Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

A 30 años del Muro y a días del ballotage

Por Juan Friedl

La riqueza no viene dada. La falta de la misma, en un contexto en que la hay, se debe a una combinación de mala suerte, decisiones equivocadas y socialismo. Un análisis que ignore cualquiera de estos tres factores, omite información necesaria para entender y remediar el problema.

El lugar y fecha de nacimiento, familia de origen, y una multitud de circunstancias ambientales que determinan el capital material e inmaterial a disposición del individuo a través de las usuales relaciones voluntarias no son algo que se escoja. Asimismo, el mercado es un proceso complejo, en el fondo impredecible. No es descabellado asumir que, a igualdad de condiciones —de aquellas en que la persona puede influir previamente—, fundirse o hacerse rico depende de circunstancias de momento y lugar.

En tanto comprar, vender, consumir, ahorrar, invertir (ello incluye: estudiar y adquirir experiencia, así como elegir en qué), son acciones con consecuencias económicas, la influencia del comportamiento propio en el nivel patrimonial es innegable. Aun desde un marco 100% determinista, el comportamiento humano es en gran medida intelectual, simbólica y verbalmente regulado; de lo cual forman parte nociones de responsabilidad o no responsabilidad, capaces de alterarlo para un lado u otro.

El punto respecto del socialismo es, en realidad, redundante con los anteriores, ya que las instituciones en las que la acción individual se enmarca dependen, en distinta proporción según el caso, de factores producto del comportamiento y elecciones propias, y factores no producto de los mismos. Aun así, específicamente, las trabas institucionales al libre ejercicio de la capacidad humana de anticipar un beneficio por asignar o no recursos (trabajo, bienes, etc.) a la consecución de ciertos fines en el marco de intercambios de mutuo acuerdo, impiden la creación de riqueza, manteniendo la pobreza.

Dado esto, y que se pretende transparentar —o no— procedimientos con los que la sociedad aborda los efectos del azar en el nivel de ingresos; recuperar —o no— la noción de responsabilidad personal; y reducir —o aumentar— las trabas mencionadas en el tercer punto, entiendo que para reducir la pobreza es mucho más adecuada la coalición encabezada por Lacalle-Argimón, que la representada por Martínez-Villar.



La foto de la infamia
La diplomacia no es un adorno
Julio María Sanguinetti
Otra semana colorada para recorrer
Rincón: la victoria que cambió la campaña de 1825
Federalismo republicano y federalismo autoritario
Cuba y Orsi: la voz de la “barra” en la ONU
Orsi y el Compromiso de Santiago: de las declaraciones a la acción
El enchastre personal como método
Negocian y negocian mientras el país espera por el Puerto
El Parlamento no es una escribanía
¿Y si Lula pierde?
Luis Hierro López
El viejo odio que volvió a ser respetable
Santiago Torres
Cómo entender la generosidad de nuestro país con Brasil en materia de cupos de exportación
Tomás Laguna
PISA 2025: la otra brecha de la transición energética
Fitzgerald Cantero Piali
La conducta de algunos políticos también erosiona la confianza
Juan Carlos Nogueira
Cuando el delito tiene cara de adolescente
Angelina Rios
Cuando la estabilidad no alcanza
Ruth Furtenbach
Entre Loretta y Naty Menstrual
Eduardo Irigoyen García
A tapa cerrada
Marcela Pérez Pascual
Brasil ante una elección decisiva: qué puede cambiar en el Mercosur
Alvaro Valverde Urrutia
Raquelita
Susana Toricez
Mohamed VI y la modernización autoritaria
La prensa que el poder no puede elegir
Rusia votó, pero no eligió
Dos rebeliones contra el centro político alemán
Medio siglo de crueldad y mentiras
Groenlandia no cambia de bandera, pero sí de equilibrio
Frases Célebres 1099
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.