitir nuestro ingreso.

Así se desarrollan en otras facultades las primeras ocupaciones de docentes y gremios estudiantiles de la Universidad de la República (UdelaR). No es noticia el establecer que, si se le pregunta a la mayoría de los estudiantes, cual es el motivo de la ocupación, en el mejor de los casos le contestarán: "el presupuesto". La realidad es que, en sus posturas y sentimientos juveniles, la mayoría lo toman casi como una diversión, lejos de la militancia que pretenden estudiantes "eternos" de 1° año con suerte de 2º, pasaditos en edad para estar cursando esos años, pero bien adoctrinados, por irresponsables militantes. Así ha sido, lo vivimos y sufrimos, cuando al ingresar a la facultad, nos recibía -costumbre que continúa- un "estudiante captador", mayorcito, el que nos instruía como debía ser nuestro actuar "estudiantil".

Hoy sigue la costumbre, pero con mayor o mucho mayor adoctrinamiento y apoyo -incluso monetario- porque esa es la realidad y todos lo sabemos de las fuerzas combinadas del Pit-Cnt/FA, que no se han resignado ni lo harán, a que la mayoría de la población ha elegido otro gobierno y ha ratificado su programa de gobierno votando a favor de la Ley de Urgente Consideración (LUC).

Viviremos en los 30 meses que quedan de gobierno de la coalición republicana, un conflicto tras otro, sea de transporte, de lácteos (anunciado para este viernes), de profesores, de trabajadores de distintos sectores, pero todos programados y organizados en reuniones (entre cuatro paredes) de eternos dirigentes, la mayoría -en eterna también- licencia sindical.

Sostienen los docentes y estudiantes: "No nos merecemos un presupuesto cero, ni que nos recorten, pero tampoco compartimos la reforma educativa donde no se tiene en cuenta a los estudiantes" (aseguró en su oratoria una integrante del gremio estudiantiles la Facultad de Ciencias Sociales).

Si algo se tiene en cuenta en la Reforma Educativa (que no han leído) es precisamente a los estudiantes, desde las condiciones edilicias, hasta la formación de los docentes, por supuesto no se tiene en cuenta a dirigentes de Fenapes que les gusta la historia, no son profesores y además no les gusta dictar clases.

Lo cierto es que luego de la emergencia sanitaria es prioritario mejorar los índices educativos que colocan a Uruguay entre los peores de América Latina.

Es, por tanto, acertado, que lo que se plantea es la implementación de tutorías, la expansión de potestades de los maestros comunitarios, la profesionalización de lo docentes y la futura reforma curricular del bachillerato (Robert Silva, El Observador 8 de abril 2022), algo que nadie, con mínima sensatez, puede estar en contra.

El derecho a la huelga o protesta debe y es respetado. Pero también debe ser respetado el derecho de quienes no deseen plegarse al movimiento y pretendan ingresar al centro de estudios, ya sea para dictar clases o para estudiar.

Este es el meollo de la cuestión, es ahí donde foguean militantes a sabiendas, como ha ocurrido, que se puede caer en situaciones de violencia, donde desgraciadamente, como ocurrió décadas atrás, pueda resultar herido o gravemente herido un integrante de la protesta o un funcionario policial. Es solo un paso.

¿A eso se quiere llegar? Si no es así, es lo que parece.




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