El mito del indigenismo y la izquierda uruguaya



Desde hace al menos una década, asistimos en nuestro país a una exaltación ridícula y mentirosa de la tribu charrúa, que se enmarca en el relato del "indigenismo" -uno de los tantos- con el que la izquierda regional sustituyó la lucha de clases ("indígenas" vs. "blancos"). El absurdo ha llegado tan lejos que, durante el paro general de esta semana, unos supuestos "charrúas antifascistas" convocaban a la movilización con sus "banderas", "wipala" y "caracolas".

Tras la caída del muro y el desmoronamiento del marxismo, la izquierda toda salió en busca de nuevas formas de perpetuar su mensaje revolucionario. Una de esas transformaciones se encarnó en el "indigenismo", una máscara que se adoptó con vigor, especialmente a partir de los años 90', con la intención de reescribir la historia a su conveniencia.

En este juego de reinterpretación, los promotores de la política identitaria impusieron una lógica atractiva por su sencillez: las personas que comparten una misma "identidad racial" tienen también intereses homogéneos y enemigos comunes.

En América Latina, la necesidad de encontrar nuevos discursos se hizo evidente: homosexuales versus heterosexuales, mujeres contra hombres, indígenas contra blancos. Una narrativa distinta a la de la lucha de clases, con un elemento común: la mentira.

En Uruguay, donde la presencia indígena es nula, la izquierda se embarcó en un proyecto ridículo, conducido por individuos que nunca en su vida tuvieron contacto con una comunidad indígena.

En este contexto, el Frente Amplio no ha perdido oportunidad para promover explícitamente el "charruismo" con el objetivo de denostar la figura del General Fructuoso Rivera y atacar a nuestra colectividad política.

Sin ir más lejos, en abril de este año, denunciábamos que el Departamento de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo utilizó sus redes sociales oficiales para realizar una absurda reivindicación del charruismo:

"El 11 de abril se conmemora el Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena en Uruguay, por el genocidio a ese pueblo/nación durante el periodo post colonial. Reconocer estos crímenes de lesa humanidad es un paso más para reescribir y decolonizar nuestra historia...".

El año pasado, nuestro columnista Leonardo Vinci alertaba sobre una nueva jugada de la izquierda, que pretendió que el Parlamento ratificara el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre pueblos indígenas, algo que no hizo en 15 años de gobierno.

El Convenio, explicaba Vinci en esa oportunidad, quiere proteger a pueblos originarios, prohibiendo que sean "trasladados de las tierras que ocupan". No obstante, en Uruguay no hay ningún "pueblo" originario ocupando parcela alguna. Los supuestos "charrúas" no han ocultado sus espurias intenciones. Como recuerda el columnista antes citado, voceros del Consejo de la Nación Charrúa han asegurado que, con 2.000 hectáreas de campo, "se terminan todos los problemas entre el Estado uruguayo y los descendientes de los charrúas".

Es claro, como sostuvo el prestigioso catedrático Daniel Vidart, "se ha inventado una mítica Charrulandia, que tanto mal le ha hecho a las mentes ingenuas y que, al cabo, carnavaliza las antiguas y respetables culturas de aquellos valientes aborígenes". En el Uruguay actual no existen indígenas propiamente dichos, sino un colectivo de arribistas de izquierda vacíos de contenido.

Pese a esto, allí están, intentando perpetuar sus mentiras. "Las y los CHARRÚA nos sumamos a la movilización y marchamos en bloque junto a los tambores de AFRO FSM. Traé tu wipala, tu bandera charrúa, tu tambor, tu caracola y tus instrumentos, tu vincha, tus tres rayas azueles, tu pancarta o lo quieras, pero sobre todo trae tu presencia! Por nuestrxs ancestrxs y contra el modelo de desigualdad", dice el flyer de los "charrúas antifascistas" que se divulgó en redes sociales la última semana.

Si no fuera tan dañino, sería un discurso gracioso. No podemos permitir estos dislates. Es nuestro deber continuar poniéndolos en evidencia...