¿A dónde cae tu voto?

Por Eduardo Pacífico

No está demás repasar el sistema electoral uruguayo para poder entender bien si tu voluntad está fielmente representada en tu voto.

Cabe aclarar  que con la afirmación antedicha no pretendemos menospreciar el sistema electoral uruguayo actual, sino por el contrario, encontramos en él muchos aciertos y grandes mejoras respecto a la modalidad anterior al 8 de diciembre de 1996, cuando se  introdujo una verdadera reforma del sistema electoral originalmente previsto por la anterior Constitución de 1967.

El nuevo sistema implica:

1. la candidatura única a la Presidencia de la República en cada partido (la antigua ley de lemas, en cambio, permitía varias candidaturas simultáneas);

2. la reducción de candidatos para las Intendencias Departamentales, un máximo de tres por partido por departamento;

3. la eliminación de diferencias entre lemas permanentes y accidentales (antes, un lema accidental solo podía presentar una lista de candidatos);

4. la separación en el tiempo de las elecciones nacionales y las departamentales (con anterioridad, ambas elecciones tenían lugar el mismo día, y era obligatorio sufragar al mismo lema).

La única manera de que funcione el régimen representativo es a través de los partidos políticos, pues de esta manera, el elector vota, más que por un candidato, por un partido y por su programa de ideas, el cual luego debe ser desarrollado por el elegido.

El sistema anterior tenía ciertas perversidades dado que eran elecciones simultáneas entre lo nacional y lo departamental y ello generaba confusiones sobre todo en el interior donde el dirigente local tenía (y sigue teniendo) una gran influencia entre sus vecinos, y provocaba que, por acompañar al lugareño terminaba apoyando a un candidato nacional que no era de su agrado.

Esto en gran medida fue superado con la reforma de 1996, pero hay que analizarla bien y encontrar la ingeniería exacta para que su voluntad sea totalmente coincidente con su voto en el sistema actual.

Sin dar más vueltas, entraremos a analizar la realidad de los distintos partidos para ver como juega la mecánica actual en cada uno de ellos. De entrada, conviene aclarar que en los partidos menores no vemos mayores dificultades debido a que no existe diversidad de sectores internos y muchas veces van con lista única. Ahí podemos afirmar que el voto expresa la voluntad. La dificultad se manifiesta en los tres partidos que hoy aparecen con posibilidad de triunfar, siendo el principio que acá intentamos reflejar el de que “a mayor diversidad de sectores, mayor complejidad de elección”.

¿Qué ocurre en el Partido Colorado? Luego de la interna de la cual surgiera electo como candidato único Ernesto Talvi, el partido logró una pronta y natural cohesión demostrando la fuerte unión entre sus diferentes sectores y su dirigencia. Esta verdadera unión se vio coronada con la designación de Robert Silva a la vicepresidencia quien refleja el sentir de un verdadero batllista y completa una formula integradora entre capital e interior.

Con ello, quien vote al Partido Colorado en cualquiera de sus sectores no solo se sentirá reflejado en la fórmula, sino que además hoy se respira orgullo que se hizo sentir más que nunca en la “Convención del resurgimiento” como la llamara Julio María Sanguinetti. Este expresa que “sobre la común esencia batllista, ese patrimonio inmaterial que se amasa con tradiciones para imaginar el futuro, que recoge el empuje constantemente liberal, renovador, socialdemócrata, que nos viene de la historia.” Esta es la esencia de la unión.

En el Partido Nacional uno advierte algo parecido al Partido Colorado salvo lo que sucede con la irrupción del sector del precandidato Sartori, con las diferencias manifiestas y hechas públicas en distintos acontecimientos durante y después de la elección interna. Esto implicará que, en caso de salir victoriosos en las próximas elecciones, el elector debe evaluar que el sartorismo, con derecho legitimado en las urnas, podrá reclamar formar parte de un gobierno Blanco.

Pero...  ¿qué sucede en el Frente Amplio? Según el razonamiento que venimos hilvanando, acá se advierte que como coalición de partidos que es, con pensamientos antagónicos en temas centrales y de definición, la voluntad y el voto puede no coincidir.

Cabe cuestionarse que es lo que pasa con aquellos votantes desapasionados y reflexivos que optan por algún sector moderado dentro del Frente Amplio, ¿a donde va a caer su voto? Pensemos en aquellos que opten por el sector Liber Seregni con el legítimo deseo de que gobiernen el país con la moderación que ellos esperan de sus líderes. Pues bien, de salir ganadora la formula Martínez – Villar, es sabido que el poder radicará en los dos sectores que tanto las encuestas como la elección interna se mostró como mayoría muy amplia, que son el comunismo y el MPP.

Serán estos cautos electores, reflexivos y moderados, los que se deberán preguntar si es que para ellos en Venezuela hay una verdadera y feroz dictadura, estarán o no representados por la fuerza política. Si entienden que la seguridad requiere de cambios drásticos porque la calidad de vida de los uruguayos cayó como nunca, ¿será que la verdadera dirección del gobierno frentista estará dispuesta a entender que los que deben vivir tras las rejas son los delincuentes y no nosotros? Si vota a Martínez, el PIT CNT, los Comunistas y los demás sectores radicales ¿los dejaran firmar tratados de libre comercio, ya no con EE.UU sino con cualquier otro Estado? ¿Si pretende prudencia en la administración de la economía, su voto en principio moderado, logrará frenar el asistencialismo, el endeudamiento y el gasto adictivo que han demostrado los anteriores 3 gobiernos del Frente? El propio ministro Astori reconoce que “No hemos sabido manejar la calidad del gasto público...” ¿no será porque quien dirige realmente la economía no es el equipo del ministerio sino el “equipo paralelo”? Si entiende que la educación requiere cambios profundos, cambios sustanciales, el voto moderado, ¿terminará con el gobierno sindical de la educación o contrario a su intención se aferraran a las sillas del Codicen y de toda la educación?

Merece la pena tomarse unos minutos de reflexión antes de votar.



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