Edición Nº 1095 - Viernes 28 de agosto de 2026

A 30 años del Muro y a días del ballotage

Por Juan Friedl

La riqueza no viene dada. La falta de la misma, en un contexto en que la hay, se debe a una combinación de mala suerte, decisiones equivocadas y socialismo. Un análisis que ignore cualquiera de estos tres factores, omite información necesaria para entender y remediar el problema.

El lugar y fecha de nacimiento, familia de origen, y una multitud de circunstancias ambientales que determinan el capital material e inmaterial a disposición del individuo a través de las usuales relaciones voluntarias no son algo que se escoja. Asimismo, el mercado es un proceso complejo, en el fondo impredecible. No es descabellado asumir que, a igualdad de condiciones —de aquellas en que la persona puede influir previamente—, fundirse o hacerse rico depende de circunstancias de momento y lugar.

En tanto comprar, vender, consumir, ahorrar, invertir (ello incluye: estudiar y adquirir experiencia, así como elegir en qué), son acciones con consecuencias económicas, la influencia del comportamiento propio en el nivel patrimonial es innegable. Aun desde un marco 100% determinista, el comportamiento humano es en gran medida intelectual, simbólica y verbalmente regulado; de lo cual forman parte nociones de responsabilidad o no responsabilidad, capaces de alterarlo para un lado u otro.

El punto respecto del socialismo es, en realidad, redundante con los anteriores, ya que las instituciones en las que la acción individual se enmarca dependen, en distinta proporción según el caso, de factores producto del comportamiento y elecciones propias, y factores no producto de los mismos. Aun así, específicamente, las trabas institucionales al libre ejercicio de la capacidad humana de anticipar un beneficio por asignar o no recursos (trabajo, bienes, etc.) a la consecución de ciertos fines en el marco de intercambios de mutuo acuerdo, impiden la creación de riqueza, manteniendo la pobreza.

Dado esto, y que se pretende transparentar —o no— procedimientos con los que la sociedad aborda los efectos del azar en el nivel de ingresos; recuperar —o no— la noción de responsabilidad personal; y reducir —o aumentar— las trabas mencionadas en el tercer punto, entiendo que para reducir la pobreza es mucho más adecuada la coalición encabezada por Lacalle-Argimón, que la representada por Martínez-Villar.



La diplomacia exige prudencia
Documentos que hablan
Julio María Sanguinetti
Rada, la voz con la que Uruguay se reconoció
Henrique Cymerman: “Hamás no lucha por un Estado palestino: se opone a un Estado palestino” (Primera parte)
La Semana
Una estupidez con perspectiva de género
Pérez le puso un límite a Díaz
Las dudas de CERES son razonables
Melgar bajo la lupa de Torre Ejecutiva
Cardama: del presunto fraude al escrache político
La denuncia contra Lazo es de recibo
Blanca, Constanza y el complot universal
El Frente ingrato
Luis Hierro López
Puede y debe rendir más
Santiago Torres
China, poder, mercado y futuro
Elena Grauert
El talento que se pierde sin cruzar una frontera
Fitzgerald Cantero Piali
Oddone, el ministro de las dos caras
Juan Carlos Nogueira
Rendición: cuando la mayoría también obliga
Angelina Rios
La izquierda feng shui y la Armata Brancaleone progresista
Eduardo Irigoyen
El tío estafador
Susana Toricez
La CIA en Moscú: un viaje que no tuvo nada de rutinario
Fernando Cerimedo, el operador transnacional de la nueva derecha
Corea del Norte, el aliado que sostiene la guerra rusa
Unitree: China ya no corre desde atrás
Frases Célebres 1095
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.