Edición Nº 1083 - Viernes 5 de junio de 2026

EL GRAN PENSAMIENTO

Por LA LIBRERIA

“El jardín imperfecto”,
por Tzvetan Todorov, Ed. Paidós, Barcelona, 1999

“El tiempo apremia”,
por Zygmunt Bauman, Ed. Arcadia, Barcelona, 2010.

En este enero murieron dos de los mayores pensadores de nuestro tiempo, Tzvetan Todorov (Sofia, 1939 - París, 2017) y Sygmunt Bauman (Poznan, 1925 - Leeds 2017).

El primero, el búlgaro, es la expresión mayor de un intelectual completo y complejo, que va desde la lingüística hasta la historia, desde la filosofía al arte, con la misma lucidez y vastedad de pensamiento. Toda su obra es monumental. Son apasionantes sus libros de arte, sobre los pintores flamencos del Renacimiento o Goya, en el mundo de la difícil Ilustración española. Luego de sus iniciales trabajos lingüísticos, sus abordajes históricos, como el relativo a la conquista de América, fueron modelos de análisis para mirar el pasado con perspectiva, sin los blancos y negros que suelen infectarlo de juicios interesados, que al estar pensados para el hoy no sirven ni para entender lo de antes ni orientar lo de hoy. La historia y su vínculo con la moral, el uso abusivo de la memoria, han sido temas frecuentes notablemente analizados en profundidad. El conjunto de su obra es una gran lección de humanismo, de filosofía liberal en el profundo y amplio sentido de la palabra, de combate a los dogmatismos de todos los signos, desde el marxismo y el fascismo hasta los excesos de los conservadores liberales. Cualquiera de sus libros es notable. Recomendamos uno, entre tantos, pero podría ser cualquiera.

Bauman, en cambio, es más complejo. Judío polaco, se fue a la Unión Soviética frente al nazismo y retornó comunista a Polonia. En 1968, a su vez, se tiene que alejar de Polonia por las persecuciones antisemitas. Su pensamiento, entonces, tiene ese apasionante sesgo, que comienza en corrientes dogmáticas y termina en un pensamiento abierto y humano, influido muy especialmente por Levinas, que le aporta una visión humanista a una formación inicial, impregnado aún de Gramsci. Es fundamentalmente un sociólogo, que reflexiona sobre las grandes corrientes de la sociedad y la economía, pero —a la vez— sobre la vida cotidiana, los sentimientos de la gente, las relaciones humanas. En los últimos tiempos se difundió mucho su obra a partir de lo que él llamó la “sociedad líquida”, esa versión de la modernidad en que las instituciones van declinando y el pensamiento y la vida se van amoldando a estructuras cambiantes; los principios pierden rigidez, se hacen flexibles , acomodándose a lo que encuentran, como un líquido que recorre el suelo. La conversación que recomendamos tiene ese interés. Pueden no compartirse muchos de sus conceptos, pero siempre vale su reflexión.



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